Gracias a la lluvia Boca gana un punto

En las horas previas al superclásico el tema principal fue si se jugaría o no. La incesante lluvia generó la incógnita. Mauro Vigliano ingresó a las 15.15 por primera vez al campo de juego y contó en los medios que el campo de juego estaba "bien". Igualmente avisó que volvería a inspeccionar el césped a las 16. Así lo hizo. Y luego de verlo por segunda vez, se reunió con ambos presidentes, Rodolfo D'Onofrio y Daniel Angelici, y les dijo que por el momento el clásico no corría peligro pero que haría una última revisión a las 17, es decir 15 minutos antes del inicio previsto para el Boca-River.

En ese lapso surgieron versiones que algunos dirigentes de ambos clubes luego confirmaron: que Boca quería jugarlo sí o sí y que River no veía con malos ojos la suspensión. Ambos sabían que ante una postergación, Boca no podría contar con Fernando Gago y River con Leonel Vangioni ya que los dos jugadores viajarán este domingo a la noche junto con la Selección Argentina.

La cuestión es que Vigliano volvió a salir a las 16.55 junto con sus colaboradores en medio de una copiosa lluvia. Y ahí decidió, al observar el buen estado del campo de juego, que el partido podía arrancar en esas condiciones.




Germán Pezzella tuvo la chance de entrar y, como nueve, empató el encuentro. Puso el 1-1 final. De todas formas, el defensor no se fue conforme por el resultado. Se retiró masticando bronca. Quería triunfar, al igual que todo River. "Me tocó entrar, pero no sirvió para ganar. Nos vamos tristes, se pudo haber empatado antes".

Sobre el hecho de haber jugado de delantero, el bahiense, que la había metido por última vez en la Superfinal ante San Lorenzo en el anterior semestre, señaló: "Trato de servir a lo que pide el DT. El partido estaba para eso".