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Incertidumbre mundial.









La confirmación del nuevo desgarro de Gago es un dolor de cabeza para Boca, y también para la Selección. A siete meses de Brasil 2014, el 5 sufrió la quinta lesión muscular del año. ¿Qué pasa?

Que Riquelme no juegue ante San Lorenzo es algo que entristece a los hinchas de Boca y a aquéllos neutrales enamorados de su técnica. Y, al fin y al cabo, se perdería sólo un partido. Pero la ausencia de Gago es una preocupación que excede el azul y amarillo. Porque además de Bianchi, el otro técnico que se agarró la cabeza cuando se enteró del desgarro del 5 de Boca y la Selección es Sabella. Porque se trata de su quinta lesión muscular en el 2013. Y a poco más de siete meses del Mundial, la situación genera incertidumbre.

”Una es casualidad. Dos es mala suerte. Tres ya es un problema”, suelen explicar los especialistas en medicina y preparación física. ¿Y cinco qué sería? Un músculo se rompe cuando es sobreexigido. Las razones que llevan a eso puede ser mal entrenamiento, falta de cuidado personal, la misma presión que un jugador se pone (rendimiento y ganas de jugar), los apuros de un técnico por contar con su figura y las necesidades de la dirigencia de que su inversión económica dé réditos.

¿En cuál de esas situaciones encaja Gago? Los que lo conocen (y lo tratan) lo aducen a no haber hecho pretemporada, mal descanso y a una condición natural: Pintita (27 años) juega cada práctica al límite, como si fuera por los puntos. Y el ir a disputar una pelota con Paredes, en el ensayo del jueves, provocó que le tirara el isquiotibial derecho. Los estudios confirmaron un desgarro de 3,7 milímetros y un estimado de tres semanas parado. O sea, además de este clásico, también se perdería las fechas 15 (Tigre) y 16 (Arsenal) del torneo, que coincide con los amistosos de la Selección en EE.UU., contra Ecuador (15/11) y Bosnia (18), para los que el 5 iba a ser convocado. Pachorra lo esperaba con ganas. Porque no quedan muchos compromisos de acá a Brasil y porque en la última citación, en el cierre de las Eliminatorias, no pudo contar con él.

Le lesión es en la misma pierna que sufrió los anteriores cuatro desgarros (dos en Vélez, uno en la Selección y otro en Boca), aunque en distinto músculo. Aquéllos habían sido en el recto anterior; éste es en el bíceps femoral. En el Fortín, en seis meses, llegó a jugar apenas ocho partidos (además estuvo parado un mes por una distensión en la rodilla derecha). En el Xeneize lleva seis de 13, en tres meses. Nunca más de cuatro seguidos. No se discute su nivel, casi siempre alto, sino su físico poco confiable. Y en el Mundial, de máxima, serán siete juegos, de alta intensidad, en 30 días. Y preocupa.











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