El muro azulgrana

El Barcelona venció este sábado por 0-2 al Rayo Vallecano para confirmar su séptima portería a cero consecutiva en la Liga, la mejor marca histórica en el inicio del campeonato.




El FC Barcelona venció este sábado por 0-2 al Rayo Vallecano de Madrid para confirmar su séptima portería a cero consecutiva en la Liga, un nuevo récord histórico en el inicio del campeonato.

El portero Claudio Bravo se ha asentado en la portería azulgrana desde su llegada procedente de la Real Sociedad de Fútbol y ha realizado paradas vitales como las realizadas a Javier Aquino del Rayo o a Luis Alberto del Málaga CF. Pero el chileno también se ha visto reforzado por una nueva y reforzada defensa que después de su derrota por 3-2 ante el Paris Saint-Germain en la UEFA Champions League tuvo una sobria actuación ante el Rayo.

La falta de compenetración entre el guardameta Marc André-ter Stegen (otro nuevo fichaje) y la zaga quizás explique el porqué la defensa tuvo más problemas ante el equipo de Laurent Blanc, que después de un irregular arranque de campaña en Francia salió a por todas contra los azulgranas.

En aquel encuentro el Barça volvió a viejos hábitos y encajó los dos primeros goles en jugadas a balón parado, aunque contra el Rayo recuperó la seriedad y apenas tuvo problemas para acumular 630 minutos en encajar un tanto. "Estoy muy feliz por la victoria ante el Rayo y por el récord. Nos queda una grata impresión. Era un campo difícil y sacamos el partido adelante. Lo importante es ganar y tratar de estar tranquilos. Tenemos una gran felicidad por lo conseguido esta tarde tras los pocos días de descanso desde el partido ante el Paris", comentó el propio portero.

De los tres refuerzos realizados en el nuevo equipo de Luis Enrique, Jeremy Mathieu es el que ha generado un mayor impacto, siendo titular en seis de los siete partidos de liga, sacando el balón jugado con confianza y mostrando una gran combatividad. Sin embargo, la capacidad defensiva del equipo va más allá de una defensa de cuatro hombres. Gran parte del mérito ha de ir también para un entrenador que ha recuperado la fuerte presión adelantada, un sello característico del equipo bajo la histórica etapa de Pep Guardiola.

Ahora cada jugador de campo tiene la tarea de hostigar al rival, un agresivo planteamiento que no sólo ha dado sus frutos en defensa. No menos de cuatro goles del Barcelona esta campaña han llegado a partir de robos de balón en el campo rival. El técnico del Granada Joaquín Caparrós destacó este progreso en el equipo de Luis Enrique antes de su enfrentamiento en el Camp Nou el 27 de septiembre: "Ahora es un equipo más posicional que ha recuperado su habilidad para presionar cuando no tiene el balón y que ha ganado una actitud más colectiva".

Esta presión al rival provoca que el Barça esté menos expuesto a balón parado, un método con el que encajó 16 goles la pasada campaña. Los azulgranas competen ahora menos faltas en situaciones de peligro y sufren menos saques de esquina en contra (una media de 2,4 por partido de liga). La lección de París indica que todavía queda mucho trabajo por hacer, pero apenas quedan dudas sobre la correcta dirección que ha tomado este Barcelona hacia la solidez defensiva.