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La final mas mediocre de la historia?


En la noche más importante de su vida, se consagró en por primera vez campeón de la Libertadores en un Gasómetro que explota al vencer 1-0 a Nacional con gol de Ortigoza, de penal. Y chau karma.

Festejá, enloquecé, pellizcate. Es todo azulgrana: "Sí sí señores, yo soy de Boedo, sí sí señores, de corazón, porque este año, desde Boedo, desde Boedo, salió el nuevo campeón", "que de la mano, del Patón bauza, todos la vuelta vamos a dar", "palo, palo bonito palo eh, somos campeones otra vez". Chau karma, chau cargadas. Se abrió otro mundo. De la Promo de dos años atrás a esta vuelta. La Copa era la obsesión. Era, en pasado, porque hoy San Lorenzo es el Rey de América. Porque hoy entró al club de los ganadores de Libertadores, esa deuda que tenía en su historia. Por el Patón Bauza, el hacedor desde el futbolístico, el que ya había levantado el trofeo y marcó el camino. Por Ortigoza que no erra penales, como fue en esta finalísima chivísima. Por el león Mercier. Por el Pipi ídolo se va a lo grande a Brasil. Por Buffa que se metió a la gente en el bolsillo, jugando donde le pida. Por Piatti que lo celebró, increíble, desde Canadá. Por esta hinchada que sí, se merece ser campeón, que armó una fiesta eterna en el Nuevo Gasómetro, que se bancó el sufrimiento, que no paró de cantar. Ah, y por el Papa Francisco, que habrá celebrado desde Corea, en la mañana asiática. Y por la dirigencia que pudo cambiar el club.

San Lorenzo campeón de la Copa por primera vez en su historia, San Juan y Boedo en lo más alto. El barrio, los colores, los Gauchos de Boedo. Estatua para todos, que serán tan o más inolvidables que los Matadores (campeón invicto en el 68) y los atrevidos Carasucias (1964). Llantos de alegría, dedicatorias para los que ya no están y soñaban alguna vez con esta vuelta, cantos y más cantos, mientras los jugadores se raspaban para aguantar el 1-0 contra el aguerrido Nacional de Paraguay. El Ciclón es el mejor de América y se lo merece. Supo estar cerca de besar la lona en la primera fase, cuando llegó a no depende de sí mismo y cuando el mismo Bauza decía que eran "remotas" las chances de pasar. Y supo resurgir para ser guapo dos veces seguidas en Brasil, contra los siempre complicados brasileños. Y supo creer en sí mismo, siempre.

Imposible estar en el Gasómetro y no emocionarse. Un partido para la historia. El partido de la historia del Ciclón. La final en la que San Lorenzo, sí, sacó diploma de Libertadores. Y sacando pecho dice, por fin, que estos son los grandes Cuervos de América.
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