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Historia del Club Atletico Huracán (Parte 3)

De la canchita al Palacio



Los pioneros sentaron bases en el viejo terreno de la calle Arena (hoy Almafuerte).
Después, el Globo ancló en Chiclana y Avenida La Plata, antesala de la gran mudanza a Alcorta y Luna donde, desde 1947, se erige el famoso Ducó.


EL SUEÑO y ideal de todos quienes aman el futbol, amateur o profesional, es tener una cancha propia. Paso y pasa en cualquier lugar abierto de la Argentina. En el mas lejano de los potreros se refugia la esperanza de que esos terrenos tengan limite propio y alberguen la pasion en su estado mas puro. Para los pioneros huracanenses fue el principal motivo de orgullo alojar sus ilusiones en su propia casa. Y el comienzo tuvo un hito especial: sobre la calle Arena (hoy la avenida Almafuerte), entre Pedro Chutro y Los Patos, detras del recien inaugurado Parque de los Patricios, se erigio la primera cancha oficial, cuna de estupendos jugadores y solar que cobijo el primer ascenso, de tercera a segunda, en 1912, su primer año de competencia.

LA CESIÓN provisoria de esos terrenos se debio a la gestion de Jorge Newbery, director de Alumbrado Publico y con notoria influencia en el Gobierno. Para regocijo de los fieles seguidores del club, que se iban multiplicando conforme crecian los barrios de Soldati y Lugano, tambien en esa mitica canchita de Arena, un año despues, se logra el ascenso a Primera Division en un emotivo partido frente a Gimnasia y Esgrima de Flores, en tiempo suplementario, con un triunfo de 3-1, Huracan perdia 1-0, lo empato y forzo el tiempo extra en el que haciendo honor a su nombre, fue una rafaga que con dos golazos dejo sin nada a su meritorio rival. Para los protagonistas, el hecho constituyo un motivo de legitimo orgullo y, apenas terminado el partido, le enviaron una nota a Jorge Newbery destacando que le habian hecho honor al globo aerostatico que el piloteara por tres paises; logran subir tres categorias en solo dos años, Ese seria el punto final del primer ciclo exitoso, porque en 1921 el Globo debio realizar la mudanza hacia un predio ubicado en Avenida La Plata y Chiclana, mas cerca de Nueva Pompeya y casi vecino al domicilio de su eterno rival, San Lorenzo de Almagro.
En ese lugar, conocido como Esquina de los Puentecitos, muchos veian los partidos sobre monticulos de tierra o parados sobre estacas o improvisados banquitos de madera. Un pintoresquisimo que reflejaba la escencia de quienes apuntalaban sus deseos de seguir el futbol aun a pesar de sus magros ingresos. Huracán se afinco alli por el esfuerzo de 300 asociados que juntaron el dinero para el alquiler y asi poder jugar Primera. Se levantaron una pequeña tribuna de madera y una casilla para vestuarios. Transcurria 1914, tiempos de buenos futbolistas que al mismo tiempo que jugaban debian trabajar en los mas diversos oficios para poder mantenerse unos y mantener a sus familias, otros.


ESTRUCTURA realizada con los mejores materiales de la época. Se revisaron las vigas y los encastres; y tanto en las tribunas como en las plateas, de avanzado diseño, se tomó en cuenta la comodidad de los espectadores. En la inauguración hubo 80.000 personas.



LA TORRE. En lo que es hoy la tribuna Miravé, se observa la construcción que es todo un emblema del estadio. Mide 81 metros.


La inauguración oficial fue en agosto de ese año en un partido frente a River, que Huracán ganó por 1 a 0.
Epocas de esfuerzos, de vivir al dia, pero de estar siempre avizorando el futuro, sin dar ni pedir el cuartel. En ese norte prefijado, los dirigentes del Globo pensaban ya en una nueva mudanza, porque la zona era muy inundable y para llegar hasta la cancha habia que poner en funcionamiento los puentes giratorios (de allí el mote de Esquina de los Puentecitos). Pero mas alla de la gran cantidad de agua acumulada en dias de lluvia, la canchita de Chiclana y La Plata, ademas de su tribunita techada donde tambien se encaramaban muchos hinchas, tenia otros detalles muy curiosos. El alambrado perimetral, no olimpico porque el nombre se lo pondria luego de los Juegos Olimpicos de Amsterdam 1928, se coloco para evitar que los caballos de la zona invadieran el campo de juego. Ademas, la fueron adosadas bolsas de arpillera (tejido de contextura rustica) para no permitirles a los avivados que vieran los partidos sin pagar entrada.
Pero no eran solo los incovenientes climaticos los que obligarian a otro cambio de escenario para seguir jugando al futbol con el Globito en el pecho y tratando de repetir vueltas olimpicas. En 1923, encabeza el campeonato casi hasta el final, pero maniobras politicas habrian de dejarlo sin la triple corona. Los cambios producidos un año antes habian generado dificultades para el Doctor Aldo Cantoni, senador por San Juan, lo que agregado a cierto enojo de Boca Juniors por los logros seguidos de Huracan, aceleran su desplazamiento de la presidencia de la Asociacion.
Reemplazado Cantoni por un dirigente "pro xeneize", segun especulaciones de la epoca, el certamen se suspende con Huracan lider con 51 puntos, a dos de Boca; pero no se proclama campeon y en el tercer partido de desempate el titulo pasa a manos de los boquenses.
A esa injusticia y al desplazamiento de Cantoni de la presidencia del club y una reorganizacion de la Comision Directiva, se le sumo la necesidad de buscar una nueva cancha y tomar decisiones urgentes.
El predio de Chiclana y avenida La Plata debia ser abandonado y, tras un exhaustivo analisis de varias propuestas, se le alquila a la familia Pereyra Iraola, a la sazón propietaria de casi toda la zona cercana al Riachuelo, un terreno sobre la avenida Amancio Alcorta entre Luna y Garcia. En medio de lote estaba plantado un ombú, lo que constituía el sello distintivo ya que era la unica planta existente en todo ese perimetro de tierra.
Alli, pese a no ser propiedad del club (la adquisicion se realizaria en 1939, es decir, quince años despues), Huracan concreta varias e importantes construcciones haciendo uso de un prestamo que le concede la Asociacion, que incluyen tambien una tribuna cubierta, una pista perimetral de atletismo que luego sera velodromo y canchas de tenis en las dos cabeceras. La inauguracion de esa nueva cancha se produjo el 17 de agosto de 1924 en un partido frente a Colon de Santa Fe, que le Globo gano por 4 a 0. Por entonces era dificil imaginar que en ese mismo lugar habria de levantarse años despues el Placio de Cemento. Solo la vision y el empuje de dirigentes que podian usar tanto el traje como el overol, habrian de posibilitar el crecimiento institucional.
La riqueza de los planteles de futbol aseguro dos titulos mas, en 1925 y 1928, que auguraron una irrupcion notable en el profesionalismo. Y asi fue, porque a pesar de no ganar titulos (la enorme alegria llegaria en 1973) se fueron gestando grandes campañas y surgiendo notables figuras que jerarquizaron el futbol argentino.
Pero el puntapie inicial para concretar tal vez uno de los estadios mas lindos de Buenos Aires se dio el 23 de abril de 1939, cuando la comision directiva del club decidio adquirir de manera definitiva el terreno que hasta ese entonces alquilaban. Todos hablaban de lo magnifico del proyecto y que la cancha seria "una de las mas hermosas. modernas y amplias que se hayan visto tanto en la Argentina como en otros paises".


CLIMA DE FÚTBOL. El palacio de Cemento, en su época de esplendor. Buen campo de juego y tribunas pobladas por hinchadas fieles.


PARA CONVERTIRSE en Palacio de Cemento se previo dotarlo de numerosas boleterias a fin de que trabajaran simultaneamente 150 boleteros, algo que sin duda serviria para evitar la aglomeracion de aficionados que intentaran ingresar, circunstancia que en la epoca tenia singular importancia frente a los muchos inconvenientes para ingresar a las canchas donde se jugaban partidos importantes. Por otra parte, se penso en poner molinetes en los accesos para posibilitar un acceso ordenado de los hinchas locales y visitantes.
La expectativa por la inauguracion del estadio crecia dia tras dia. Las localias alternadas entre las canchas de Ferro y San Lorenzo no hacian sino incrementar la ansiedad de los hinchas que, a medida que transcurria el tiempo, iban aumentando el numero porque ademas de las razones futboleras crecia el indice demografico en la zona sur de la Capital Federal.

La gigantesca tarea abarco desde los primeros dias de 1944 hasta 1947. El 7 de septiembre de ese año, con una extraordinaria fiesta popular -la concurrencia se estimo en 80.000 espectadores- se realizo la preinauguracion del estadio, en un partido frente a Boca Juniors que Huracan gano por 4 a 3. Jaime Sarlanga, centreforward xeneize, tuvo el privilegio de ser el primero en tocar el balon sobre el flamante cesped. El primer gol lo convirtio el wing izquierdo del Globo, Heraldo Ferreyro.
Oficialmente, el Palacio de Cemento, luego bautizado como Tomás A. Ducó, en reconocimiento al hombre que desde la presidencia del club motorizo no solo la construccion de la cancha sino la sede social de la avenida Caseros, se inauguro el 11 de noviembre de 1949, con una serie de actos protocolares ante una multitud que celebro largamente el triunfo ante Peñarol de Montevideo por 4 a 1.
Con una superficie total de 25.979,71 metros cuadrados, 12.760 metros cuadrados para las tribunas y 6.000 metros cuadrados para los bajo tribunas donde, entre otros, se ubica la concentracion del equipo de Primera y un complejo para ser habitado por jovenes provenientes del interior del pais para las divisiones inferiores, el Ducó se convirtio en un estadio diferente a todos los demas. Un motivo de orgullo para todos los huracanenses y un homenaje a aquellos pioneros que empezaron a dar rienda suelta a su pasion en aquel entrañable terreno de la calle Arena.
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