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El vale todo del fútbol

De la tierra de Sasía, al apretón de Darío y la marca de Malrrechaufe. Polémicas de este tipo siempre han existido en el mundo del fútbol.




¿Fútbol o anti-fútbol? La mano de Damián Malrrechaufe en los glúteos de Iván Alonso desató una de las polémicas del fin de semana, y generó una trifulca en el túnel del Parque Central que lleva del campo de juego a los vestuarios. El propio jugador de Racing explicó el incidente. "El fútbol ha cambiado. Ahora hay muchas cámaras y se ve todo, pero yo lo tomé como una situación de juego y nada más. Nos jugábamos muchas cosas y a veces se da este tipo de situaciones, pero en ningún momento quise faltarle el respeto. Uno en caliente hace cosas que no debe. Luego, un poco más frío, le pedí disculpas a Alonso cuando empezaba el segundo tiempo y las aceptó", dijo el zaguero.

El fútbol ha cambiado. Tiene razón Malrrechaufe, porque situaciones como las del domingo hubo miles y seguirá habiéndolas. Manoseos, golpes, y hasta salivazos, son moneda corriente en todas partes del mundo, pero como dice el zaguero racinguista, "el fútbol ha cambiado" y cambió por la televisación, por la exposición que hoy tienen los futbolistas, por ese seguimiento meticuloso casi de espionaje al que son sometidos partido a partido.

¿O acaso piensa que el mordiscón de Suárez nunca se dio en aquellos épicos partidos de Copa que protagonizaron Nacional y Peñarol en los 60 o los 70? ¿Y las famosas alfileres de Bilardo? ¿Y la tierra en los ojos que tiraba el Pepe Sasía? Hubo y habrá artimañas siempre, pero quedarán expuestas ante millones de espectadores. La televisación es la gran diferencia entre el fútbol de hoy y el de antes.

¿Fútbol o anti-fútbol? Esa es la pregunta, porque muchas veces, las grandes conquistas tuvieron ese toque de "viveza criolla" ya desterrado. Esa "picardía" que fue sello de los futbolistas rioplatenses, ya no es aceptada. Está mal vista.

El "Pepe" Sasía, aquel jugadorazo que tuvo el Peñarol de los 60, protagonizó hechos insólitos, que marcaron a fuego partidos de Copa. Aún se rememora cuando le tiró tierra a los ojos de Gilmar en un córner. El arquero de Santos, lastimado, no pudo hacer nada y el ecuatoriano Alberto Spencer ponía el 3-2 a favor del equipo uruguayo. Furiosos, los hinchas de Santos arrojaron una botella contra Sasía.


"PINCHA".

Pero esa es solo una muestra de lo que sucedía en el fútbol de aquellos tiempos, en donde todo valía.

El Estudiantes de Osvaldo Zubeldía fue orgullo del fútbol argentino a fines de los 60 y comienzos de los 70. Campeón de tres Copas Libertadores (1968, 1969 y 1970) y una Copa Intercontinental (1968), su historia de grandes triunfos aparece en la visión de muchos "manchada" por una leyenda negra que lo vincula al juego sucio. Y entre esas presuntas malas artes, en el mito popular quedaron los alfileres con los que algunos futbolistas del equipo "pinchaban" a sus rivales. Carlos Bilardo, clave de aquel equipo, estuvo en la mira de sus rivales.

A Roberto Perfumo, considerado como el mejor defensa central del fútbol argentino, se le recuerda además por una formidable patada que le tiró a Bilardo durante un Estudiantes-Racing a finales de los años 60. La impensada reacción de Perfumo, que no llegó a tocar a Bilardo a pesar de que le llegó con su pie casi hasta el mentón, provocó su expulsión. Perfumo explicó que en ese momento de furia lo habría "partido por el medio". Un deseo compartido por todos sus rivales de entonces. Bilardo, como capitán del Estudiantes, junto con otros líderes, se dedicaban a averiguar asuntos personales de sus adversarios. Al arquero de Racing le preguntaban con quién estaría en ese momento su esposa, a la que llamaban por su nombre. El episodio más dramático sucedió con Bernao, mítico puntero derecho del Independiente, al que se le había disparado su arma en una partida de caza. El accidente causó la muerte de un compañero. En el partido siguiente los jugadores del Estudiantes se turnaban: "Asesino, mataste a tu amigo y seguís jugando al fútbol". Todo les servía. Todo era válido.

Juan Masnik, recio zaguero de Nacional en los 70, recuerda eso duelos. "Eran bravísimos, hablaban, trataban de hacer calentar a todos y pinchaban en los córners. Yo había jugado en Gimnasia varios años y los conocía a todos los de Estudiantes. Cuando los enfrenté con Nacional ya los tenía calados", cuenta el multiplecampeón tricolor. "Antes de venir a Montevideo dijeron que era más lindo dar la vuelta olímpica de visitante, en el Centenario, y cuando les ganamos, todos mis compañeros se fueron por el túnel, y yo me quedé solo, en el medio de la cancha aplaudiendo a los de Estudiantes. Nadie entendía nada… y yo les decía den la vuelta… vamos… den la vuelta que los aplaudo y se fueron recalientes. Menos mal que en el tercer partido les ganamos en Lima. Ese equipo era terrible, le cortamos el ciclo", agrega el exzaguero.

Si los 60 y los 70 marcaron hechos sobresalientes, en los 80 hubo varios.

Hace poco, Zico, ídolo de la selección brasileña y Flamengo, comentó que la final de 1981 ante Cobreloa "fue el partido que más marcó mi carrera. Fue la victoria del fútbol sobre la violencia. Recordó la famosa historia de la piedra de Mario Soto. "Jugó con una piedra en la mano y le dio pedradas a varios jugadores. Lico y Adilio salieron del campo con el rostro ensangrentado. Lico ni siquiera pudo jugar el tercer partido. Fue una cosa horrorosa", dijo el brasileño.

En esa final, tras perder por 2-1 en el Maracaná, Cobreloa se impuso por 1-0 y forzó un tercer partido, que se jugó tres días después en Montevideo, con dos goles de Zico.

Pero no sólo en Sudamérica se apela a las artimañas. En Europa hubo muchos casos que cobraron notoriedad gracias a las cámaras de TV.

El 8 de septiembre de 1991, en un partido de Liga entre el Valladolid y el Real Madrid, José Miguel González, Míchel, provocó al colombiano Valderrama tocándole los testículos reiteradamente, en una acción que fue captada por las cámaras y repetida hasta la saciedad durante varias semanas. "Debo revelar un sentimiento oculto en mi corazón: Durante 17 años estuve enamorado de Carlos Valderrama. Lo mejor que pudo haber pasado en mi vida fue que me tomaran esa foto tan nítida del momento en el que le estoy tocando sus partes. Lo del Pibe fue un flechazo fulminante, lo admito", dijo en broma el español. "Prefiero tomarme ese episodio en broma aunque en su momento me causó muchos problemas. Nunca en mis quince años de futbolista profesional utilicé artimañas o tácticas para provocar a los rivales. No era mi estilo. Pero ese día, Valderrama logró sacarme de las casillas. Se pasó todo el partido insultándome a mí y a mis compañeros. Literalmente, nos estaba rompiendo las pelotas con tanta agresividad verbal, entonces decidí responder y lo hice de la peor manera, porque a partir de ese momento el mayor perjudicado fui yo. Esa foto causó conmoción y recorrió el mundo. Fui sancionado por conducta incorrecta. Pero el castigo más cruel surgió de los hinchas cuando cantaban "Michel, Michel, Michel maricón", dijo el ex-futbolista.

Hace muy poco, en el partido entre Sevilla y Almería en el Sánchez Pizjuán, el delantero almeriense Rodri y el lateral izquierdo andaluz Alberto Moreno protagonizaron una curiosa escena que recogió la web del diario Marca. A la salida de un córner, Rodri, buscando provocar o desconcertar a su rival, acarició los testículos de Moreno, que casi ni se inmutó. La imagen recorrió todos los medios, claro está. Y no causó tanto revuelo como aquella de Michel y el Pibe Valderrama.


CENTENARIO.


Algo similar aconteció en el Centenario, en la Copa Libertadores de 2011, en el encuentro entre Peñarol y Liga Deportiva de Quito. Darío Rodríguez se llevó una tarjeta amarilla por agarra de los genitales a Hernán Barcos, cuando ambos cayeron al césped tras disputar una pelota. Una vez más, las cámaras generaron enorme repercusión por la acción del aurinegro. La imagen recorrió el mundo y aún se recuerda.

Sin ir más lejos, en la Argentina, hubo caso que tuvo enorme repercusión. Fue durante un partido entre Banfield y Boca, en donde Riquelme fue expulsado por pegarle una piña a un rival. Fabián, me metieron el dedo en el culo, me dijo Riquelme cuando lo expulso, pero no lo ví", confesó Fabián Madorrán el ex-árbitro ya fallecido.

El cierre, estuvo a cargo de Santiago Rodríguez el ex-defensa de Banfield: "se hacen muchas cosas en el fútbol que nadie conoce. Se toca todo, no sólo la cola. Mientras no te vean, vale todo...".
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