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El vasco me pide boludeces, no me enseña nada



Insúa reconoce su bajón y el del equipo. “Tuvimos una desilusión grande”, dice. Y pide levantarse hoy en Mendoza.

Mi equipo de toda la vida fue Boca. Además de ser hincha, estoy desde los nueve años, pero le tengo agrado a Godoy Cruz. Será la primera vez que lo enfrente acá. Siempre me trataron muy bien y me quedaron amigos. Es una emoción linda, aunque le quiero ganar”. El día en que Emanuel Insúa (23 años) recupera la titularidad coincide con la visita al equipo en el que relanzó su carrera. Sin lugar en el Boca de Falcioni y con apenas 52 minutos de acción en dos partidos oficiales, se mudó para la temporada 12/13 a Mendoza, desde donde regresó con continuidad (34 encuentros). Ahora, con 33 juegos más en azul y amarillo, la rotación que impone Arruabarrena le abrió un lugar en el 11 inicial. Y produce en el Pocho un montón de reflexiones que comparte con Olé : “Valoramos mucho que el Vasco nos dé una oportunidad a los que no nos está tocando jugar. Cuando a uno le toca estar afuera es porque algo mal está haciendo. Estos últimos partidos le tocó a Nico (Colazo) pero yo pude entrar, sumar minutos. Sé que no estoy en el nivel que llegué a tener el torneo pasado. Pero la idea es alcanzar ese ritmo”.

-¿Qué es lo que te falta?

-El desgarro me paró un mes y medio y eso hizo que perdiera ritmo, y que sienta desconfianza con la pelota. Pero físicamente estoy bien y si me sigue tocando entrar, sé que iré mejorando.

-Vas a tener a Colazo adelante, como en el Final 14 con Bianchi, pero en otra función.

-Con Bianchi íbamos los dos por afuera. Y cuando yo subía, él se quedaba. O al revés. Con este esquema, él se cierra más y me deja espacio para trepar.

-Se te reconoce la velocidad y desborde, ¿pero te das cuenta de que a veces vas a un ritmo más?

-Muchas veces sí... Tiene que ver con mi manera de jugar, de pensar que todas las pelotas son las últimas. Debo serenarme un poco y lograr más tranquilidad. Lo tengo en cuenta y trato de corregirlo.

-Una actitud ideal para un jugador de Boca y que se condice con lo que el DT pide no negociar...

-Sí. La actitud y el esfuerzo no los negocio. Me puedo equivocar con la pelota pero como jugador de Boca lo que nunca puedo dejar de hacer es correr y meter por el compañero. Sé que el Vasco lo sabe y lo valora.

-¿En lo táctico qué es lo que te pide?

-Lo que casi todo técnico: que primero marque, je. Pero el Vasco sabe que mis condiciones son de pasar, así que me permite que acompañe la jugada y me pide que esté sereno para definir o tirar un centro. También, al ser un 4-3-3, ya hay un jugador por afuera. Entonces, trato de ir al hueco que me deja el extremo, meter la diagonal para que me llegue un pase o generar un hueco.

-¿Qué significa ser dirigido por un ex lateral?

-Lo que primero hacés es mirar al técnico, no importa en qué puesto haya jugado. Pero él se destacó y ganó muchas cosas como lateral y se acerca a darte consejos. Es un orgullo aprender de un técnico que ganó mucho con este club.

-¿Llegó a ser tu ídolo?

-Desde que tengo uso de razón miro fútbol y me acuerdo de ese primer Boca de Bianchi, de sus dos goles al Palmeiras en la final de Libertadores... Pero yo era muy chico y también me identifiqué con Clemente (Rodríguez). Soy agradecido a la vida por cruzarme en el fútbol con históricos como el Vasco, Bianchi, Riquelme y Palermo.

-¿Qué pasa que bajaron el nivel?

-Cuando el equipo no anda bien, las individualidades que resaltaron en los primeros partidos con el Vasco ahora no sobresalen tanto. Más que nada perdimos en el juego. Porque la actitud, esas ganas de robarle rápido la pelota a rival, correr y sacrificarse por el compañero, la tenemos. Cometemos errores que antes no. Por eso estos días el técnico trabajó en cómo pararnos en la cancha, para no tener fallas de funcionamiento. Esperamos encontrar rápido la regularidad.

-¿Creen que pueden pelear el campeonato?

-Mientras haya chances matemáticas en el torneo, tenemos que pelear. Esa es nuestra idea. Con la Copa tuvimos una desilusión grande al perder en casa. Una victoria contra Godoy Cruz nos vendría muy bien para levantarnos de la caída con Capiatá.
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