¿Habrá homenaje a Messi en el Bernabeu?

Messi está listo para recibir el homenaje del Bernabéu… o la mayor bronca de su vida




El propio presidente de la LFP, Javier Tebas, consideró y planteó públicamente la cuestión de parar el partido si esto ocurriera para que la grada rindiera tributo a Messi


¿Habrá homenaje? Un debate de índole nacional, a la altura del pequeño Nicolás, las tarjetas opacas de Bankia o incluso la sonrojante gestión del Ébola, que se reaviva a seis días de una nueva edición del clásico y que ha alcanzado a las altas esferas de la competición. Los responsables de que pudiera darse (o no) el reconocimiento de la discordia. "Yo he visto en ese mismo campo a la gente aplaudir de pie a Maradona y Ronaldinho. Creo que el fútbol español sabría valorar lo importante que es este jugador para nuestra Liga. Los aficionados del Real Madrid entienden de fútbol y siempre han sido un público muy caballeroso. Si han aplaudido a estas dos grandes estrellas, por qué no van a aplaudir a Messi", comentaba Javier Tebas, presidente de la Liga de Fútbol Profesional hace unos días.



Dado el hipotético doblete, el feudo blanco será incapaz de domar su orgullo y reconocer el mérito de su némesis. Leo Messi está preparado para la batalla y para una más que probable bronca. No le preocupa. El argentino tiene en el Real Madrid a su víctima predilecta.



Todos los clubes contribuyeron al homenaje a Zarra con sus mejores jugadores: Di Stéfano, Gainza, Eizaguirre, Venancio, Biosca, Segarra, Pasieguito, Puchades, Basora, Wilkes, Kubala, César, Marcet... Este sábado en el Bernabéu, donde Messi puede hacer historia al igualar o incluso superar a Telmo Zarra, también habrá grandes figuras del fútbol sobre el césped y a buen seguro que, salvo las inevitables excepciones, la grada sabrá estar a la altura.

Al Bernabéu le sobra señorío y aplaudir a un rival, por muy Messi y del Barça que sea, puede ser un buen motivo para volver a demostrarlo. Con naturalidad, sin que la LFP se entrometa, sin perder un gramo de rivalidad, dentro de un clásico de máxima tensión competitiva, pero no por ello exento de deportividad.