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Historia del arbitro que casi lo cuelgan en un arbol

La violencia en el fútbol no es nueva: el árbitro que evitó la horca y escapó desde San Nicolás
Osvaldo Cossio benefició a San Lorenzo en un partido que éste le ganó a Newell´s en Rosario, en 1946. El hecho provocó la reacción de los hinchas rosarinos, que intentaron colgarlo en el Parque Independencia. Lo rescataron tres soldados y salvó su vida en nuestra ciudad, cuando pudo huir hacia Bs. As.. El Ciclón sería campeón

La violencia en el fútbol no es nueva: el árbitro que evitó la horca y escapó desde San Nicolás
San Lorenzo fue campeón del campeonato de 1946 y pasó a la historia, pese a la “ayuda” que le dio Cossio en Rosario.
La violencia en el fútbol no es nueva. Tampoco lo son los actos bandálicos e irracionales de los hinchas ni los malos arbitrajes. Cuando la tecnología todavía no había llegado para desnudar sus fallos y convertirse en un instrumento de factor determinante en las transmisiones televisivas, los árbitros ya eran sospechados al momento de cumplir un mal desempeño de sus funciones.
En octubre de 1946 -hace ya 67 años- un juez casi fue colgado en una horca por simpatizantes de Newell´s Old Boys de Rosario. Lo salvaron un grupo de soldados y en San Nicolás encontró la forma de para salvar definitivamente su vida. Esta es la historia sobre aquel episodio.

Hechos bochornosos
El San Lorenzo de Imbellone, Farro, Pontoni, Martino y Silva, líder solitario, viajó a Rosario para enfrentar a Newell´s, en el marco de la vigésimo quinta fecha del campeonato que finalmente ganaría, consiguiendo su segundo título en el profesionalismo. El partido arrancó tranquilo para el equipo de Boedo, que se fue al descanso luego del primer tiempo ganando 2 a 0, con goles de René Pontoni y Oscar Silva. Al comenzar el segundo tiempo sendos goles del delantero Alfredo Runzer le dieron el empate al conjunto Leproso. Hasta allí venía todo normal, con un correcto desempeño del juez Osvaldo Cossio, quien era vecino del estadio de San Lorenzo. Por ese motivo, algunos maliciosamente habían hecho circular la versión de que era hincha del Ciclón, cuando en realidad simpatizaba por los colores de su clásico rival, Huracán.
La historia cuenta que en tiempo de descuento el puntero de Newells, Ramón Moyano, eludió al arquero Blazina y convirtió el 3 a 2, pero el juez Cossio anuló el gol sin que se entendiera la razoó. Mientras todavía se protestaba, San Lorenzo sacó un contragolpe que culminó en un gol en contra del defensor Nieres, tras un centro de Imbellone. Este tanto decretó el 3 a 2 a favor de San Lorenzo, para provocar la ecatombe, la debacle total.
Los hinchas de Newells entraron al campo de juego y embistieron contra los jugadores visitantes, (Pontoni, Basso y Vanzini fueron agredidos, recibiendo éste último un sillaso en su espalda). Ya en el vestuario, Cossio observó que había gente entrando por otras puertas y ahí encontró un agujero en el alambre que le permitió escapar hacia el Parque Independencia. Corriendo con la poca fuerza que le quedaba, se tiró encima de un auto que pasaba. No obstante, el vehículo se detuvo y Cossio cayó al piso. En ese momento soportó un terrible remolino de patadas y golpes de todo tipo; un hincha sacó un cinturón y lo ató a la rama de un árbol, mientras otros lo ayudaron a levantarlo, con el propósito de colgarlo. Cuando el final de Cossio se acercaba, aparecieron tres soldados y lo salvaron. Más tarde, en el hospital Britanico de Rosario se constató que el árbitro había sufrido un fuerte golpe en la cabeza con lesión en el hueso temporal derecho, heridas cortantes en brazos, piernas y rostro, mas conmoción cerebral. Sin embargo, la furia de los hinchas rosarinos no se detuvo. Rodearon el nosocomio con el fin de volver a la carga por Cossio. Entonces, los mismos soldados que le salvaron la vida debieron cargarlo en un auto, esconderlo en su baúl y trasladarlo hacia San Nicolás. Desde nuestra ciudad finalmente regresó a Buenos Aires.
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