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El River de Gallardo y el Madrid de Ancelotti son parecidos

TORNEO PRIMERA DIVISIÓN

Lunes 22 de septiembre de 2014 | 08:22


El estilo de Gallardo, vistoso, veloz, asfixiante y goleador, que toma como modelo a Real Madrid

La fórmula se respalda en la presión bien alta, con figuras de todos los colores
   Foto: Télam  Días atrás, Carlo Ancelotti, el prestigioso entrenador de Real Madrid, describió cómo debe jugar la nueva versión del equipo blanco. Dejó una frase interesante: "La presión arriba es buena porque si ganas el balón tienes más facilidad para finalizar con un pase. Lo estamos haciendo muy bien y tenemos que mejorar. Contra Basilea hicimos bien la presión en el campo contrario, aunque necesitamos tener más control en nuestro campo cuando se defiende". Presión bien arriba, para lastimar en el arco contrario. Control metros detrás del círculo central para que la pelota no se aproxime al área propia.

Semanas atrás, el técnico campeón de la Champions había avanzado con la misma propuesta. Contó la idea más o menos así: "Siempre estoy obsesionado para mejorar la idea del control del juego. La posesión tiene que ser eficaz, lo que significa que tenemos que buscar una solución ofensiva rápida. Eso se puede confundir con el contraataque, pero no es lo mismo. Hay que avanzar rápido, por sorpresa y con la presión lo más alta posible". El ideario de Ancelotti, de algún modo, tiene su continuidad casera en River , por momentos brillante, que conduce el joven Marcelo Gallardo . River toca, River se desmarca, tiene sorpresa y velocidad, pero no copia el exitoso y nostálgico libreto de Barcelona, por ejemplo. Lo suyo es más parecido al nuevo Real Madrid, que en los metros finales, a base de toques y velocidad, presión y sorpresa, derriba a sus adversarios. Como anoche, en el encuentro contra Independiente. Lo asfixia, lo marea, no lo deja pensar. Lo maniata con la rapidez de sus instrumentos y la belleza de su juego.
Es un laburo táctico, no sólo se trata de inspiración. Aunque en el terreno de las individualidades, lleva una ventaja considerable sobre el resto. No hay un solo punto bajo. Al menos, no lo hay en la superficie. Pisculichi se presentó con dudas, luego del descenso de Argentinos y hoy es una pieza indispensable. El primer gol es una obra personal, más allá de la reacción tardía del Ruso Rodríguez. El segundo tanto resulta una reacción optimista de Ariel Rojas, que no sólo anota el primer gol oficial con la camiseta de la banda, encuentra en este tiempo una revancha personal.
Teo se había mostrado confundido, pero tiene la sapiencia de saber esperar el momento. Se equivoca Tula con un pase hacia atrás y el colombiano, vivaz, descubre la red. Es el goleador del torneo, con 7. O el caso de Mora, con la joya del final. La síntesis perfecta del sistema: robo de Ponzio, pelotazo del pibe Martínez. Golazo del uruguayo.
Cualquiera, en el sentido real del término, puede marcar un gol. En proporción, el conjunto que dirige el Muñeco se presenta en el área adversaria con mayor soltura de lo que consigue en la red. A veces, esa presión alta, esa asfixia habitual, le hace perder equilibrio y templanza en los metros finales.
El conjunto millonario, más allá de algunos vaivenes, también mostrados durante el clásico, sobre todo luego del descuento de Mancuello, le lleva una ventaja fundamental en el juego de los números a sus adversarios próximos. Por ejemplo, tiene 19 tantos a favor y tres en contra, con una diferencia de +16; el perseguidor, Lanús, por citar un ejemplo, tiene una diferencia más austera, con un +5.
La presión, hoy utilizada por Ancelotti, es la fórmula que exhibe River para aplastar, cuando puede, cuando lo dejan, a sus adversarios. Sabe exactamente en dónde jugar los partidos. En dónde ganarlos. Y el físico, al menos por ahora, también juega en su favor. River juega con la fórmula de la presión por el gol. Está enamorado de su fútbol..

 
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