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Las claves del cambio de Messi

El inicio de Liga ha mostrado la mejor versión del crack azulgrana, que se ha fijado como objetivo reconquistar el trono de mejor del mundo



Acaso resulte más preciso hablar de regreso, y no de cambio. Porque Leo Messi –como ningún otro futbolista– tiene en su propia historia la referencia de excelencia que oficia de faro para la vuelta. Solamente él sabe el camino para volver a ser el mejor. Messi ya lo ha ganado todo. Y de todos los análisis ha salido victorioso. De aquí que la pasada temporada, en la que sufrió un bajón de rendimiento en un puñado de partidos clave, haya percutido en la afición como una losa de inquietud. El inicio del presente curso ha alumbrado al ‘nuevo viejo’ Messi. Y nada conecta mejor al barcelonismo con la ilusión que la imagen de un Leo en plenitud, enchufado al juego, exhibiendo su fútbol de alto voltaje, aquél en el que convergen la dosis de magia cotidiana y el compromiso con el equipo, connotado en la recuperación de balones, un síntoma inequívoco de su bienestar.

Messi sabe que su objetivo de reconquistar primero los títulos colectivos y luego los individuales –en ese orden es como lo suele plantear– depende de entregarse al nuevo proyecto.

Hoy Leo se acerca a su mejor versión tras un proceso corto, pero intenso, iniciado horas después de la final de la Copa del Mundo. Con la tristeza de la final a cuestas, se reafirmó en una decisión casi insólita en su carrera: abandonar los veranos de ‘bolos’. Se dedicó a descansar con su familia, primero en Rosario y luego en la Isla de Capri. Y sólo quebró la norma para acompañar a su amigo Deco en el partido homenaje en Oporto. Atrás quedaron los 40.000 kilómetros que recorrió el verano de 2013, entre el 15 de junio y el 7 de julio, para atender compromisos publicitarios y solidarios.

De manera que el verano sirvió para sentar las mejores bases de cara a esta temporada, también en el aspecto psicológico: el Mundial ha dejado de ser un peso en las espaldas del crack. Lo jugó tan bien como pudo, fue designado el mejor jugador y llevó a su equipo a la final. La suerte le negó la coronación. Pero la ‘gran cita’ ya quedó atrás. Su vida con la selección no contempla más competición oficial que la Copa América, el próximo verano en Chile, de manera que podrá centrarse en el Barça.

La experiencia futbolística con Alejandro Sabella no fue la mejor, especialmente en el Mundial. Messi acabó sacrificándose por el equipo como engranaje de un sistema que no potenciaba su juego. Prueba de ello es que la gran figura de la Argentina fue Javier Mascherano. Pero nunca se escuchó reproche de parte de Leo: fue todo compromiso con el grupo. Existió, no obstante, una cierta incomodidad futbolística que volvió a activar el proceso que ha marcado su carrera: el centro de confort se ha desplazado siempre hacia la selección argentina o hacia el Barça.

Nunca ha estado cómodo en ambos sitios a la vez. Dejar atrás el Mundial y encontrarse con un entrenador enérgico como Luis Enrique ha vuelto a dirigir el péndulo hacia el Barça. A falta de saber cómo irá con el Tata en la albiceleste, hoy parece que el club vuelve a ser su refugio de comodidad.

EL FACTOR LUIS ENRIQUE

El asturiano ha tenido la suerte de que Messi y el Barça sellaran el pasado curso el nuevo vínculo que ambos buscaban. Y si bien eso dio tranquilidad, lo decisivo para Leo fue escuchar la voz de la afición. Fue el 20 de abril en el Camp Nou. Desde las gradas bajó el nombre del crack, como la reválida de una vieja comunión. Para Messi fue suficiente. Su renovación fue un hecho.

Digerido el agrio final de temporada, Leo se interesó por el proyecto de futuro. Preguntó al club al respecto. Lo hizo desde su posición de jugador de referencia e integrante del grupo de capitanes. Su gesto de preocupación se interpretó en Can Barça como un síntoma inmejorable: Messi quiere seguir ganando títulos y para ello el club necesita reforzarse mucho y bien. Algo similar había pasado en el verano de 2008, cuando tras dos temporadas sin títulos, desde el entorno del jugador se interesaron por el rumbo que iba a tomar el club. Leo se brindó al cien por cien, en aquel entonces, al proyecto del entrenador debutante Pep Guardiola. Lo mismo ha hecho ahora con Luis Enrique. Recurriendo al ‘Diccionario Guardiola’, entre Luis y Leo hay ‘feeling’.

Acaso siguiendo la receta de Guardiola, el asturiano no ha mostrado ante Messi la mano dura que se suele reclamar tras una temporada en blanco. Como Pep, Luis Enrique busca construir con sus jugadores –y especialmente con Messi– una relación deudor-acreedor que beneficie al club. A la vez que le da “total libertad”, como él mismo dijo, prepara entrenamientos, tácticas y estrategias para que Leo sepa siempre qué hacer con esa libertad.

Los métodos de entrenamiento del asturiano han llevado a Leo, en poco tiempo, a recuperar su gran punta de velocidad. Luis Enrique aprieta a todos por igual, una virtud que se complementa con la capacidad para convencer a Messi y a todos de que esa intensidad de entrenamiento les llevará tan lejos como en los años de gloria. El buen trabajo en pretemporada forjó un Leo fuerte. Pese a las molestias, muy leves, que le impidieron enfrentarse a Alemania, las sensaciones que desprende son las mejores. Está rápido, con confianza, y muy fino. El sistema táctico, con reminiscencias ‘guardiolistas’, potencia su juego. El equipo es más corto, evita largas carreras e impide que sienta necesidad de bajar al medio a buscar el balón.

Fuera del campo, el asturiano ha sabido tener la mano izquierda en la que nadie reparó cuando firmó por el Barça. En un año de despedidas de amigos de Leo (Pinto, Cesc...), parecía que también su más estrecho colaborador en el vestuario, Pepe Costa, dejaría el club. Pero Costa continúa. Y ese gesto ha generado la comodidad y satisfacción de Messi, pues se trata de un ayudante que lleva años acompañándole, incluso en sus viajes con la selección.

Completa el gran momento de Leo su eterno rival: Cristiano Ronaldo. El portugués no puede vivir sin menospreciar todo aquello que consiga Messi. Para fortuna del Barça, el argentino se pica con esos comentarios, pero al contrario del portugués, no responde desde los micrófonos: lo hace siempre desde dentro del campo.

Será titular contra el Athletic en el Camp Nou
Leo Messi será titular en el partido que el próximo sábado jugará el Barça en el Camp Nou ante el Athletic Club. El argentino realizó el viernes trabajo específico –junto a sus compañeros Iniesta y Vermaelen– a causa de sus molestias en el aductor de la pierna derecha. Dicha lesión le impidió ser partícipe del estreno de Gerardo Martino como seleccionador albiceleste, el pasado miércoles ante Alemania en Dusseldorf. Una ausencia que despertó críticas a Leo desde parte de la prensa de su país. La selección argentina envió el jueves a su médico, Daniel Martínez, quien certificó la lesión del capitán de la albiceleste. Messi reiniciará mañana los entrenamientos para comenzar a preparar el choque ante el equipo vasco.
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