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El modelo Gallardo que conmueve al Monumental



La intención y la ejecución de la idea es lo que seduce a los hinchas millonarios; el Muñeco, un técnico que convence con su liderazgo

El hombre fornido de la primera fila de la platea Belgrano se levanta de su asiento junto con sus hijos en el medio de un Monumental pletórico y, con los ojos repletos de orgullo, canta agradecido por esa costumbre de ganar. “¡Muñeeeeeeco, Muñeeeeeeco!”, se oye desde una tribuna y se reproduce como un eco masivo en un estadio que aplaude cada paso de este River invicto y ganador. La intención y la ejecución de la idea es lo que conmueve a los hinchas millonarios. El modelo Gallardo. El que sus jugadores exponen con un grado de compromiso encomiable y el que, a pesar de los cambios o el cansancio, sigue su paso firme en lo más alto del torneo.

Recién después del tercer gol de Teo Gutiérrez, Marcelo Gallardo alza las manos al cielo. Para celebrar al fin, después de una semana eterna en la que moldeó una hazaña en Paraguay ante Libertad, por la Copa Sudamericana, y tras una tarde hiperactiva ante Belgrano, con muchos gestos y gritos desde la zona técnica, como un endemoniado en la jaula de cal. Luego se tomaría el tiempo necesario para destacar que Barovero fue uno de los mejores con sus tapadas clave. Que Maidana y Balanta respondieron todo el partido para sostener el resultado. Pero por sobre todas las cosas aplaudió el dinamismo de sus volantes para quebrar lineas y esa capacidad que tienen para dar pases-gol.

“Se nos complicó durante diez minutos -explicó Gallardo- cuando Belgrano nos generó dos o tres situaciones. Igual, si hacemos un análisis general de 90 minutos creo que estuvimos bastante bien. Es importante tener un arquero que responde. Hay que manejar los momentos adversos y no recibir goles”. Y sobre Teo, el DT hizo una mención especial: “Cuando Teo hace apariciones como las que tiene le da un vuelo diferente al equipo. Cuando tenés jugadores de jerarquía logran darle un gran nivel”.

En cada gol de River ante Belgrano se notó una idea, una búsqueda, una intención. Las energías puestas en juego, el movimiento corporal, la actitud, el compromiso. Este River, con variantes y con otros nombres en algunos puestos, no resigna nunca buscar todo el tiempo, tocar corto y rápido, moverse para dar opción de pase. Después de un pase de un volante -Rojas-, Vangioni marcó un gol con efecto contagio en el resto de sus compañeros. Y vinieron las corridas de Sánchez y las dos definiciones de Teo, el goleador implacable que vuelve como si nada de las convocatorias con su seleccionado y se pone en el centro de la escena como si nunca se hubiese ido de gira.

River instala una sensación de conformidad en sus hinchas por cuestiones que, de tan instaladas, parten del ADN Gallardo: pasar bien el balón, mirar el arco de enfrente, defender el propio y establecer sociedades.
En cada partido que supera, River instala una sensación de conformidad en sus hinchas por cuestiones que, de tan instaladas, parten del ADN Gallardo: pasar bien el balón, mirar el arco de enfrente, defender el propio y establecer sociedades. Puede ser que los rivales lo compliquen, como sucedió en el comienzo del segundo tiempo ante Belgrano, algo tan cierto como que su entrenador prefiere “correr riesgos” con tal de consolidar una filosofía como la que hace tiempo se esperaba por el lado de Núñez. Quizá sea la explicación de semejante demostración de afecto en forma de agradecimiento por parte de los hinchas.

En cada partido que pasa, el plantel de River no deja escapar la oportunidad de demostrar que hay un compromiso con lo que propone el entrenador. El cansancio por la seguidilla de los partidos y los viajes es abordado con algunos cambios (jugaron de entrada Solari, Balanta y Guido Rodríguez) y compensado con la voluntad. “Venimos de mucha competencia y es duro poder sobrellevarla, pero la mentalidad de este grupo es fuerte y las ganas de jugar bien están”, sentenció Gallardo, un entrenador entregado a su tarea y que convence a partir de su liderazgo. Desde que asumió, su River siempre transmitió mucha seguridad y convicciones en sus recursos y posibilidades. Esto lo lleva a no desesperarse en ninguna circunstancia, ni aun cuando estuvo en desventaja, como ocurrió ante Boca y ante Libertad, por ejemplo.

El invicto, el liderazgo en el campeonato, la idea y ese estilo que enamora a los hinchas millonarios. Al fin, este River es una buena intención llevada adelante con convencimiento..
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