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El Gauchito creyente



Por Damián Pellecchia

Es la oportunidad, en el mejor momento de su carrera. Consciente de su andar, Jorge Sebastián “El Gaucho de Pigüé” Heiland (24-4-2; 12 KOs), intentará saltar la banca en suelo irlandés, cuando este sábado 15 de noviembre en el estadio 3Arena de Dublin, se mida ante el local Matthew “The Knife” Macklin (31-5; 20 KOs), en un combate a la distancia de 12 asaltos y donde el rionegrino pondrá en juego su corona Internacional de peso medio, perteneciente al Consejo Mundial de Boxeo (WBC, siglas en inglés), y que a la vez se materializará en una eliminatoria al cetro ecuménico verde y oro que ostenta el boricua Miguel Cotto. Transmite TyC Sports desde las 16 horas de nuestro país.

Pocos apostaban a la vida pugilista del “Gauchito de Pigué”, luego de la derrota sufrida en junio de 2013, por decisión mayoritaria, ante Mateo “Chino” Verón. Y no por el traspié en sí, sino por las pocas ideas que demostró aquella noche en las tres distancias, ante un contendiente que lo dominó de punta a punta, sin efectuar un castigo prominente.

No obstante, Heiland, que sabe de revanchas, apostó en contra de los pronósticos. Acertó. Sin dar un giro de 180º, tanteó la manera de regenerar su estilo, de agregar traslado a su extraordinaria capacidad pulmonar y lo más importante: afinar la puntería en el infighting. El tiempo se encargaría del resto.

Y así fue. Sin perder minutos, el pigüense por adopción, se radicó en la bonaerense González Catán y se instaló en el bunker del entrenador Luis Alegre, padre y coordinador táctico de la monarca ecuménica superligero OMB, Fernanda, “La Camionera”, que además es su pareja.

El tiempo se encargó del resto.

Llegó Billi Godoy. Cinco meses después y como visitante en Neuquén. Sorprendió Heiland, en un match con tintes épicos, con una victoria por nocaut en el 12º y último round, donde saldó el desquite. En junio de este año, esa conquista se afianzó con el peligroso marplatense César Reynoso, en Villa La Ñata, tras pararlo en cinco giros y con una sugerente contundencia. Fue por más. Buscó el resarcimiento en el cuarto choque con Mateo Verón, para apabullarlo en cinco episodios y volcar la balanza sobre su lado.

¿Será el turno de Macklin? Nadie tiene la respuesta, aunque la seguridad y el presente del argentino, invita a soñar. El británico, célebre para nuestro pueblo a la postre de caer por la vía rápida en 2012 ante el gran Sergio “Maravilla” Martínez, es vulnerable y no llega en su plenitud. El aplastante kazajo Gennady Golovkin lo evidenció en junio de 2013, al fulminarlo con un quirúrgico gancho a la zona hepática, en tan solo nueve minutos.

Post GGG, Mack regresó a los entarimados con dos actuaciones que dejaron mucho que desear: en diciembre pasado ante el ignoto norteamericano Lamar Russ y en septiembre del corriente, frente el jornalero español José Yebes, ambas por puntos.

Un rival a la medida del “Gaucho”. Para asfixiarlo en la corta y mexicanearlo, moliendo abajo y soltando el cross diestro a la pera. Sobra temple para definirlo antes del límite, acentuando la reiteración de combinaciones en la media: otro factor determinante en la contienda.

Macklin es endeble, pero la verticalidad que lo caracteriza, instiga a desarrollar un pleito con mucha acción. Su firmeza en los hook indujeron al apodo del “Cuchillo”. Pega, pero se cae. Será local, pero tendrá toda la presión. Puede perder, pero sabe que es la última chance de codearse con los organizadores de las grandes carteleras. Es por eso que, literalmente, irá a la guerra. Pero del otro lado habrá un comedido gauchito creyente, preparado para la batalla y el espectáculo; que irá en busca del salto definitivo. De la gloria, y de sus sueños.

FOTO: Ramsey Cardy, sportsfile.com

http://campeonesenelring.com.ar/2014/11/el-gauchito-creyente/
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