Lanús y una clase de fútbol
Lanús abrió su camino con una clase de fútbol
El Granate se impuso sobre Colón por 4-0, en el cierre de la primera fecha del torneo Final; Ayala, Romero, Blanco y Regueiro, los goles.
Es la historia de la mayoría de los comienzos de campeonatos. Lanús suele ser un equipo que se arma bien, que en silencio trabaja como para ganarse el cartel de favorito, y que, en la cancha, ratifica todos esos indicios. A veces logra pelear más alto. Otras, como en el Apertura 2007, gana el torneo. Y a veces se desinfla en el camino. Su presentación en el torneo Final fue un calco de tantos otros primeros pasos del club granate: muy buen juego, precisión y una victoria que permite ilusionar a su gente tras el 4-0 a Colón.
Dos derechazos cruzados, uno de Víctor Ayala, a los 20 minutos, y otro de Silvio Romero, a los 44, le dieron la ventaja en el primer tiempo. En ambos casos fueron tantos logrados tras combinaciones colectivas, el primero con pelota al piso y variso toques, y el segundo con un buen cambio de frente para la exquisita definición posterior.
El equipo de Guillermo Barros Schelotto justificó la diferencia por dominio de pelota y presencia en el campo rival, y el buen manejo de pelota de Guido Pizarro y Diego González. Los autores de los tantos tuvieron una situación cada uno para ampliar el resultado, al igual que Guido Pizarro, con un cabezazo desde casi el área chica que salió muy por encima del travesaño. ¿Colón? Poco y nada. Un equipo que entró en la cancha a transitar el encuentro pero nunca buscó ser protagonista. Algún remate de larga distancia de Lucas Mugni fue lo mejor que pudo ofrecer. Emanuel Gigliotti, el único delantero que puso desde el arranque el técnico Roberto Sensini, se debatía en soledad ante la firme defensiva del equipo local.
Del descanso el visitante volvió con una apuesta más ofensiva, con el ingreso de Rubén Ramírez por Gabriel Graciani. es más: cuando Colón insinuaba una proyección ofensiva, una excelente jugada colectiva de Lanús terminó con Ismael Blanco empujando la pelota en las narices de Diego Pozo. El póquer llegó igualito: toques, triangulación y una definición cruzada de Mario Regueiro cuando el reloj merodeaba la media hora.
Colón, por amor propio, inquietó un poco más y Agustín Marchesín dejó de ser un espectador privilegiado para comenzar a tener un poco más de trabajo. Pero la duda era si Lanús iba a apretar el acelerador para estirar un poco más la goleada. Igualmente, era decorativo. La fiesta ya estaba consumada. Fue con toques, juego colectivo y muchos goles. Al estilo de Lanús.
Un pase sin definición
El pase de Mauricio Pereyra de Lanús a Krasnodar, de Rusia, está en suspenso. Los clubes lo acordaron en US$ 2.600.000, pero al jugador le ofrecieron menos dinero de lo que le habían prometido y, por ahora, no hay arreglo.
El Granate se impuso sobre Colón por 4-0, en el cierre de la primera fecha del torneo Final; Ayala, Romero, Blanco y Regueiro, los goles.

Es la historia de la mayoría de los comienzos de campeonatos. Lanús suele ser un equipo que se arma bien, que en silencio trabaja como para ganarse el cartel de favorito, y que, en la cancha, ratifica todos esos indicios. A veces logra pelear más alto. Otras, como en el Apertura 2007, gana el torneo. Y a veces se desinfla en el camino. Su presentación en el torneo Final fue un calco de tantos otros primeros pasos del club granate: muy buen juego, precisión y una victoria que permite ilusionar a su gente tras el 4-0 a Colón.
Dos derechazos cruzados, uno de Víctor Ayala, a los 20 minutos, y otro de Silvio Romero, a los 44, le dieron la ventaja en el primer tiempo. En ambos casos fueron tantos logrados tras combinaciones colectivas, el primero con pelota al piso y variso toques, y el segundo con un buen cambio de frente para la exquisita definición posterior.
El equipo de Guillermo Barros Schelotto justificó la diferencia por dominio de pelota y presencia en el campo rival, y el buen manejo de pelota de Guido Pizarro y Diego González. Los autores de los tantos tuvieron una situación cada uno para ampliar el resultado, al igual que Guido Pizarro, con un cabezazo desde casi el área chica que salió muy por encima del travesaño. ¿Colón? Poco y nada. Un equipo que entró en la cancha a transitar el encuentro pero nunca buscó ser protagonista. Algún remate de larga distancia de Lucas Mugni fue lo mejor que pudo ofrecer. Emanuel Gigliotti, el único delantero que puso desde el arranque el técnico Roberto Sensini, se debatía en soledad ante la firme defensiva del equipo local.
Del descanso el visitante volvió con una apuesta más ofensiva, con el ingreso de Rubén Ramírez por Gabriel Graciani. es más: cuando Colón insinuaba una proyección ofensiva, una excelente jugada colectiva de Lanús terminó con Ismael Blanco empujando la pelota en las narices de Diego Pozo. El póquer llegó igualito: toques, triangulación y una definición cruzada de Mario Regueiro cuando el reloj merodeaba la media hora.
Colón, por amor propio, inquietó un poco más y Agustín Marchesín dejó de ser un espectador privilegiado para comenzar a tener un poco más de trabajo. Pero la duda era si Lanús iba a apretar el acelerador para estirar un poco más la goleada. Igualmente, era decorativo. La fiesta ya estaba consumada. Fue con toques, juego colectivo y muchos goles. Al estilo de Lanús.
Un pase sin definición
El pase de Mauricio Pereyra de Lanús a Krasnodar, de Rusia, está en suspenso. Los clubes lo acordaron en US$ 2.600.000, pero al jugador le ofrecieron menos dinero de lo que le habían prometido y, por ahora, no hay arreglo.
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