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La figura y el capitán: Luis Scola

Tras vestir la camiseta de Argentina en diferentes categorías en los últimos 19 años, Scola afirmó que no son suficientes como para que decir que "está cansado por tantos partidos jugados".



Sumado a todo lo que le brindo en lo deportivo, Scola se puso el equipo al hombro, peleó por la dura crisis institucional que vive la Confederación Argentina de Básquet y luchó por los cambios que, junto con los jugadores de la Generación Dorada, pensaron que son justos, como por ejemplo demostrar donde fue el dinero que se generó en estos años de logros y crecimiento no solo deportivos, sino económicos.

Este capitalino comenzó su camino en el seleccionado argentino, disputando el Sudamericano de Cadetes en 1995 desarrollado en Bahía Blanca.

En todo momento, el compromiso por estar siempre fue moneda corriente, algo tácito, ya que Scola salvo cuestiones de fuerza mayor tuvo asistencia perfecta y demostró el amor por vestir la camiseta albiceleste.

El basquetbolista que hoy es el capitán de Argentina, demostró ser referente aún sin tener la cinta y se mostró como un ganador nato en cada competencia en la que se fuera a calzar la camiseta de su país, como sucedió en el pasado Torneo FIBA Américas de Venezuela 2013, donde por nombres, recambio y figuras parecía que el equipo de Julio Lamas no llegaría a clasificar para la cita mundialista de España 2014.

Un profesional y competidor incansable para ganar siempre, ya que desea y busca conocer al máximo las virtudes y falencias en sus rivales a enfrentar.

Ejemplo de ello es que a los asistentes del seleccionado argentino suele pedirle un minucioso estudio de sus rivales, principalmente los de su posición, para con ese elemento poder implementar movimientos para “lastimar” a sus oponentes durante el juego.

Cultor del perfil bajo, como la mayoría de los jugadores de la Generación Dorada, hizo que tras las lesiones de Emanuel Ginóbili, que privaron muchas veces de no contarlo en el plantel, se gane su lugar como líder, capitán, referente e ídolo indiscutido.

Sus números en Europa y la NBA nunca dejaron que este jugador de 2.06 metros, que debutó en la Liga Nacional con la camiseta del Ferrocarril Oeste, obnubilaran su desempeño con el seleccionado argentino.

Apuntaló a jóvenes como Facundo Campazzo, Selem Safar o Marcos D´Elía, dándole la confianza para que cuando las cosas no salieran del todo bien o las alarmas del equipo de Lamas se encendían en la lucha por acceder a los pasajes para España 2014, ayudaran al equipo a complementarse para alcanzar el objetivo.

El encuentro ante Canadá por 73 a 67 en Venezuela es la muestra perfecta de ello. Scola anotó 28 puntos, con 13 en el tercer cuarto, en una arremetida animal, debajo del canasto o desde tres puntos. El ex Tau Cerámica supo guiar al equipo.

Clave fue la confianza sobre Selem Safar quien anotó un triple clave para dejar un 61 a 56, el resto es historia conocida, corazón, defensa y el Luifa como eje de un equipo con hambre y ansias de no sufrir su quinta ausencia en la historia de los mundiales.

Hijo de Mario, integrante de selecciones juveniles en la década del 70, buscó llegar algún día con la chance de estar en la NBA, algo que San Antonio Spurs pudo haberle brindado, pues en el 2002 fue elegido en la segunda ronda del draft en 65° lugar.

Scola demostró con Argentina, luego de derrotar a los Estados Unidos y dejar sin invicto al Dream Team, que no tenía techo y eso lo reivindicó con la consagración de la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Beijing 2008.

Su chance de llegar a la NBA por momentos no lo desvelaba, aunque Europa comenzaba a quedarle chica.

El momento de ingresar al planeta NBA llegó y de la mano de un traspaso con Houston Rockets, Luifa hacía su debut triunfal en el mejor básquet del mundo..

De a poco se ganó un lugar en el equipo y lo dejó en claro cuando Yao Ming y Tracy Mac Grady se lesionaron, ese momento fue donde el argentino mostró su liderato natural, sacrificio y trabajo podrían ser regado en cualquier liga, con el reconocimiento de sus pares, ellos estrellas de NBA.

Por eso, luego de tres temporadas que disputo en el equipo texano y como un jugador referente, Scola demostró a San Antonio Spurs que podría estar a la altura de las circunstancias.

Un traspaso a Phoenix Suns no lo opacó a pesar que sufrió la falta de confianza de sus entrenadores y compañeros. Sin embargo supo sacar algo positivo, agregando un arma más a su juego, el lanzamiento de tres puntos, con altos porcentajes.

Luego llegó su traspaso a Indiana Pacers y un crecimiento en silencio como equipo le dieron lugar a Scola como jugador de experiencia entre las estrellas con las que cuenta el conjunto de Indianápolis, a la que ayudó a llegar a la final de Conferencia del Este frente a Miami Heat de Lebron James.

Esa pasión y compromiso con su carrera no termina en la cancha y en el trabajo constante.

Hoy junto con Pablo Prigioni, Andrés Nocioni y Walter Herrmann serán los referentes de un equipo que pregona juego colectivo, sacrificio y amor por la camiseta que desde hace 19 años lleva puesta, la Argentina.
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