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El rey de copas jugara la final de la Libertadores






San Lorenzo jugó una de las semis más tranquis que se hayan visto, en La Paz, y con el 0-1 se metió por primera vez en la final de la Libertadores: el miércoles que viene va a Asunción contra Nacional y define en el Gasómetro. De la mano de Bauza, es el momento de dar el salto en su historia.

Es ahora. Ahora o nunca, Ciclón. Una final de Libertadores por primera vez en su historia. La chance de su vida, de la obsesión azulgrana, de terminar con ese karma que lo persigue. Si se habla de lo que viene es porque lo que pasó, la noche de miércoles, fue una de las semis más tranquis que se hayan visto. Porque el 5-0 en la ida, la semana pasada, hizo que San Lorenzo pasara algún suspirito en el comienzo, en la altura de La Paz, y después se hiciera todo muy cómodo. Hubo chances de gol del rival, claro que sí, pero el pase a la final ya estaba decretado, por más que Bolívar intentara e intentara, y la gente local soñara con una hazaña imposible.

Es el momento de soñar para el Ciclón, que tendrá las dos semanas más importantes de su historia. Que tendrá en vilo hasta al Papa en el Vaticano porque jugará una final de Libertadores, después de haber arañado la clasificación a octavos en una sufrida primera fase. Después pasaron todos brasileños, llegó el receso por el Mundial y la vuelta a todo trapo con goleada en el Gasómetro, ese 5-0 que le permitió jugar con un gran margen, sin sobrar la situación pero con la consciencia de que la ventaja era decisiva. Entonces en la altura San Lorenzo no se durmió y esperó cerca de su arco con la línea de cuatro, sabiendo que no tenía apuro, escuchando el aliento de su gente en el Hernando Siles y dejando que pasaran los minutos.

Esta vez no hubo figura atroz, no hubo un león Mercier, un genial Torrico, un bárbaro Piatti, un gladiador Ortigoza, un Blandi goleador, pero más porque la situación no lo ameritaba, porque el gol boliviano llegó recién a los 92, cuando estaba todo cerradísimo. Ahora es la vuelta a casa y a preparar una final soñada contra Nacional de Paraguay, un equipo duro pero sin historia, un rival que ya está haciendo historia, gasolero, bien guaraní pero ganable. Será la semana que viene el primer chico en el Defensores del Chaco y la vuelta, la gran definición, en el Gasómetro. Paso a paso, bauza armó su equipo y con la experiencia de campeón con la Liga de Quito, ya metió a San Lorenzo en la final. Y tiene todo que él y sus players queden marcados a fuego. Les sobra altura...
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