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Fútbol pasado por agua: ganadores y perdedores en el juego d

Fútbol pasado por agua: ganadores y perdedores en el juego de los intereses

Boca, como estaba 1-0, quería seguir jugando; Racing, como estaba en desventaja, deseaba la suspensión Como el terreno conspiraba contra su estilo, River inició gestiones para la postergación antes de llegar a Sarandí.



Dentro del juego de la pelota, hay otro juego enredado: el juego de los intereses. Todos quieren sacar ventajas. Todos quieren quedar como unos vivos bárbaros. Todos quieren llevar agua para sus molinos. Eso sí, el único que pierde y por goleada es el fútbol...

¿Quién ganó con las suspensiones? ¿Quién perdió? ¿Hubo ganadores? ¿Hubo perdedores? Las respuestas a estas preguntas llegarán en un fututo inmediato, tras los partidos. Aquellos que ganen en la cancha, se golpearán el pecho y dirán: “¿Viste qué bien que la hicimos? Somos unos fenómenos”. Y a los vencidos los “culparán” y al mismo tiempo se lamentarán diciendo “cómo nos durmieron”.

Las especulaciones comenzaron bien temprano, cuando todavía ni Boca ni Racing habían arrancado a jugar. El protesorero de Racing, Adrián Fernández, fue hasta el vestuario de Federico Beligoy para decirle que “acá no se puede jugar”. Es cierto, la Bombonera parecía un enorme piletón. Sin embargo, el dirigente quería postergarlo más que por el mal estado del campo, para recuperar a los averiados Diego Milito y Gabriel Hauche y también para que Diego Cocca, en caso de una nueva frustración, no vuelva al Cilindro (el lunes ante Newell’s) tan expuesto ante los hinchas.

La postura de Boca era bien diferente: como ganaba, quería seguir jugando y terminarlo como sea. Motivos sobraban: el equipo desde que asumió Arruabarrena está en alza, no tiene que recuperar lesionados (ni suspendidos) y la agenda está cargadísima. Ahora, juega el jueves la revancha de la Sudamericana ante Central. Por este partido, Boca se “movió” la semana pasada y consiguió que ese encuentro copero se pasara al jueves, para tener más descanso. En realidad, presionaron para que enroquen los partidos: River-Godoy Cruz pasó del jueves al miércoles y Boca recibirá al equipo de Russo cuando pretendía, el jueves a las 21.15.

A los pocos minutos de salir el micro del Monumental con el plantel de River rumbo a Sarandí, Beligoy le puso punto final al partido en La Boca. Ahí, los dirigentes comenzaron a “operar” telefónicamente. Ni siquiera esperaron a comprobar cuál era el estado del campo de Arsenal. La consigna era postergarlo. Por tres motivos: 1) Temor a posibles lesiones; 2) Por el desgaste físico a tres días de la revancha con Godoy Cruz; 3) Y porque el estado de la cancha iba a conspirar contra la idea futbolística del equipo. River, al igual que Boca, mira de reojo el Superclásico del domingo 5 de octubre.

En cambio, todos, absolutamente todos en Arsenal querían jugarlo anoche. Si bien los dirigidos por Palermo no tienen otras competencias (Arsenal no juega la Sudamericana y quedó eliminado de la Copa Argentina), la intención era jugarlo. Pero claro, esa decisión no pasa por los jugadores, sino por los que juegan a otro juego.
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