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El gigante abatido se lame las heridas



No existe otra palabra para definir lo sucedido, un verdadero y total rotundo desastre, Cuba está eliminada y el dolor que me atraviesa el pecho apenas me deja ánimos para escribir y tratar de salir del shock que produce una eliminación tan temprana como inesperada.

Si, inesperada a pesar de todos los argumentos que se puedan expresar y cosas decir, aunque la clasificación hay que decirlo es premio al equipo que mejor llegó preparado o que más seriamente trabajó y ese fue Curazao.
Cuba apostó todo al juego en La Habana y terminó pagando ese pecado con la penitencia de la eliminación. Se fue demasiado conservador, y hasta mediocre en Curazao y aunque en La Habana el equipo en los 45 minutos a los que tuvimos acceso, fue mejor arriba y mostró mayor ambición no pudo concretar las oportunidades que creo y el infortunio de n balón desviado selló la suerte de nuestro seleccionado.

Imposible hacer el análisis de un partido en el que solo se tuvo acceso en los primero 45 minutos de juego y del que la tristeza hace difícil que broten las palabras, Cuba quedó eliminada en el más de los surrealista de los paisajes que irónicamente refleja la realidad del futbol cubano, “en penumbras y en una cancha anegada Cuba lucho hasta el último minuto” así describen los medios los minutos finales de mi Cuba en esta eliminatoria mundialista.
Inundado por la corrupción, el mal trabajo, la dejadez y el olvido de las autoridades deportivas cubanas y de la AFC, mi futbol, nuestro futbol cubano se encuentra hoy en penumbras y más que en penumbras en una total obscuridad donde sólo los jugadores, y técnicos luchan, como hoy, con lo que tienen para salir adelante, para lograr los objetivos.

Hoy, como siempre se cargará contra los jugadores, contra el colectivo técnico, se culpará a Triana por no ser más ambicioso en Curazao, A reyes por no marcar, a Arielito por tirar un regate de más o a Sandy, por haber salido demasiado apresurado y hacerse expulsar, hoy los de siempre, serán cremados e la hoguera de las recriminaciones y las culpas por la derrota premundialista.

Pues así somos nos gusta mantenernos por las ramas sin ir a la raíz, pues hacerlo es muy complicado y peligro desenterrarlas, o mejor no opinar, mirar al otro lado dejar que otro sea quien lo haga por nosotros, pues es aún más cómodo y mucho menos arriesgados, pero es en momentos como hoy en los que hay que presionar, hablar, exigir, si se quiere cambiar. No sirve para nada la trillada frase: “para que si nada va a cambiar”, y si no cambiará nada, si no hacemos nada.

Cuba no fue un techado de virtudes, pero en lo visto en los primeros 45 minutos mereció más, ante un conjunto que sacó provecho de la fortuna y que a pesar de todo lo que se dijo, jugadores importados y técnico de alcurnia, no fue superior al nuestro, pero en el futbol no gana quien es mejor sino quien mete los goles y ese fue Curazao.
Dos balones estrellados en los postes, otro sacado de la línea y un gol a favor tras un desvió hacían temer que el visitante llegaba a La Habana con la suerte del clasificado, algo que se confirmaría con el pitido final.

Cuba perdió, aunque el marcador demostró al final de los 90 un 1-1, perdió no porque Reyes falló las que tuvo, porque Marquez y Diz son muy lentos, porque el medio no se conectó con la delantera, porque Sandy en una disparatada carrera recibió una roja innecesaria, perdió por la arrogancia, no la de sentirnos superiores, sigo pensando que si lo somos y que me critiquen de iluso o arrogante si quieren, sino por la arrogancia de no llamar a la selección de los cubanos todos, por esa arrogancia de creerse dueños de la cubanía de decidir quiénes son buenos cubanos o no, basados en parámetros tan obsoletos y arcaicos como ellos, Cuba perdió porque al futbol cubano hace rato se le prohibió soñar, porque al futbol cubano lo han mutilado y desangrado no solo en sus finanzas, sino también en su talento, porque se le ha puesto límite a la ilusión y se ha catalogado de traidor a quien se ha atrevido a soñar en grande.

Cuba perdió y seguirá perdiendo hasta que no se cambie la forma de pensar, hasta que no abramos los ojos a la realidad del nuevo siglo, hasta que se limpie la lacra que nos roba y se oculta tras guayaberas, sonrisa falsa y discursos baratos, Cuba perdió, y la eliminación es un puñal en el pecho de los que creeos, de los que tenemos la certeza de un futuro mejor para el futbol cubano.

Hoy mi Cuba perdió y con la frente en alto habrá que soportar una vez más las burlas y los ataques mal intencionados, si mi equipo perdió, pero nunca renunció y nunca con sus argumentos dejó de mirar a la tercera ronda, Curazao nos apeó del tren, nos cerró el paso y hay que felicitarlos.

Se viene la Copa Oro y el barco cubano luce endeble, vulnerable ante la potencia de los rivales, pero yo no me bajo en puerto seguro ni bajo los botes para salir remando cuando la tempestad se aleja, quien quiera bajarse que lo haga, yo aquí me quedo.
Vamos muchachos, que lo que sea, sea, aquí estamos con ustedes.


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