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Kranevitter: 100% de efectividad en los pases





El toque Kranevitter





El Colo, sostén de este River sensación en dos partidos, recupera y juega. Tanto que no erró ningún pase el domingo en Mendoza. Un 5 con futuro de Selección.




La jerarquía del indomable Teófilo Gutiérrez. La clase innegable de Pisculichi. La inteligencia de Ariel Rojas. La movilidad de Mora. La explosión de Sánchez. Las trepadas y centros de Vangioni. El amor propio de Mercado. El momento de Maidana. El aura de Funes Mori post cabezazo en la Bombonera... Gallardo agarró un River campeón y, aún prematuro pero igual impecable en las últimas dos fechas, ya le imprimió su idea. Y en esa idea, Matías Kranevitter es fundamental más allá del desliz de haber prescindido de él en la primera fecha.

Por ubicuidad, por entender lo que significa ser el 5 de River, por energía, por temple a los 21 años, por sentido de pertenencia, por recuperar lo que recupera y, algo central, por distribuir como distribuye. Porque vos podés ser un pulpo captador de mil pelotas rivales, pero después se la entregás a un adversario y es casi la misma nada. No es el caso del tucumano, en absoluto. Y el partido contra Godoy Cruz es la más nítida y fresca evidencia: según publicó la web oficial de River a partir de datos entregados por la empresa de estadísticas Data Factory, Kranevitter no falló un solo pase el domingo en Mendoza.

Con 43 toques, fue el segundo jugador del equipo -detrás de Vangioni- que más intentó darlos con un 100% de eficacia. Es cierto que muchos fueron cortos, de pocos metros y con escaso riesgo de interferencia. Tanto como que fueron valiosos en el inicio claro de la jugada (el primer gol puede servir como ejemplo) o para que la transición, esa palabrita que hoy está muy de moda, defensa-ataque sea más aceitada.

“Yo trato de recuperar y jugar lo más simple posible. Ser preciso y darle la pelota al pie a un compañero”, cuenta el flamante eslabón de la cadena Astrada-Almeyda-Mascherano con absoluta naturalidad. Y también con claridad.

Cristian Ledesma se transformó en cerebral en el equipo campeón de Ramón Díaz y su partida parecía abrir un agujero pesado en un sector neurálgico de la cancha. Ponzio, este Ponzio, no consiguió taparlo en un par de apariciones. Kranevitter, este Kranevitter, siente que es su oportunidad para afianzarse en el puesto y actúa en consecuencia. Actúa en un River que causó sensación y sorprendió al país futbolero con dos partidos de un fútbol que remite al paladar negro. Y mucho tiene que ver el toque Kranevitter.






Seguime si queres ver crap del bueno hermano







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