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El nuevo Boca del 2000 se enfrenta a Belgrano

Campeonato de Primera División
Empatan sin goles en el Mario Alberto Kempes. Los dos buscan recuperarse tras caer en el debut.




El sol del sábado de Córdoba invita al mate largo, que se va convirtiendo, con el correr de las horas, en un fernet de aroma cuartetero. La Docta se parece a la morocha más linda del barrio y sonríe toda la tarde. Ahí, en la capital de la provincia, Carlos Bianchi quiere volver a enamorar a todos.

Así se siente y así se lo dice a Clarín a pocas horas de un partido en el que él se juega más que nadie. “Yo estoy tranquilo y deseando que puedan jugar bien, por la calidad del grupo”, dice Bianchi. Y cierra con su clásico latiguillo: “Felicidades”. El Virrey disfruta de la misma tarde que todos, a su manera, más metido que nunca en el partido frente a Belgrano, esta noche (Canal 7). Y aunque su equipo no mostró lo esperado en el comienzo de la temporada, sigue absolutamente convencido de sus posibilidades.

El Boca de Bianchi llegó a Córdoba con los mismos problemas que arrastra, pero con la convicción de su entrenador intacta. Por eso, solamente tendrá un cambio con respecto a la derrota con Newell’s, por la primera fecha. Juan Forlín, tal vez el jugador más regular del último semestre, volverá a la titularidad en lugar de Lisandro Magallán. Más allá de las pruebas que el entrenador realizó en la semana, sostendrá el mismo armado táctico y a diez de sus protagonistas.
DANIEL ''LA MURALLA'' DIAZ


En el manual del 4-4-2 del Boca post Riquelme, Belgrano encajará su doble cuarteto clásico, uno de los preceptos de Ricardo Zielinski. En los cruces de la mitad de la cancha, entre aires y construcciones, estará buena parte del caudal creativo que fluya hacia las bandas. Ahí se disputará Belgrano-Boca. También, en los duelos conductivos entre Guillermo Farré y Fernando Gago. O en el de los espacios y las cercanías entre Daniel Díaz y César Pereyra. Incluso, en lo que pueda hacer el apagado Emmanuel Gigliotti ante una defensa pirata que se caracteriza por la altura.

Mientras medio Córdoba se preparaba anoche para salir a los bailes a buscar un vino y una chica para encarar, Bianchi seguía encerrado en su habitación del hotel Sheraton. Allí piensa el partido y sigue con las mismas certezas. El Virrey no tiene nada de cuartetero, pero quiere que su equipo despierte de la modorra bailando un cuarteto sorpresivo.
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