El director de La Nación, distinguido por los reyes de Españ

El director de La Nación, distinguido por los reyes de España

Bartolomé Mitre recibió el premio Luca de Tena de manos de Felipe VI y su esposa Letizia, por su trayectoria y defensa a "la libertad de prensa". El director periodístico dijo que hay gobiernos "víctimas de su propia intolerancia" que buscan "acallar a la prensa crítica"



El director de La Nación, Bartolomé Mitre, recibió anoche en Madrid uno de los más prestigiosos reconocimientos a la tarea periodística en España, por su trayectoria al frente del diario. Se trata del premio Luca de Tena, el cual le fue entregado por el rey Felipe VI y la reina Letizia.

"Me siento honrado y profundamente emocionado por este premio, inspirado en los principios fundacionales de ABC -el periódico español de la familia De Tena-. Principios que, como los que sostengo y sostiene el diario La Nación, pasan por la defensa de la libertad de prensa, madre de todas las demás libertades, y por la independencia informativa", dijo Mitre al recibir el galardón.

"Provengo de un país cada vez menos acostumbrado a reconocer y valorar los esfuerzos de los demás", expresó el director periodístico. También señaló que hay "gobernantes que, víctimas de su propia intolerancia, siguen buscando acallar a la prensa crítica" y añadió que la Argentina "no escapa a esa triste situación".

Mitre enfatizó que "para encubrir los abusos de poder o los hechos de corrupción, se lanzan con llamativa frecuencia campañas sistemáticas contra el periodismo independiente".

Mitre describió que en la Argentina abundan las "descalificaciones personales a periodistas por parte de funcionarios hasta maniobras intimidatorias", así como la "discrecionalidad en el manejo de la asignación publicitaria oficial y "las presiones gubernamentales a empresas privadas para que retiren cualquier inversión en publicidad" en los medios independientes.

El director de La Nación cuestionó además "la sanción de una ley de medios audiovisuales que desconoció contratos y forzó la caducidad de licencias" y denunció que el Gobierno buscó "controlar la producción y comercialización de papel para diarios, con la intención de crear un auténtico monopolio estatal".

El periódico español otorga esta distinción a lo más destacado del periodismo hispano anualmente, junto al Mariano de Cavia y Mingote. Mitre había sido elegido en julio pasado, al igual que los periodistas Francisco Vázquez y Olmo Calvo, quienes se alzaron con las otras dos premiaciones. Los ganadores compartieron la mesa con los reyes y Catalina De Luca, presidente de ABC y sobrina de su fundador, Torcuato Luca de Tena.

"Ver este palmarés de firmas donde se une lo más brillante de la literatura y el periodismo del último siglo nos llena de satisfacción y orgullo porque comprobamos que el viejo anhelo de mi bisabuelo, el fundador de ABC, se ha cumplido: buscar la excelencia allá donde estuviere por encima de ideologías o creencias", dijo la mujer.

El jurado encargado de elegir qué figuras del periodismo se alzan con el premio lo componían el director de la Real Academia Española, José Manuel Blecua, el poeta y escritor Luis Alberto de Cuenca; el periodista especializado en política internacional Florentino Portero, colaborador del diario ABC; Javier Reverte, escritor; y José Miguel Santiago Castelo, escritor y periodista.

La elección de Mitre estuvo fundamentada en sus años de trayectoria y la defensa de la libertad de expresión. La lujosa ceremonia tuvo lugar en la sede del periódico español.


El discurso completo de Bartolomé Mitre:

"Me siento honrado y profundamente emocionado por este premio, inspirado en los principios fundacionales de ABC. Principios que, como los que sostengo y sostiene el diario La Nación, pasan por la defensa de la libertad de prensa, madre de todas las demás libertades, y por la independencia informativa.

Considero un verdadero privilegio recibir la misma distinción que se ha otorgado a singulares figuras del periodismo mundial, como Jean D'Ormesson, Indro Montanelli u Oriana Fallaci, entre tantos otros hombres y mujeres de prensa galardonados con el Premio Luca de Tena. No puedo menos que compartir este reconocimiento con quienes, día tras día, velan para que el público se mantenga informado y por lapermanente búsqueda de la verdad desde nuestra centenaria tribuna de doctrina.

Agradezco enormemente este premio a una trayectoria, en tanto provengo de un país cada vez menos acostumbrado a reconocer y valorar los esfuerzos de los demás. Desde mi lugar como director de La Nación, al igual que desde otros sitios estratégicos para la defensa de la libertad de prensa, como la Sociedad Interamericana de Prensa o el lnternational Press Institute de ese organismo, he tratado modestamente de contribuir al fortalecimiento de los valores éticos y democráticos.

Ni la democracia ni el Estado de Derecho pueden ser concebibles sin ese valor fundamental que es la libertad de expresión, pilar de todas las otras libertades que enaltecen la condición humana. Razón por la cual he sostenido siempre que sin libertad de prensa no habrá libertad. Lamentablemente, en pleno siglo XXI no faltan algunos gobernantes que, víctimas de su propia intolerancia, siguen buscando acallar a la prensa crítica. La Argentina, entre otros pocos países de América latina, no escapa a esa triste situación.

Para encubrir los abusos de poder o los hechos de corrupción, se lanzan con llamativa frecuencia campañas sistemáticas contra el periodismo independiente. De acuerdo con el particular relato oficial de esos gobernantes, realizar investigaciones desde el periodismo equivale a desestabilizar, y expresar posiciones editoriales críticas supone una acción destituyente. Cualquier herramienta es válida, en la concepción de los gobiernos autoritarios, para restringir la libertad de prensa, para amordazar opiniones molestas a los oídos del poder y para disfrazar la realidad.

Desde descalificaciones personales a periodistas por parte de funcionarios hasta maniobras intimidatorias sin fundamento alguno desde reparticiones de la administración pública contra las empresas periodísticas. Desde la arbitrariedad y discrecionalidad en el manejo de la asignación publicitaria oficial para castigar a los medios independientes del Gobierno hasta presiones gubernamentales a empresas privadas para que retiren cualquier inversión en publicidad de esos medios. Y desde la sanción de una ley de medios audiovisuales que desconoció contratos y forzó la caducidad de licencias para operar medios hasta la búsqueda por parte del Gobierno de controlar la producción y comercialización de papel para diarios, con la intención de crear un auténtico monopolio estatal.

Se trata en todos los casos de claras muestras de la hostilidad oficial hacia la prensa independiente, que no dejaremos de resistir y de denunciar a través de todas las formas posibles. Porque la libertad de prensa no es una concesión generosa de los gobernantes, como algunos de ellos pretenden hacerle creer a la ciudadanía. La libertad de prensa es un cimiento fundamental sobre el cual se construye cualquier sistema institucional basado en el respeto republicano por la división de poderes y en la democracia, alejado de toda visión oscurantista y autoritaria.

Por eso, al recibir esta distinción con la que se me honra, no puedo menos que renovar mi compromiso personal y el de todos los que hacemos La Nación con la defensa de las libertades y con la permanente búsqueda de la verdad. Quiero resaltar especialmente el hecho de recibir este galardón de manos de su Alteza el Rey Felipe VI, clara muestra de la importancia que tiene para los Reyes de España ladefensa de la libertad de Prensa, lo que ha permitido el ejemplar desarrollo de la prensa libre.