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Japón será campeón del mundo

Japón será campeón del mundo


Antes de 2050, la Federación de Japón plantea alojar un Mundial y que su selección levante el trofeo de la mano de Oliver Atom como capitán.



Mientras Maradona participa en su último Mundial en 1994, la liga japonesa solamente tenía un año de vida. Nadie creció tanto como Japón en el fútbol profesional. Veinte años después, uno de los capitanes del Inter de Milán es japonés, el 10 del Milan es japonés y el Manchester United compró a Kagawa por 17 millones de libras.

La federación de fútbol de Japón se propuso mejorar la salud de su país a través de la incorporación sistémica del deporte en la vida cotidiana. El estado japonés no dudó en tomarlo como política de estado. En 2005, la misma federación escribió "The JFA declaration", una declaración de objetivos que incluyó "organizar un Mundial y ser campeón del mundo antes de 2050".

Para potenciar la práctica de fútbol en el país, la misma Federación se encargó de convertir a Japón, país superpoblado, en uno de los lugares con mayores espacios verdes. Las retransmisiones televisivas de fútbol internacional y la incorporación del fútbol en la familia japonesa, incentivo la pasión por el fútbol. En la misma declaración, para 2015 querían estar entre los diez primeros del mundo. Lo lograron cinco años antes en el Mundial 2010 de Sudáfrica obteniendo el noveno lugar, perdiendo por penales ante la Paraguay de Gerardo Martino.

Trabajar a largo plazo es inherente a la cultura del país. Sus empresas se caracterizan por ese modelo contraponiendo al corto plazo como eje de acción. Hourensou es una palabra característica en Japón que significa algo así como: informar (hou), comunicar (ren), consultar (sou). Se utiliza para exhibir la administración colectiva de una organización y a la atención en las relaciones humanas en las empresas. La "AFA de Japón" planea objetivos y políticas públicas en un plan integral hasta 2050 y también actúa con "hourensou".

Es probable que cuando ocurra lo que el título de este artículo declama, el mismo no pueda leerse.
Así ocurre con demasiada información en internet. Luego de largos años, es difícil encontrar un artículo escrito por lo menos, en una década pasada. Pero la irrupción del fútbol japonés reclama una mayor atención para este Mundial en Brasil y, tal vez, el festejo de los azules no esté tan lejos.




Japón le ganó 3 a 2 a Bélgica, cabeza de serie, en un amistoso en noviembre de 2013. Lo superó en el desarrollo del partido. Tres días antes a ese partido, dejó sorprendido al entrenador holandés Louis Van Gaal. Luego de perder 2 a 0, Japón igualó ante Holanda y le dio una lección de juego colectivo en el segundo tiempo. También, en los primeros 17 minutos de su último partido le hizo cuatros goles a Nueva Zelanda.

Sin embargo, a Japón siempre le faltó un entrenador que clarifica una idea de juego ofensivo y un 9 goleador, alguien determinante que marque diferencias. Si anda bien en Brasil nadie tardará en mencionar a los dibujos animados "Supercampeones" y si pasa lo contrario, se burlarán de Kakitani, uno de los dos centrodelanteros en la lista de 23 entregada ayer por el italiano Alberto Zaccheroni.

Ese mismo entrenador deberá resolver si jugará de titular el 7, Yasuhito Endo, un centrocampista de control por juego y técnica, con 141 partidos en su selección. Aquí sus intervenciones en un partido frente a Camerún:



Yoshida un central titular en el fútbol inglés, tendrá a 7 jugadores disponibles que participan activamente en la Bundesliga, Honda que utilizará el 4 en Brasil es el 10 del legendario Milan y la dupla Morishige-Konno puede ser una zaga técnica y con salida de balón en la línea defensiva.

Japón se lo propuso y la cultura de su país demuestra que rara vez no llegan a la meta. El desafío de batir a las potencias y consagrar un plan inédito en el ámbito del fútbol (quizás hoy superado por Qatar y sus objetivos para 2022), crean esperanzas en su gente. Japón, en corto plazo, será campeón del mundo.

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