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Independiente se abusó de Racing y lo dejó en ridiculo

Avellaneda tiene dueño de primera




Independiente se quedó con el clásico de Avellaneda 2-0 sobre Racing gracias al gol tempranero de un pibe de la casa, Leonel Miranda, y de Santana en el final. Gran partido de Fredes, del Negro Caicedo y de todo el equipo. Villar fue expulsado. Pero, una vez más, en Avellaneda manda papá.

Independiente salió con todo a llevarse a Racing por encima y a imponer su juego. Tal como mostró en los primeros dos partidos del Torneo Final mordiendo en todos los sectores de la cancha y con la pelota en posesión, a jugar.

Así fue que, Hernán Fredes apretó en la salida, ganó el balón, quiso habilitar a Farías y en el rebote de la defensa apareció Leonel Miranda. Lolo dominó, y sacó un derechazo seco, furibundo y con destino de red. Saja no pudo hacer nada. El Rojo arrancó ganando con autoridad a los dos minutos.

Las siguientes acciones demostraron una tendencia clara. Independiente apretando, teniendo la pelota y manejando el partido. Racing parecía dormido, mientras que el Rojo enseñaba los caminos. Fabián Vargas, Fredes, Daniel Montenegro y Miranda hacían como querían. Vietto era lo único en el visitante.

Cerca de los 20 minutos el Rojo bajó la intensidad de presión. O sea, la ejercía más en mitad de cancha que sobre la salida misma del rival. Y eso Racing lo aprovechó. En base a pelotas paradas, empuje y pocas ideas y Vietto llevó peligro. Tal es así a que a los 23 palazo subió el lateral por derecha, Lluy y cuando todos presagiaban el centro, sacó un derechazo fortísimo que pegó en el palo. Pudo ser el empate.

Los del Tolo le dieron la pelota a los de Zubeldía, que con vergüenza fueron a buscar el empate. Cero ideas y profundidad. No obstante podía ser peligroso. Por eso, Fredes recibió la pelota, encaró a su marcador y lo dejó pagando. Ingresó al área y se la sirvió a Farías, que con un derechazo casi mete el segundo. Saja respondió con mucha seguridad.

En los últimos diez minutos poco se vio. Hubo dudas en cada una de las áreas pero Abal no cobró penal en ninguna ocasión. En el cierre pudo haber aumentado el Rojo, pero Fredes no fue justo en el pase y el árbitro decretó el final. Al descanso el local se iba arriba con el gol del pibe Miranda.

El segundo tiempo arrancó con un Racing yendo a buscar algo que nunca pensó: El gol. Vietto muy solo, Sand más de lo mismo y el mediocampo desde el comienzo tenía otra función, la de romper. La de intentar retener a su rival y nada más. Bolatti no hizo más que comerse caños y correr de atrás, Camoranesi luchó y nada más.

Por eso es que de a poco el Rojo evolucionó ante la inoperancia de los dirigidos por Zubeldía y de contra tuvo varias para definir el partido mucho antes del cierre. Pero, este es un semestre a puro sufrimiento y por eso todo se dilató un poco. Fredes tuvo un gran partido y junto a Miranda eran los que le daban fútbol al equipo.

A los 10 minutos ya había tenido su chance Fredes, también probó de afuera el Rolfi. Los del Tolo manejaban la pelota como querían. Racing estaba como perdido. Sin reflejos para reaccionar. Sin embargo, la salida de Fredes y Miranda para el ingreso de Santana y Godoy, provocó que se carezca de posesión, precisión y presencia en ataque. La Academia creció, igual, es una forma de decir, porque nunca dañó seriamente.

Sobre los 22 minutos Vietto le pegó de lejos. La hizo toda él y su remate salió desviado. Es que era lo único que presagiaba algún temor. Claro, poco… nada. Es que el Tolo había metido a Caicedo y el Negro desde su figura ilusionaba a que la cargada sea aún más grande. Y vaya si lo fue.

Caicedo fue en los últimos minutos la referencia en el área. Le ganó a Ortiz a pura potencia y casi aumenta el marcador. Lo habilitó al Rolfi un par de veces, pero el Diez también tiene un poco cerrado el arco y Saja le ganó siempre.

Y, cuando todos saltaban ilusionados con el triunfo apretado, el Rolfi habilitó a Caicedo, quien dominó, encaró, se metió en el área y le dejó la gloria a Jonathan Santana, que con un zurdazo al primer palo clavó el segundo. Le pegó con el corazón, lo gritó con el alma y se abrazó con todos. Sí, como vos que festejaste el final feliz a puro alarde de que Avellaneda tiene un dueño y ése es el Glorioso Club Atlético Independiente.




YAPA


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Boludatti , el refuerzo de Racing

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