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Grondonismo: Argentina afuera, sigue Ghana y Austria



La ariedad en la cancha era total, ninguno de los dos equipos se saco ventaja y esto dejo afuera a Argentina del mundial sub 20.

Nuestros hermanos austriacos pasaron a la siguiente ronda.


La frase
"¡Este fue el partido de mi vida! ¡Increíble! Vencer (en una fase de grupos) a Argentina en fútbol es como que ellos nos vencieran a nosotros en salto de esquí".
Tino Casali, guardameta de Austria.








Se acabó lo que se daba. En lo micro, en lo macro. En la chiquita, deberá decirse que la Argentina versión Sub 20 no pasó –injustamente- del 0 a 0 ante Austria y, encima, sin el guiño de otros resultados, se quedó afuera del Mundial. En la grandota, podrá suponerse que el apellido Grondona quedará definitivamente out, como la Selección en este torneo. El combinado de Humberto, hijo de Julio, repitió lo hecho en Australia 81 y en Portugal 91: no superar la primera ronda (con la salvedad de que no se clasificó a las copas de Unión Soviética 85, Chile 87, Egipto 2009 y Turquía 2013; y de que fue suspendido para disputar la Eliminatoria rumbo a Australia 93). Hasta acá llegamos. Fin de un ciclo. De una era (en todo sentido), Wellington, Nueva Zelanda, Oceanía, 5 de junio de 2015. Acabamos lejos de la final en Auckland, el día 20. Lejos de julio.

El partido comenzó con un espejismo, con Austria atacando. A los 50”, Batalla debió volar para sacarle un disparo de media distancia a Andres Gruber, generando un córner que pudo haber sido el 0-1 tras una peinada de Valentín Grubeck al primer palo. El propio centrodelantero, a los 7’, agarró chingada una volea desde el punto penal que pudo haber significado la ventaja para los europeos. Pero no. Los 39’ restantes del primer tiempo (incluye el minuto de descuento) y los 49’ del complemento, fueron del equipo de Grondona, que fue dueño de la pelota (71% de posesión), creo situaciones varias (26, según la página de FIFA, contra cuatro de los de rojo), y volcó la cancha ante un insólito planteo que acabó jugando con dos líneas de cinco, a 70 metros del área argenta (al punto que jamás cayó en offside, como sí le sucedió cinco veces a los nuestros). Pero así y todo, cumplió el objetivo de no dejarle marcar a la Albiceleste, obra y gracia, en la mayoría de los casos, de Tino Casali, el engominado arquero del Austria Viena.



Le tiraron de todas partes al rubiecito de buzo amarillo. Desde el área, desde afuera, de derecha, de zurda, de cabeza. Le dijo ‘no’ a Tripichio, a Simeone, a Espinoza, a Romero Gamarra, a Monteseirín (que terminó de 9), a Correa (a quien marcaban de a dos) … Se puso todo. Incluso la pelota contra el piso. Faltó el gol, ni más ni menos, además de una cuotita de fortuna. Y de cabeza. Se insinuaron problemas contra Panamá (2-2), se ratificaron frente a Ghana (2-3), y se pagó ante el pálido Austria. La base de estos pibes fueron campeones Sudamericanos en el Sub 17 de San Luis (2013) y dos años más tarde (2015), en Colonia y Montevideo, repitieron el logro con la Sub 20. Tal vez algunos tengan la chance, gracias a lo conseguido en el Centenario, de disputar los Juegos Olímpicos de Río, en 2016. Pero, a partir de ahora, con otro mando, en otro rumbo: el del Tata Martino y el gobierno afista de turno. Se acabó una era, con seis títulos mundiales en la categoría. Una época donde los apellidos tenían peso específico. 0-0 y a casa. Hasta acá llegó la Argentina. Hasta acá llegó Humbertito. Junio, Grondona.
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