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El Gasometro no tiembla, no late, Salta

El fervor azulgrana ante el Bolívar hizo vibrar tanto el NG que se cayó parte del techo de la pensión ¡y hasta se cortó el Wi-Fi!




link: http://www.youtube.com/watch?v=IbUduzKWI9c




El fervor azulgrana ante el Bolívar hizo vibrar tanto el NG que se cayó parte del techo de la pensión ¡y hasta se cortó el Wi-Fi! Y el viernes siguió: unos 100 hinchas pasaron por la práctica para extender la fiesta a pura foto o autágrafo. ¡Hay amor!


No late, señores: eso es de copyright xeneize. Tampoco tiembla: el marco reciente, con 45.000 gargantas rugiendo goles ante el Bolívar, asoma incompatible con temores o temperaturas bajas que pueden producir esa sensación. El Nuevo Gasómetro, como los hinchas, vibra en la Copa. Y vaya que lo hace al albergar a un San Lorenzo de andar oscilante en la Libertadores (tuvo una adaptación lenta, clasificación milagrosa y maduración corroborada en la etapa de eliminación directa), y que ha equilibrado su sintonía con la de su gente: ya ninguno arranca los partidos ansioso. Aunque los nervios de aquellos primeros partidos en el Nuevo Gasómetro se transformaron paulatinamente en fervor por los buenos resultados. Un sentimiento cuya onda expansiva generó movimientos en la estructura...

Sucede que La Casona, la pensión en la que habitan los juveniles del CASLA, sufrió las inclemencias del aliento: por el agite, parte del cielo raso de una de las oficinas -construida con placas de madera harbor- cedió, y la red inalámbrica dejó de funcionar, dejando a la pensión sin conexión a Internet. “Ningún chico corrió peligro: las habitaciones tienen el techo remodelado. Esto sucedió en una sala administrativa”, tranquilizan desde la pensión, en donde ya están acostumbrados a retocar la decoración los días de partido. “Ya sabemos que tenemos que bajar los cuadros que tenemos colgados con las camisetas de los chicos que pasaron por las Inferiores”, sopla uno de los empleados, todavía sorprendido: “A todos nos llamó la atención”.

Pero la exaltación no quedó reducida a 90’: en el CASLA la movida continuó ayer, cuando un centenar de hinchas se acercaron a la práctica (la mayoría, purretes que están en pleno descanso escolar) para hacer autografiar alguna camiseta o retratarse con las figuras de un equipo que promete alzar el trofeo más deseado. “Ahí viene el Pitu”, grita Natalia, una chica que agita su fibrón negro mientras su mamá le carga las pilas a la cámara. Segundos después, ambas se retratarán con Barrientos, quien volvió de su paso por el Catania. Tres chicos, de no más de diez años, aguardan en la fila, y aprovechan que el volante se entretiene con un periodista partidario y enfilan hacia Ortigoza, que acepta cálidamente entregarse a los flashes. Detrás suyo, Fontanini se sorprende ante un fan que le saca unos diez centímetros de altura: “¿Cuánto medís vos? Sos más alto que yo, chabón”, le suelta el chiste en plena selfie. Gentiletti, Verón, Cauteruccio, Prósperi y Mauro Matos también tienen marca personal. ¡Ni Bauza, con su tranco largo, zafa del cariño XL de los fanas! Un amor que, más que montañas, mueve estadios. Un sentimiento que brotó y sigue haciendo erupción en Boedo. Un barrio en el cual la pasión no tiene techo...
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