Independiente | A cambiar la historia



Cuando uno revisa el presente futbolístico e institucional de Independiente, siempre dice lo mismo: que esto no es nuevo, que viene de antes, que el equipo juega mal hace años, que no tenemos por qué sorprendernos. Nuestros padres y abuelos se cansan de contarnos anécdotas y hazañas a los que nosotros, la nueva generación de hinchas, estamos totalmente ajenos.

Las cuatro Copas Libertadores consecutivas, el gol de Bochini a la Juventus, el empate en Córdoba con tres hombres menos y más de esos cientos de logros a los que Independiente tiene acostumbrados a sus hinchas, no tiene como testigos a nosotros, los pibes. Los que nos acostumbramos solamente a festejar los clásicos (casi todos, vale decir), y algún que otro campeonato muy aislado.

Haciendo un recuento de los últimos 20 años, Independiente participó de 38 torneos de Primera División, desde el Apertura 1994 hasta el Final 2013, en el que fatídicamente nos vimos obligados a acostumbrarnos a otra realidad: la B Nacional. De esos campeonatos, sólo en uno fuimos campeones, el Apertura 2002. De hecho, salimos más veces últimos que campeones: el Clausura 2002 y el Apertura 2010 vimos al Rojo terminar más abajo que cualquier otro equipo de la divisional.

Sólo nueve veces de las 38 que cantamos “esta campaña volveremo’ a estar contigo”, el equipo finalizó entre los primeros cinco mejores. La misma cantidad de veces ocurrió todo lo contrario, y terminamos el torneo entre los cinco últimos. Doce veces más lo vimos en la parte baja de la tabla, entre el 11º y el 15º puesto, y otras ocho entre la 5º y la 10º colocación. Es decir, nos acostumbramos más a ver al equipo penando en la parte baja de la tabla que a, al menos, pelear un campeonato.

Ni hablar de los goles. En los últimos 20 años, Independiente terminó encajando menos de un gol por jornada sólo seis campeonatos. Al contrario, hizo más de dos por encuentro en sólo tres ocasiones y menos de uno por juego en once oportunidades. Once veces. Once torneos que no pudimos, siquiera, celebrar un gol por partido. Quizás por eso, cada vez más hinchas aplauden la entrega, celebran por jugadores ignotos que llegan en mercados de pases lamentables y son llamados “balas de plata”.

Siempre crecí escuchando, de parte de mi viejo, que “del pasado depende el presente que nos hace construir el futuro”. Y muchos hinchas de Independiente estamos acostumbrados a este pasado. A este pasado de mitad de tabla, que nos da más dolores de cabeza que alegrías. A este pasado que, estadísticamente hablando, nos arroja un resultado de sacar 26 puntos por torneo, ganar siete partidos, perder la misma cantidad y empatar cinco veces.

Será hora de cambiar de página. De dejar esto donde pertenece, en el pasado. Pero en el mal pasado. Y empezar a construir un nuevo futuro en base a un nuevo presente, que dependa de la vieja historia. De esta historia de hazañas. De esa que te cuenta tu papá, de la que te cuenta tu abuelo. De esa que nosotros merecemos vivir.



Por Luciano Loricchio.