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El Tricampeón del mundo reacciona y empieza a callar bocas



Orion salvó un terrible tiro de Mansanelli y la respuesta fue un cabezazo de Gigliotti que terminó siendo el gol del triunfo. Un Boca vacío de fútbol y sin identidad se llevó demasiado de Córdoba. Belgrano perdonó con las que tuvo y le costó la derrota.

Fue un minuto, o menos, en el que Boca pasó de salvar el punto a ganar tres. Ese cabezazo de Gigliotti en el final le pone el título de Cordobazo a este triunfo de Boca. Inmerecido e ilógico, pero el fútbol no tiene lógica. Y merecer más es una caricia al autoestima, nomás. Lo que valen son los hechos: el equipo de Bianchi pudo vencer a Olave en el último respiro y los jugadores de Belgrano no pudieron con Orion ni una, ni dos, ni tres veces.

Un Boca sin identidad y vacío de fútbol la pasó mal ante un Pirata que casi lo gana en el final. Casi, porque Mansanelli apareció de sorpresa por el segundo palo y definió al cuerpo del arquero. Boca le respondió con un ataque, el último porque ya no quedaba tiempo, y Gigliotti acalló el estadio Mario Kempes con ese testazo.

Bianchi logró un triunfo que descomprime, pero debería estar preocupado por el juego de su equipo, porque lo de Boca es pobre. Muy pobre. No tiene gestación de juego, depende únicamente de alguna individualidad que esté inspirada -Carrizo en esta oportunidad, que se fue cayendo cuando aumentaba el cansancio-, no hay conexión, falta identidad, no se encuentra cuál es la idea. Y cuando Belgrano apuraba, peor. Porque Gago no tomaba la pelota, tampoco Erbes, y el Celeste, recuperando rápido la bocha y aprovechando las dificultades defensivas del conjunto de la Ribera, creó las chances más claras: Bengtson se encontró con un pase al vacío que lo dejó mano a manos con Orion, pero el hondureño intentó eludir al uno y se dejó caer, y en la siguiente, otra vez solito ante el portero, definió a cualquier lado.
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