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El equipo del que nada se esperaba, nada hizo



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NAPIER, Nueva Zelanda.- Cuando hace 363 días Juan Manuel Leguizamón abrió el tanteador ante Nueva Zelanda apoyando en el in-goal a los cinco minutos, nació la esperanza de una historia distinta en aquella noche de Hamilton. Falsa alarma. Los All Blacks hicieron lo de siempre: ganar (28-13). Mañana habrá otra chance de desviar el curso de los acontecimientos, de desafiar a los antecedentes. Pero habrá que cambiar algo: no perder la atención. Que no decaiga hasta el pitazo final. Lo tiene en claro Legui, que se convertirá en uno de los tres argentinos más experimentados contra los neozelandeses, pues igualará el récord de 7 presencias que comparten Hugo Porta y Diego Cash.

Sobreviviente de la generación de bronce de Francia 2007, a los 31 años el ala santiagueño es titular indiscutido, llegó a gozar -brevemente- de la capitanía y sigue haciéndose lugar en la historia de los Pumas. A la que quiere agregar una epopeya mañana. Para lo cual, insiste, "es clave la fortaleza mental", como subrayó frente a La Nación antes de partir desde Auckland hacia Napier. "Necesitamos regularidad en la concentración, estar 80, 85, 87 minutos allá, arriba, porque estos rivales pueden detectar fallas en un segundo y ganar. Son especialistas en eso", insistió.

-En un diario local se habló de pérdida de confianza de los Pumas para cerrar los partidos.

-Sí, totalmente. Bueno, no sé si es confianza o no, sino parte de este proceso de aprendizaje de jugar contra los tres mejores equipos del mundo, que están al 1000% hasta que termina el partido. Es lo que estamos tratando de adquirir; no es un proceso de un día a otro. En Salta ganábamos, Sudáfrica hizo mucha presión, provocó un par de errores y terminamos perdiendo un partido que habíamos dominado no sé si en un 90%. La concentración va a ser vital. Es clave el sistema, pero también la fortaleza mental para jugar contra el mejor del mundo.

-Se percibe acá mucho respeto, tanto de los jugadores y el cuerpo técnico como del periodismo.

-¿De ellos a nosotros?

-Sí. Y más por la nueva forma de juego.

-¡Qué bueno! Siempre es bueno escuchar eso. Pero no hay tiempo para desviarse de nuestro foco: jugar cada vez un poco mejor. Venimos de dos buenas actuaciones contra Sudáfrica, pero sigue faltándonos ese poquito. Estamos dando pasos adelante.

-En los últimos años la Argentina le hizo más fuerza a Nueva Zelanda acá que allá. ¿Por qué?

-Raro, sí. Los dos Championship anteriores fueron parecidos en ese sentido contra los tres rivales. Pero lo importante es lo actual. Esperamos repetir lo que hicimos en Hamilton, pero con menos fallas. Empezamos muy bien, a fines del primer tiempo estábamos palo y palo, y entre un par de desconcentraciones nuestras y aceleradas de ellos, se complicó.

-¿Qué corre por tu mente durante el haka?

-De chico lo miraba y me fanatizaba con los All Blacks. Me volvía loco, quería entrar en la cancha al instante. Hoy estoy enfrente y es un muy lindo momento, me encanta, pero dura 30 segundos y después viene un tremendo partido, y hay que estar concentrado en todas las cosas que hay que hacer para jugar bien.

-Y son muchas. Dentro de eso, ¿en qué puede tener ventaja la Argentina?

-Pregunta complicada. Hoy el equipo en las formaciones fijas está siendo exitoso. Pero ahora viene el mejor del mundo. Aunque tenemos mucha fe en el sistema de juego en general.

-¿Hay posibilidades de ganar?

-Yo creo que... Yo creo que sí. Hay que tener un rendimiento que roce la perfección. Somos competidores. Competimos para ganar, uno siempre sueña ganar. Hay que ser consciente de lo que cuesta. Es un desafío inmejorable y a este equipo le tengo mucha confianza, pero no me atrevo a decir que... Estamos ensamblándonos cada vez más, sintiéndonos más sólidos grupalmente. Veremos... Esperemos estar a la altura.



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