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Independiente | Trabajar sobre las victorias



Las tres victorias consecutivas ante Olimpo, Racing y Banfield trajeron paz y tranquilidad para el mundo Independiente y, principalmente, para Jorge Almirón. Sin embargo, el entrenador Rojo deberá aprovechar el buen momento para mejorar varias falencias que tiene el equipo.

Hubo muchas críticas hacía Almirón luego de la dura goleada de local recibida ante Vélez Sarsfield. Críticas que se hubiesen intensificado muchísimo si el equipo volvía a caer en Bahía Blanca, lo que hubiese significado una tercera derrota consecutiva. Sin embargo, el triunfo logrado en el final en Bahía, sumado a los que vinieron después en el clásico y en el Sur trajeron bastante tranquilidad para jugadores y cuerpo técnico. Pero cuidado: tanto director como dirigidos deben ser conscientes que deben levantar en rendimiento para acompañar con más facilidad a los resultados.

Mucho dista este equipo de lo que prometía en la goleada -holgada, es verdad- ante Atlético Rafaela. El Rojo empezó el torneo mostrando ser un conjunto dinámica, en forma y que creaba muchas situaciones de gol. No fue así ante Estudiantes, que se defendió bien e impidió esa forma de juego. Tampoco ante Vélez, por más de que hubo un pasaje de unos veinte minutos en la primera parte. En los duelos contra Olimpo y Racing, Independiente pudo en sólo un par de minutos dar vuelta los resultados adversos y ganar sin claridad. Y, en la pasada fecha frente a Banfield, hubo mejores pero sin brillar. Hay que destacar y celebrar que se lograron buenos resultados a pesar de los escenarios adversos, pero sin pasar por alto los errores.

El Rojo de Almirón propone ser ofensivo y llegar con mucha gente al ataque. A veces, ir con tanta gente no ayuda a crear espacios. Contra el Pincha, por ejemplo, se vio como el rival esperaba en su área e intentaba atorar para robar la pelota y salir de contra. Así también lo hizo el conjunto de Bahía Blanca y casi se lleva los tres puntos. Y así planteó también el duelo el Taladro, aunque presionando más arriba: ganando, más que nada, la media cancha. Esos robos de pelota ante un equipo tan adelantado son peligrosos contra una defensa que marca por momentos con tres y que da expuesta a pelotazos cruzados. El equipo debe tener cuidado de no adelantar tanto las líneas cuando el otro se meta atrás, porque un error es gol en arco propio. Y, aquí, hay que estar atento: seguramente, así planteará el juego Quilmes en el Libertadores de América. Cristian Tula, Víctor Cuesta y compañía deben ser prolijo y certeros en los anticipos. Y, por suerte, seguro estará Diego Rodríguez para defender el arco.

También sería bueno que Independiente no sea tan eléctrico o vertiginoso por momentos. Contra Racing y Banfield, por ejemplo, se intentó liquidar de contra los encuentros y no se tuvo tanta tenencia de pelota. En un contexto a favor, lo más provechoso sería bajar el ritmo y defenderse con el esférico. Hay momentos donde, para controlar, hay que imponer los tiempos necesarios. Aquí es clave que Daniel Montenegro sea el eje y manija para hacer circular la pelota en corto.

Y también hay que replantearse el tema de los delanteros: claramente, Juan Martín Lucero y Sebastián Penco no se sienten cómodos cuando no les llega tanto la pelota o no les llega limpia y por abajo. Es verdad que a veces cuesta abastecer a los atacantes cuando no hay espacios, pero seguro es más fácil buscando juego asociado como ante Rafaela y no con pelotazos o centros.

Es verdad, no todo es negro: por algo se lograron los resultados que se lograron en las últimas semanas. El arquero es indiscutible. La defensa, poco a poco, se va asentando. En el medio, Mancuello encontró el lugar en la cancha donde puede tener presencia en los dos costados de la cancha y ser el mejor del equipo. Y, si Almirón propone el equipo del segundo tiempo ante Banfield, con Matías Pisano y Francisco Pizzini por las bandas, se podría abrir la cancha ante el Cervecero si éste se mete atrás. Hay cosas buenas. Entonces, hay que aprovechar la tranquilidad que generan las victorias para seguir mejorando.



Por Mauro Erbiti.



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