Canales populares
  1. Deportes
  2. »
  3. Otros deportes

En un partido durísimo, Argentina vence a Filipinas 85-81



Con mucho trabajo, Argentina se quedó con el triunfo ante un complicado Filipinas. Scola fue el máximo anotador con 19 puntos.



Jugar contra un equipo que no tiene nada que perder exige una concentración mayor, porque del otro lado no habrá táctica, estrategia o artilugios que estudiar. Habrá simplemente las ganas de hacer historia o mostrarse en un Mundial. A eso vino Filipinas a Sevilla. Y vaya si cumplió estirando al suplementario su partido debut contra Croacia y poniendo en aprietos a la Argentina en el primer tiempo en el Palacio de los Deportes de esta ciudad andaluza.

En apenas 2m50, todas las dudas afloraron en la Selección, que erró sus primeros cuatro tiros de campo y ya perdía 9-2. Filipinas, paradójicamente, se nutrió de la salida rápida de Andray Blatche por dos faltas y jugó a correr, a correr, a correr... y a tirar de todos lados, en todo momento. Un desenfreno alocado que le salió redondo ante la carencia defensiva y la falta de puntería argentinas.

Filipinas anotaba desde el perímetro y en la zona pintada. Un combo inesperado que la Selección no encontraba la vuelta para evitar. Y el estadio era un hervidero, repartido entre hinchas argentinos y filipinos. Los neutrales se divertían. Los parciales trocaban entre el nerviosismo y el desenfreno. Porque el equipo asiático manejaba una ventaja de 10 puntos cuando Gabe Norwood encaró a Scola hacia el aro. Todos esperaban el freno y el tiro corto, pero el "10" no paró y clavó un volcadón en la cara del capitán argentino. Los hinchas de Filipinas aturdieron, más aún cuando Dalistan anotó un triple y sumó el libre que ganó con la falta de Campazzo sobre la esquina izquierda.

Si Argentina cerró 22-25 el primer cuarto fue porque el base cordobés, desfachatado como siempre, penetró, amagó pasarla y embocó una bandeja. Y porque Herrmann encestó su segundo triples. Descanso y a refrescar ideas. Con Laprovíttola debutando en el Mundial y su madre Margarita Stolbizer sufriendo en la zona baja la platea, detrás del banco filipino, se esperaba la remontada nacional. Y hubo que esperar bastante.

Filipinas era la anarquía en estado puro. Los jugadores entraban y salían en todo momento. La pelota volaba de sus manos como loca y enseguida volaba de nuevo, pero hacia el aro. Cuando De Ocampo anotó su segundo triple, los asiáticos volvieron a sacar 10 puntos de diferencia (32-22) a los 2m48 de juego. ¿Cuándo llegaría la reacción celeste y blanca?

Julio Lamas gesticulaba en el banco y dialogaba con sus asistentes. Scola arengaba a Campazzo. Prigioni le recriminó a Nocioni no haber pasado la bola en una jugada en la que tiró. Argentina era nervios y no apelaba al juego de control que la caracteriza sino que se prendía en el ataque por ataque.

Pero entonces llegó el doctor, manejando el cuatrimotor. ¿Y saben lo que pasó? Pasó una tromba argentina en el cierre del segundo cuarto y con una ráfaga de 15-2 en los últimos 3m09 del parcial, la Selección se fue al vestuario ganando 43-38. ¿Qué pasó? Pelotas perdidas de Filipinas, ajuste en la ofensiva y a cobrar.

Prigioni anotó dos libres y un triple, Marcos Mata le dio la primera ventaja a la Argentina con un triple (38-36) y Scola empujó un rebote ofensivo para el 40-36. El grito del capitán fue igual al que hizo alguna vez en finales mundiales y olímpicas. Pero estaba jugando en la fase de grupos, contra Filipinas. Su desahogo sintetizaba el padecimiento argentino en el primer tiempo que cerró Mata con su segundo triple.

0No hay comentarios