Federer pasó de ronda en París tras un partido complicado












presentación para Roger Federer en París. El suizo tuvo que trabajar dos horas y media para doblegar en tres mangas a Jeremy Chardy -en un duelo con marcados altibajos de ambos lados-, pero lo sacó adelante y está en octavos del último Masters 1000 del año, terreno de lucha por el N°1 del mundo junto a Novak Djokovic. El que tuvo contundencia fue Andy Murray, que superó en sets corridos a Julien Benneteau (28°) y consiguió su 10° triunfo consecutivo, el 19° en 21 partidos. Las Finales de Londres, casi un hecho para él.

Federer se impuso por 7-6 (5), 6-7 (5) y 6-4, después de un olvidable comienzo. Chardy había advertido en la previa que no debía "dejar jugar" al suizo y en esa premisa basó su búsqueda. Para bien y para mal.

Con buenas devoluciones y una lograda profundidad en sus golpes, Chardy se adelantó de entrada por 3-0 y llegó a sacar 5-3. Pero allí se topó con la mejor versión de Federer en el capítulo inicial y perdió la ventaja.

Desde entonces hasta la definición del parcial, el desconcierto: Federer volvió a bajar el nivel, entregó cuatro puntos para set con su servicio en 4-5 y hasta cometió un error insólito en la red, pero logró mantenerse a flote con saques ganadores.

Desaprovechadas sus chances, Chardy parecía terminar de hundirse con un game autodestructivo: dos doble faltas y otros dos errores no forzados para conceder otro quiebre en cero, y dejar a Federer ahora con la chance de servir para set.

Allí fue Roger en 6-5 y a dos puntos estuvo de evitar el tiebreak. Pero tampoco lo supo cerrar y terminó rematando la secuencia con otra doble falta. Ya en el desempate, se acabó la agonía: 7-5 para el suizo y a comenzar de nuevo.

El segundo parcial recuperó estabilidad y transitó 11 games sin instancias de quiebre. Las dos que hubo fueron para Federer y fueron match points: Chardy sirvió 5-6 15-40, pero se mantuvo en partido con el libreto ofensivo de siempre y llevó las cosas a otra muerte súbita. Esta vez, el francés descontó un miniquiebre de entrada en el desempate y con una certera derecha invertida se llevó la manga en su primera chance.

El final le exigía una muestra de carácter a Federer. Y el suizo la exhibió de arranque. Después de cuatro oportunidades en el game de inicio, quebró a Chardy y tomó decisivamente las riendas del juego, desarticulando las tempranas complicaciones que también se le habían presentado las últimas semanas en Shanghai, ante Leonardo Mayer, e incluso en Basilea, contra Denis Istomin. En ambos casos, terminó gritando campeón.

Ahora, Roger aguarda por otro local: Lucas Pouille (176º), surgido de la fase clasificatoria. Con 20 años y una sola victoria ATP hasta esta semana, el francés se cargó en rondas consecutivas a Ivo Karlovic y a Fabio Fognini (20º), de muy flojo cierre de temporada.