Canales populares

Gracias, Barcelona.

Por Gastón Recondo.


El Twitter explota, desborda de repercusión por un simple partido de fútbol. Aunque quizás no haya sido tan intrascendente.



Los que fuimos criados con buen gusto por el juego, sin importar las camisetas ni el origen de las imágenes, hace casi cuatro años que vivimos hipnotizados por una camiseta azulgrana. Desde Barcelona se ocuparon, a partir de la llegada de Josep Guardiola, de demostrar que era posible ofrecer lujo y resultados positivos simultáneamente.

Ver jugar a este equipo es lo más gratificante que me ha pasado como simple espectador. En casi 39 años, jamás encontré a 11 jugadores que pudieran sostener un ideal durante tanto tiempo aun en la derrota.

Lo que acaba de pasar en la semifinal de la Champions es un calco de lo ocurrido hace dos años. Curiosamente, de aquel Inter vencedor nadie se acuerda. De Barcelona siguieron hablando hasta en las revistas de moda. Como en todo deporte, se puede ganar o perder. Sucede que cuando acostumbrás a todo el planeta a ser siempre quien baja el telón con la victoria consumada, el día de la derrota parece una catástrofe. Claramente no lo es.

El Barcelona acaba de perder un partido de fútbol. A decir verdad, perdió la serie, porque el resultado final de este encuentro fue un empate.

Curiosamente, tanto en Londres como en España la pelota estuvo en poder de los catalanes un 75 por ciento del tiempo de juego. Una barbaridad. Asumió el protagonismo durante 180 minutos, nunca dejó de proponer, siempre asumió el riesgo. Tuvo todo al alcance para ser finalista. El poste en reiteradas ocasiones más la impericia para definir una de las 30 situaciones de gol que generó, sumados a la frágil defensa de los escasos ataques ingleses, explican esta eliminación. Cualquiera puede errar un penal, cualquiera puede perder un partido... pero nadie pudo jugar hasta ahora como el Barcelona. Nadie. Y todos tuvieron y tienen la posibilidad de hacerlo.

Es tiempo de traspié para Leo Messi. Depende de él mismo asimilarlo correctamente y aprovechar la oportunidad de madurar. Siempre tuvo los pies sobre la tierra; jamás se lo vio en todo este tiempo desubicarse con quienes lo elogian ni con los que lo critican. Por supuesto, hoy el megáfono lo tienen los detractores, y es la regla del juego. No obstante, sepan todos aquellos que creen que este es el fin de una historia que lo importante no es haber ganado o haber perdido, sino que se pudo demostrar con hechos que las convicciones, cuando son fuertes y genuinas, no se negocian ni siquiera cuando se está por perder. Hoy presenciamos un hecho histórico.



El mejor equipo de todos los tiempos perdió, y supo perder. Y el mejor jugador del mundo demostró ser humano, lo cual es bueno. No es una máquina, no le da todo lo mismo, va a llorar varios días esta eliminación. Y se levantará, al igual que sus compañeros, porque lo que han generado es tan trascendente, que no lo podrá derribar una simple eliminación en la Champions.

Hoy abundan los oportunistas. Que aprovechen su día de gloria, tan efímero como la suerte. De todos modos, que alguien les avise que el reinado no terminó. El "Rey Leo" todavía no cumplió 25 años...
0
0
0
0No hay comentarios