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Gaguito se enojó mucho

En la primera etapa, el árbitro cobró un penal para River por una mano del volante que no existió. Si bien echó bien a Ramiro Funes Mori, también debió ver la tarjeta roja Gabriel Mercado.



Toda la fortuna y el honor que sintió Mauro Vigliano en la semana, cuando fue designado para dirigir su primer Superclásico, también implicaban una enorme responsabilidad. Lógicamente, muchos son los ojos que durante el River-Boca se posaron sobre él, que a lo largo del juego tuvo decisiones muy polémicas.

La primera llegó antes del partido, cuando, luego de evaluar en tres ocasiones la cancha, decidió que el Superclásico se jugara. Pese a la gran cantidad de agua que anegó el campo de juego, el árbitro optó porque River y Boca salieran a la cancha a pasarla mal, con un espectáculo que quedó totalmente desnaturalizado por la gran cantidad de charcos que impedían que la pelota rodara con normalidad.

A la hora del juego, Vigliano tuvo su primera decisión difícil a los 42 minutos, cuando, de manera errónea, sancionó penal para River. El árbitro vio mano de Fernando Gago tras un remate de Ariel Rojas. La pelota, en realidad, dio en la cabeza del volante de la Selección nacional y la tarjeta roja que le mostró a Gago, por cortar una ocasión manifiesta de gol, es consecuente con el error en que primera instancia incurrió, más allá de que detrás suyo aparecía Agustín Orion bien colocado para controlar el remate.

Más tarde, a instancias de uno de sus jueces de línea, pitó un fuera de juego de Carlos Sánchez, en la misma línea que Leandro Marín, en una jugada que terminaba en el empate de Teo Gutiérrez.

En la segunda etapa, a los 10 minutos, Gabriel Mercado se deslizó y le entró muy fuerte a Emiliano Insúa. La imprudencia del lateral de River, que incurrió demasiado en el juego brusco, fue sancionada por Vigliano con una tarjeta amarilla. La sensación fue que el local debió haberse quedado también con diez jugadores.

Sí acertó el árbitro cuando echó a Ramiro Funes Mori, por una patada a Marcelo Meli, a los 38 del complemento. El héroe del Superclásico anterior, con mucha imprudencia, le fue al volante con las dos piernas para adelante, lo que mereció que lo expulsaran sin siquiera amonestarlo.
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