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(Futbol) - El clásico empieza en los arcos

Gustavo Munúa en Nacional, y Pablo Migliore en Peñarol, surgen como figuras relevantes y de peso en sus equipos.




Es arquero de cuadro grande". Esa frase, repetida a lo largo de los años, define y encierra muchas cosas en un puesto que cada día es más exigente, y que obliga a los arqueros a ser casi superhombres: altos, ágiles, fuertes, con reflejos estupendos, y con dominio de pelota, casi como si fuesen jugadores de campo.
El arquero es el futbolista que más tuvo que evolucionar con el paso del tiempo. Porque las exigencias fueron (y son) cada vez mayores.
Las propias reglas del juego así lo han impuesto, y también la perfección en los balones, que hoy se parecen más a balines que a pelotas de fútbol. Cambian de dirección, son livianos, y se mueven en el aire.
"Es arquero de cuadro grande", se repite una y otra vez cuando Munúa tapa un mano a mano de gol o cuando Migliore saca una pelota difícil, en el único avance del equipo rival.
Es que tanto Munúa o Migliore tienen ese perfil. Y en ese sentido, los grandes pueden estar tranquilos, porque sus arcos están más que cubiertos con dos arqueros que son muy pero muy parecidos en estilo y personalidad, además de contextura física. Muúa y Migliore parecen cortados por una misma vara que mide rendimientos y aptitudes y a lo largo del Torneo Apertura, lo han demostrado.
Migliore pareció invencible en las primeras fechas del campeonato, y Munúa parece haber pasado llave al arco después de aquel gol del "Morro" Santiago García en la cuarta fecha, frente a River Plate. Ambos lograron mantener el cero.
"Es una bestia, cuando llegué a Racing era el cuarto golero y a la segunda fecha lo puse de titular. Hicimos 30 puntos en 16 partidos en una campaña espectacular", confió hace meses Carusso Lombardi, el entrenador argentino que dirigió a Migliore en Racing, San Lorenzo y Argentinos Juniors.
"Es normal que Munúa haya sido el mejor porque los jugadores del Real Madrid tiraron mucho. Ha estado bien. Desde que hemos decidido que entrase, sólo ha recibido dos goles en cuatro partidos, una buena cifra para un equipo como el Levante", dijo Luis García sobre la actuación de su arquero uruguayo cuando defendía el arco del conjunto levantino, y partido a partido, terminaba siendo una de sus figuras.
Elogios. De un lado y del otro, pero siempre apuntando a las buenas respuestas de dos arqueros de lujo, con enorme clase y personalidad.
"Es arquero de cuadro grande", y no hay vuelta. Porque no es lo mismo atajar en un equipo en donde le llegan seguido a hacerlo en un grande, donde las tres o cuatro llegadas del rival tienen que bloquearse. El arquero de cuadro grande tiene que estar entrenado para responder siempre y ser fundamental en los mano a mano.
Hoy por hoy, tanto Nacional como Peñarol llegan al clásico con dos arqueros hechos y derechos, que han tenido una campaña regular, muy importante.
Y si Munúa tiene algo a favor, es su experiencia clásica, al menos en el medio, porque será el debut de Migliore en el plano local, y un debut, siempre termina siendo una incógnita.
En el resto, hay una enorme paridad porque son muy parecidos físicamente. Munúa mide 1.89 y pesa 87 kilos y Migliore mide 1.90 y pesa 85 kilos. Son arqueros corpulentos, no muy livianos, pero de un porte importante, de esos que tapan el arco con solo levantar sus brazos.
También son muy similares en su personalidad, porque los dos son arqueros que hablan, que gritan y que ordenan a sus defensas, que se molestan si las cosas no salen bien, y alientan a sus compañeros cuando responden a cada exigencia.
"Es arquero de cuadro grande", dicen los hinchas, los dirigentes y hasta los propios futbolistas. Saben que hay una diferencia cuando se le define así a un guardameta.
Esa frase encierra a los dos, porque tanto Munúa como Migliore han recorrido (con más luces que sombras) un camino de tapadas y voladas.
Se viene el clásico. Está a la vuelta de la esquina, y se empieza a jugar desde el arco. En ese sentido, Nacional y Peñarol largan mano a mano.
Arquero de selección, de equipo grande, y con pasaje importante en el fútbol europeo. Nacional, Deportivo La Coruña, Málaga y Levante en el fútbol español y Fiorentina en Italia. Es de los más experientes.
No es casualidad que Munúa lleve el brazalete de capitán en su brazo izquierdo. Es un referente del tricolor, uno de los de mayor personalidad en un plantel joven, que tiene una base nacida en el club.
Siempre se destacó por su notable técnica y ubicación. Hace fácil lo difícil, y eso no es común en la mayoría de los arqueros. Resuelve con acierto pelotas complicadas. Tiene un estilo propio, definido que lo marca.
No es un arquero que salga demasiado del arco. Es cauteloso, medido, y no arriesga en pelotas aéreas que no aparezcan como seguras. Tiene claro cuando utilizar los puños y cuándo no. Es seguro.
Es de los más destacados en este rubro. Tiene un saque perfecto tanto con la mano como con el pie. Coloca el balón donde quiere sin problemas. Llegó a ser un especialista en tiros libres y penales.
Nació en las formativas de Huracán, pero fue en Boca, donde tuvo su debut en Primera. Luego atajó en Racing, San Lorenzo de Almagro, en el Dínamo Zagreb de Croacia, volvió a Argentinos y recalo en Peñarol. Tiene experiencia.
Desde muy joven se vio lo que podía dar. Fue arquero de Boca Juniors, Racing y San Lorenzo, tres grandes del fútbol argentino. Es un referente por lo que contagia y por su manera de encarar los partidos. Transmite confianza.
Es un arquero que, por lo general, no da rebote. Se muestra seguro y posee buena técnica bajo los tres palos. Resuelve pelotas difíciles con acierto, si tiene utilizar mano cambiada, lo hace, y no se complica con balones peligrosos. Embolsa y atrapa. Bien.
En las pelotas aéreas ha mostrado muchas más luces que sombras. Sale lejos, es de los que va más allá del punto penal, una zona de riesgo dentro del área. Tiene buen tino, maneja bien tiempo y distancia, y utiliza sin problemas los puños o atrapa el balón. Es un arquero salidor.
Viene de una escuela de arqueros que se especializa en los saques de arco. Los argentinos siempre han estado un esclaón por encima de los demás. Del "Loco" Gatti hasta hoy, ha sido una de las características salientes de cualquier meta de la vecina orilla. Pone la pelota donde quiere.
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