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Independiente da la vuelta olimpica en la cancha de R*cing

Independiente obtuvo el Metro 70 en la última fecha. Le ganó de visitante 3 a 2 a Racing y pasó a River en la tabla por un gol más a favor.



Lunes 27 de julio de 1970. Núñez se viste de fiesta. Después de 13 años, River está a un paso de ganar el Metropolitano y así cortar una larga sequía. Por eso, el Monumental se empieza a llenar de hinchas que sueñan con dar la vuelta olímpica, después del clásico entre Racing e Independiente. River ya le ganó el viernes por la noche 6 a 0 a Unión y quedó dos puntos arriba del Rojo y dos goles más a favor. Entonces, necesita que Racing gane, empate o pierda por menos de tres goles de diferencia. Pero el Diablo, cuándo no, meterá la cola, fiel a su costumbre...

Caída veloz. Para el Metro 70 se cambió le forma de disputa de los torneos. Antes se dividía en dos zonas y luego se jugaba semifinal y final. Pero ese año, se estableció que sería a una rueda, todos contra todos, al igual que ahora los torneos Apertura y Clausura. E Independiente estaba en el camino directo al título. Faltando cinco fechas para el final, el equipo dirigido por Manuel Giúdice le llevaba seis puntos de ventaja a River, pero todo se complicó. Los de Núñez le ganaron 3 a 1 y empezaron a achicar la diferencia. Después el Rojo perdió con Vélez y Platense, y empató con Gimnasia. River le ganó a Estudiantes y a Los Andes, y igualó con Atlanta. Así, llegaron al último partido igualados en puntos.

A River le faltaba recibir a Unión, en un partido accesible. Ese encuentro se adelantó para el viernes 24 de julio por la noche para que sea televisado. Esa decisión generó una polémica porque se planteó que los equipos que peleaban por el título debían jugar el mismo día y a la misma hora (cualquier parecido con lo que suele ocurrir en estos tiempos es pura coincidencia...). Pero más allá de las discusiones, River goleó a los santafesinos y quedó muy cerca de dar la vuelta.

Sufrir, sufrir, sufrir. El clásico de Avellaneda estaba más caliente que nunca. Como para ponerle más suspenso al campeonato, no se pudo jugar el domingo por el mal tiempo y se pasó para el lunes. Los hinchas de ambos equipos llenaron la cancha de Racing. Atrás habían quedado las versiones que habían circulado en esa semana. Unas decían que ya estaba todo arreglado para que Independiente fuera campeón, y otras, que los jugadores de la Academia habían sido incentivados. Pero más allá de eso, estaba la ilusión del hincha. El que quería festejar un título o el que quería arruinar la vuelta del archirrival.

El clásico no empezó bien para Independiente. Como le venía pasando en las últimas fechas, el equipo no jugaba bien y para colmo no era un buen día para los defensores. Benítez metió el primer gol de Racing y el festejo sonó más fuerte en Núñez que en Avellaneda. La sequía de River parecía llegar a su fin. Pero el Rojo no aflojó y a los 21 minutos tuvo un penal a favor. Roberto Tarabini fue el encargado de tirarlo y lo pateó tres veces para poder meterlo. Sí, tres veces. Humberto Dellacasa -el Castrilli de aquellos tiempos- hizo repetir el tiro porque Agustín Cejas se adelantó en las dos primeras ejecuciones.

El sufrimiento se hacía sentir en la tribuna visitante. Por el penal que tanto costó convertir y porque hacían falta dos goles más para gritar campeones. Pero todo se complicó dos minutos después del empate: Perfumo marcó el 2 a 1 y la hinchada de Racing gozaba con la desgracia ajena. Y como para que ese primer tiempo no fuera apto para cardíacos, a los 37, Eduardo Maglioni puso el 2 a 2 y a seguir sufriendo.

Los de River empezaron a transpirar: otro gol del Rojo significaría una nueva frustración. Y aún faltaban 45 minutos. El segundo tiempo del clásico continuó luchado. Independiente buscaba, pero no podía. Apoyado en Pavoni, desde el fondo, y Pastoriza, en el medio, se la jugó a todo o nada. Y se le dio.

Lunes 27 de julio de 1970. Quedan nueve minutos para el final del clásico de Avellaneda. Independiente va en busca del gol que le dé el campeonato. Pastoriza se escapa por la izquierda con la pelota y mete un tiro cruzado al corazón del área. Héctor Yazalde pica entre Rocchia y el Panadero Díaz. A lo Pelé, Chirola la para de pecho, deja caer la pelota y mete el zurdazo cuando Cejas comenzaba a achicar. íGooool! El del campeonato. El que llena de lágrimas de alegría a Yazalde. El que llena de lágrimas de tristeza a los hinchas de River que soñaban con un título que no fue. Otra vez se les escapaba un campeonato por diferencia de gol como le pasó en el 68 contra Vélez. Independiente festeja con una vuelta olímpica soñada. Que en un momento parecía asegurada y casi se le escapa. Pero qué importa. Si ahora la fiesta es del Rojo... y en la cancha de Racing.


link: https://www.youtube.com/watch?v=PK2azW2D4Sg
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