Este vez la lluvia no salvará a River de Boca




La semifinal más esperada es también la que más querían los jugadores de Boca y de River. Ah, y con la cancha sin agua, para evaporar las dudas que dejó el 1-1 del torneo.

Están igual… En la Boca, en Núñez… Palpitando, ansiosos, pendientes… Esperando la fecha, suplicándole al de arriba… Sí, los jugadores de Boca y River ya están, meta Smartphone, Tablet o lo qué sea, consultando pronósticos climáticos anticipados… Mientras los hinchas desesperan por cómo administrarán la ansiedad de esta “definición por penales de 180 minutos”, lo que obsesiona a los planteles de Arruabarrena y de Gallardo es que el jueves 20 en la Bombonera y el 27 en el Monumental, ni se oiga de la palabra lluvia, que haya campos de juego inmaculados, que se pueda jugar al fútbol y no a chapotear sobre el agua. Séquense la ganas...

El superclásico del 5 de octubre es más que un antecedente cercano. El 1-1 bajo el diluvio Monumental los dejó a ambos con argumentos de sobra para quedarse con las ganas... Por el lado del team del Muñeco, con esa sensación de que la lluvia diluyó las diferencias futbolísticas entre ambos. Del lado de los del Vasco, por la bronca generada por esa misma lógica: quieren probar que esa sensación que sobrevoló el medio de que sin tormenta se comían tres, no tiene correlato con lo real...

Se tienen ganas, se buscan, necesitan salir cara a cara a la arena... Y no son simples enunciados para la gilada... En la intimidad, donde Olé pudo bucear de uno y otro lado, están las pruebas. De un plantel de Boca viendo en el aeropuerto de Asunción, antes de embarcar de regreso, los goles del Pincha que los hinchas xeneizes presentes gritaban a flor de piel pero que a los jugadores no les movían ni un pelo. Del grupo de futbolistas de River, con la tele del vestuario encendida antes de jugarle a Estudiantes, insultando (Funes Mori y Maidana a la cabeza) por el gol de Cerro. Sí, puteando por el gol recibido por su archienemigo, porque eso le ponía una pizca de duda a la súper serie de semifinales...

Ahora empieza el tiempo del análisis, de las especulaciones, de escenarios posibles...

Una realidad incontrastable: Boca está en condiciones de darle dedicación exclusiva a la Sudamericana, porque no pelea el torneo. River, en cambio, debe sostener su marcha hacia el bicampeonato. Encima, de acá al primer chico en la Bombonera, el Xeneize tiene sólo dos juegos (Tigre y Arsenal) y River, tres (A Vélez y Olimpo se les cuela el suspendido con ELP)... Y aparecen los contrastes: el momento de River, la prepotencia de su juego y el invicto de 30 partidos... Que Boca se juega todo a la Sudamericana para que no le cuelguen el cartel de fracaso a su 2014... Que Boca ya empezó a mostrar, en dos viajes a Paraguay, que su chapa copera está intacta... Que a River le pesa el antecedente de los cruces del 2000 y 2004 pero que a su vez tira la chapa del invicto en los seis súper (dos oficiales) de este año... Que ser eliminado por los pirmos desvalorizaría el bi local... Que... ¡Qué no llueva!