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la autobiografia de Agassi



· El libro es producto de la colaboración con el laureado escritor J.R. Moehringer, después de haber completado grabaciones personales en las que Agassi, ganador de ocho títulos de Gran Slam, hace un repaso exhaustivo a lo que fue toda su carrera profesional y las repercusiones en el plano personal.

La polémica autobiografía del ex tenista Andre Agassi, titulada 'Open' ('Abierto'), ya está en las librerías de Estados Unidos y, como se adelantó con partes de su contenido, presenta la figura de una persona acomplejada, traumatizada por su infancia, que mentía y era "infeliz".

Su insatisfacción con todo lo que le rodeaba hizo que se escudase en la mentira, que utilizaba de forma sistemática en todo tipo de relación, tanto profesional como personal.

El libro presenta otras fascinantes revelaciones, aparte de las que han salido publicadas en adelantos a revistas y diarios en los días previos a la publicación oficial.

Gracias a Steffi Graf encontró el equilibrio
Agassi se presenta como una persona que tenía miedo, que se imaginaba siempre cosas negativas y que vivía en una continua confusión de ideas y acciones.

Sólo cuando se retiró del tenis y formó una familia con su esposa, la también ex tenista alemana Steffi Graf, comenzó a tener control de sí mismo y la fuerza interior suficiente para enfrentarse y expresar todos los secretos que durante tanto tiempo le habían "atormentado".

Explica con todo tipo de detalle cómo sedujo a Graf, la estrella del tenis que ahora es su esposa y madre de sus dos hijos, la mujer a la que todas las famosas envidiaban sus piernas, incluida su ex mujer Brooke Shields.

El capítulo del consumo de drogas
El que más repercusión negativa ha tenido dentro del mundo del tenis ha sido el de la admisión de haber consumido durante más de un año metanfetamina, una droga sintética, conocido popularmente como "crystal", súper adictiva, que provoca euforia.

Engañó a la ATP para no ser sancionado
También la manera en que escapo de una sanción por parte de la ATP tras dar positivo en un control antidopaje, que ha dejado en evidencia todas las dudas que existen sobre el posible dopaje dentro del deporte del tenis.

Su ya famosa peluca en Roland Garros
Tampoco se ha querido callar el uso de la peluca, que a punto estuvo de costarle el mayor ridículo de su vida en Roland Garros, y, lo más desconcertante, que detestaba al deporte del tenis.

"Me puse a rezar cuando calentaba antes de iniciar el partido. No era por la victoria, sino para que la peluca no se me cayera", explica.

Critica abiertamente a Sampras, Chang, Becker... y otros muchos
A la hora de hacer críticas las emplea sin consideración hacia rivales como sus compatriotas Pete Sampras y Michael Chang, junto con el alemán Boris Becker, uno de los que más le han criticado por el contenido de su autobiografía y la admisión de haber consumido drogas.

De Sampras, Agassi cuenta en su libro que "suena más robótico" que un loro. Dice que "envidia" la personalidad "sosa" de Sampras. "Desearía poder emular su espectacular falta de inspiración y su peculiar falta de necesitar estar inspirado", afirma.

También cuenta que una vez se puso a apostar con su entrenador Brad Gilbert sobre el monto que Sampras le iba a dar como propina al encargado de aparcar el coche. Lo que hicieron fue preguntarle al encargado y éste les indicó que le había dado un dólar.

Sobre Chang, Agassi se burla del espíritu religioso que envolvía toda la actividad deportiva y que metiera siempre en todas sus declaraciones el nombre de Dios: "Le da las gracias a Dios, le atribuye a Dios una victoria, lo cual me ofende. Que Dios tome partido en un duelo de tenis, que Dios estuvo en mi contra, que Dios estaba del lado de Chang, suena ridículo e insultante".

"Le ganaba a Chang y disfrutaba con cada golpe blasfemo". Cuando Chang conquistó Roland Garros de 1989, Agassi admite que no le gustó para nada: "Me asqueó. ¿Cómo podía ser que Chang, de entre todos, podía ganar un slam antes que yo?"

Tampoco deja bien parados a otros rivales, especialmente a Becker, de quien dice que también le guardaba mucha antipatía porque le lanzó besos a Shields durante un partido.

No le gustaban Jim Courier, Thomas Muster, Yevgeni Kafelnikov ni Jeff Tarango.

Reconoce que se dejó ganar en alguna ocasión
Admite que perdió partidos a propósito, como el que le ganó Chang en las semifinales del Abierto de Australia, porque no quería jugar contra Becker en la final.

Su padre le dopaba cuando era un niño
El ex número uno del mundo recuerda en el libro que, cuando era niño, su padre le daba el analgésico 'Excedrin' antes de un partido porque contenía cafeína.

Más rotundo y categórico es al escribir que su padre le dio una sustancia que piensa era 'speed' (metanfetamina), y describe su consumo de marihuana y alcohol.
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