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Las tres finales más dramáticas de la Copa Libertadores

Suena injusto que de 54 finales apenas 3 sean destacadas? Es posible, pero, el concepto en este análisis excede los colores, países y fanatismos, razón que justifica por qué aquella interpretación entre River y Peñarol en 1966, Independiente y Colo Colo en 1973 y de Peñarol y América de Cali en 1987, conllevan a una distinción aparte.

Cabe señalar que todo partido válido por una final ya de por sí está constituido por una serie de factores como el drama, la pasión y el honor, entre otros, que distinguen, destacan y fortalecen a la instancia definitoria del resto.

Pero la realidad es que esta vez le daremos protagonismo a apenas tres finales en particular, definiciones de Copa Libertadores que se lucieron por el superlativo nivel de espectacularidad y magnificencia en todo sentido.


1966: Peñarol - River: "La paradita de pecho de Carrizo nos hizo calentar"


Acción de juego de la 1a. final de 1966 en Montevideo, en la que Peñarol le ganó 2-0 a River.

"Fue la mejor final de todas"

Confiesa Néstor Goncálvez, capitán y emblema de aquél Peñarol que consiguió la tercera Libertadores tras doblegar a un River que pugnaba por fortalecer su grandeza ganando una Copa.

En Montevideo, Julio Abbadie y Juan Joya marcaron el 2 a 0 en la ida. La vuelta en el Monumental fue triunfo 3 a 2 para River, gracias a los tantos de Ermindo Onega (2) y Juan Carlos Sarnari; Pedro Rocha y Alberto Spencer descontaron para Peñarol.

Desempate: Se jugó el 20 de mayo de 1966, en Chile. Al término de la primera mitad, los argentinos ganaban 2 a 0 (Onega y Solari), en lo que era un recital de fútbol ante un atónito Peñarol, sin reacción hasta que... lo que quiso ser una avivada del histórico Amadeo Carrizo, terminó siendo la fuente de coraje y verguenza deportiva que necesitaban los carboneros para dar vuelta el resultado.


El equipo de Peñarol que ganó la Libertadores de 1966, acaso la más celebrada de todas las conquistas del equipo aurinegro, junto con la de 1987.

"Aquella paradita con el pecho de Carrizo ante un tiro de Spencer nos calentó un poco y salimos a gritarle a Alberto: vamo' Alberto siga metiendo que no pasó nada". Enseguida vino el descuento (65'), el gol en contra de Matosas (71') y al alargue.
El equipo de Peñarol que ganó la Libertadores de 1966, acaso la más celebrada de todas las conquistas del equipo aurinegro, junto con la de 1987.

"Aquella paradita con el pecho de Carrizo ante un tiro de Spencer nos calentó un poco y salimos a gritarle a Alberto: vamo' Alberto siga metiendo que no pasó nada". Enseguida vino el descuento (65'), el gol en contra de Matosas (71') y al alargue.

"En las finales no se permiten los nervios, ni los temblores, ni las caras pálidas. Te das cuenta enseguidita de aquél que no quiere nada. Felizmente, en ese Peñarol de los 60 nunca pasó", recuerda el Tito Goncálvez.



La prórroga tuvo a un River inseguro, dubitativo, molesto, ante un Peñarol inmenso que salió a jugar con el pecho algo más que inflado tras la hazaña durante los 90'. Al minuto 111' el asedio manya tuvo premio, y Spencer revancha otra vez ante el arquero que lo había "burlado". Pedro Rocha a un minuto del final puso el 4 a 2 haciendo estallar de júbilo al pueblo peñarolense.


link: https://www.youtube.com/watch?v=Olbvmc5nC0I




1973 - Independiente vs. Colo Colo: "La final más dura de las siete ganadas"


Siete son las Libertadores que ganó Independiente, pero bien pudieron ser 6. Es que las finales de la edición 1973 no fueron normales desde lo futbolístico. El nivel de paridad, los ocho jugadores de la selección chilena que vestían la del "cacique", y la condición de campeón en la que llegaba Independiente, hacía imposible dilucidar a un favorito.

La ida jugada en Avellaneda fue empate a uno. Mario Mendoza al minuto 30 marcaba para los rojos pero a los 69' Francisco Sá marcó en propia puerta. La revancha en Chile fue reñido y muy disputado empate 0 a 0 que vislumbraba un encuentro determinante que sería histórico por el alto grado de dramatismo.




Independiente de 1973. Un equipo durísimo y curtido para superar a un Colo Colo estelar, liderado futbolísticamente por Carlos Caszely.

Desempate: Se jugó el 6 de junio de 1973 en el estadio Centenario de Montevideo. En la previa, una sentida ceremonia de reconocimiento a Sergio Catalán Martínez, arriero chileno y héroe, que halló a los sobrevivientes uruguayos de la tragedia aérea de Los Andes.

De esa manera, todo el pueblo uruguayo se inclinó por Colo Colo, generando un clima hostil para el rojo, que para ganar debía mostrar algo más que grandeza. Mario González puso en ventaja a Independiente a los 25' y a los 39' el goleador de aquella edición, Carlos Caszely empató las acciones en un cotejo que al igual que los dos anteriores, acabaría igualado.

Ya en la prórroga quien reemplazó a Mario González, Miguel Ángel Giachelo "Giacho", se convertiría en el héroe de la batalla del 73. El atacante, en el minuto 106, fue quien terminó con el suspenso y capturó un rebote del arquero Nef, para darle con alma y vida a un balón que fue una suerte de misil demoledor para Colo Colo.

1987: Peñarol - América de Cali: "10, 9, 8, 7, 6, 5, 4, 3, 2, 1... GOL"



Diego Aguirre, el héroe de la final de 1987, es llevado en andas tras la consagración.
El 31 de octubre de 1987 fue el peor día en la historia de América de Cali, que empatando era campeón. Culpa de Peñarol, o más precisamente del delantero Diego Aguirre. El elenco colombiano, vestido de glorias de la talla de Falcioni, Willington Ortiz, Ricardo Gareca y con Gabriel Ochoa Uribe en la banca, perdía su tercera final de América de forma consecutiva, en la definición más increíble en la historia de la Libertadores.

Ambos ganaron en condición de local, por lo que el estadio Nacional de Santiago aguardaba la gran final. "Son las cosas mágicas que tiene el fútbol, cuando parece que todo está perdido, se gana todo en un segundo", recuerda Diego Aguirre, autor del gol del triunfo.

El partido terminaba, faltaban segundos, tanto así que el narrador de la TV colombiana empezó el conteo de 10 segundos para el final y América campeón... pero a falta de milésimas, el destino, en el acto de injusticia deportiva y divina más reclamado en la historia de la Copa, privó de la merecida gloria al América dándole el último golpe de suerte a Diego Aguirre, quien clavó un derechazo cruzado que enmudeció a Colombia e hizo estallar a Uruguay.


"América era un gran equipo, hay que tener mucho respeto por los rivales, porque el fútbol te da y te quita, pero las derrotas son muy dolorosas. Los jugadores de América quedaron destrozados, muy tristes, llorando, agarrándose la cabeza. Es muy feo que te pase eso en contra. Era muy feo porque era la tercera final que perdían y de la manera que nadie imaginaba", finaliza Aguirre.


El homenaje no es sólo para quienes festejaron a costa de las hazañosas finales, sino también para todos aquellos hinchas que estuvieron del lado de en frente, llenos de temple y grandeza, reconociendo que no existe tristeza más gloriosa que caer con las botas puestas, como le pasó a Colo Colo, América de Cali y a River Plate, antagonistas de una historia de la que nunca quisieron participar.

Fotos:

- Escena de la decisión de 1973 entre Independiente y Colo Colo


La formación de aquél inolvidable "Cacique"


Diego Aguirre ya marcó y Peñarol es campeón de América 1987


El autor del gol junto a Oscar Tabarez.


América de Cali, el campeón que no pudo ser
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