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El hombre que logró el ascenso pero nunca pudo conquistar a



Pep Almeydiola dirigió 60 partidos en River con un 60,5% de efectividad. A pesar del título en el Nacional B siempre fue criticado por el nivel de juego del equipo y por los constantes cambios: utilizó 48 formaciones



Un día después de consumarse el descenso de River al Nacional B, Matías Almeyda asumió como entrenador. El 27 de junio de 2011, tras el empate con Belgrano en el Monumental y la pérdida de la categoría por primera vez en su historia, Juan José López dejaba la dirección técnica y los dirigentes le ofrecieron al hasta por entonces capitán del equipo el puesto de entrenador.

Durante los 18 meses que estuvo en el banco, el "Pelado" dirigió 60 partidos, de los cuales ganó 29, empató en 22 y perdió los 9 restantes, consiguiendo el 60,5% de los puntos disputados.

Pero a pesar de que los números lo avalan, la forma de juego del equipo, los constantes cambios en la formación y su estilo como entrenador no convencieron al hincha que, más allá del respeto por la figura de Almeyda –uno de los ídolos del club-, expresó su descontento durante muchos partidos.

Muchas veces esas críticas apuntaban a Daniel Passarella, presidente de la entidad de Núñez, y quien más respaldó al entrenador en todo momento.


Su campaña en la B

Como entrenador de River, Almeyda le dio al club el título en el Nacional B, un campeonato que ningún hincha hubiera querido jugar, pero una vez sentenciada su suerte, todos querían ganar.

Debutó como director técnico ante Chacarita Juniors el 16 de agosto de 2011 en el estadio Monumental. Fue victoria 1 a 0 con gol de Juan Manuel Díaz de cabeza, tras un centro de Carlos Sánchez.




En cancha estuvieron Alejandro "Chori" Domínguez y Fernando Cavenaghi, dos referentes que volvieron a la Argentina para devolver al "Millonario" a Primera.

En el Nacional B, River estuvo siempre en los puestos de vanguardia. Nunca se alejó de los lugares de ascenso, aunque recién aseguro su clasificación (y el título) en la última fecha con un triunfo 2 a 0 como local ante Almirante Brown, ya con Trezeguet y Ponzio en el plantel.


Los mejores momentos del equipo fueron en el empate sin goles con Instituto en Córdoba, la goleada 7-1 a Atlanta, los dos triunfos ante Independiente Rivadavia (3-0 de local y 3-1 de visitante) y el partido con Boca Unidos –que más allá de la derrota en el último minuto, el elenco de Núñez mostró un buen juego.

Fueron 38 encuentros, con 20 victorias, 13 empates y 5 derrotas, con 66 goles a favor y 28 en contra, con una efectividad del 64%. River fue el más regular y por eso se llevó el campeonato y volvió a Primera División, pero el hincha nunca estuvo conforme con el rendimiento.

La vuelta

En la máxima categoría del fútbol argentino lo esperaba el momento más duro para Almeyda y para River. Tras una temporada convulsionada por la polémica salida del plantel de Fernando Cavenaghi y "Chori" Domínguez.

Casi como un hecho cómico, su debut fue con Belgrano de Córdoba en el Monumental, el mismo escenario ante el mismo rival del peor momento de su historia. Fue derrota 2 a 1.



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Luego vinieron dos triunfos seguidos ante Estudiantes y Tigre y parecía que empezaba a aparecer el equipo. Pero en las próximas cinco fechas solo cosechó tres empates y dos derrotas (ante Vélez y Racing) y todas las miradas se fijaron sobre Almeyda.

"Siento, como todos los dirigentes que me acompañan, que merece más oportunidades porque se las ganó. No nos olvidemos que vino en un momento difícil", lo defendió Passarella tras caer ante "El Fortín".

Su mejor momento en Primera fue ante Newell´s, más allá del empate 3 a 3, y en las goleadas consecutivas antes Arsenal (4 a 0) y Godoy Cruz (5 a 0). Antes del superclásico, cayó ante Quilmes, y con Boca no pudo aguantar una ventaja de dos goles y terminó en otro empate.

En las últimas cinco fechas cosechó una victoria y cuatro empates, y las críticas por el juego del equipo se acrecentaron. "Siempre hay algo instalado de que River juega mal y es muy difícil cambiar cuando se instala algo", se defendió Almeyda.

En total fueron 60 partidos (38 en el Nacional B, 17 en Primera y 5 por Copa Argentina), de los cuales ganó 29, empató 22 y perdió 9, con un 60,5% de efectividad. En el Torneo Inicial se ubica noveno con 23 unidades y ya no llegará a los 30 que se había pautado como objetivo.

Además del título en la B, fue semifinalista de la Copa Argentina, donde cayó con Racing por penales, pero no ganó ninguno de los cinco Superclásicos que disputó, con dos derrotas y un empate. Con un estilo ofensivo, nunca encontró conformar a la gente.

Los cambios

Una de las principales características del ciclo de Almeyda fueron las inconstancias en la formación de los titulares: en total utilizó 48 equipos diferentes en 60 partidos que dirigió.

Las modificaciones fueron por suspensiones, lesiones o decisión táctica, pero repitió muy pocas alineaciones y varió también en repetidas oportunidades en el planteo táctico.

Ante Independiente, Almeyda puso en cancha la 48° formación diferente. Más allá de las bajas que sufrió, el entrenador buscó hasta último momento la fórmula para sacar lo mejor de River.



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