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Los 5 Efectos Secundarios Más Terribles del Ejercicio





Así que has decidido ponerte en forma. ¡Felicitaciones! Tu corazón, tus pulmones y tu pareja te lo agradecerán.

Sin duda has leído o te han dicho que antes de empezar cualquier programa de ejercicios, debes consultar a un médico. Es un gran consejo, especialmente si tu corazón se la ha pasado la ultima década o algo así bombeando el equivalente a miel de maple. Ahora, nosotros nunca desconfiaríamos de un médico, pero después de ver a uno, es posible que desees recurrir a nosotros para un * verdadero consejo médico. Debido a que hay un montón de cosas terribles que no nos dicen sobre el ejercicio. Como …

#5. Correr hará que te cagues en los pantalones



Felicitaciones – Has decidido comenzar a correr! Eso mantendrá tu trasero en forma. Así que pon zapatos y shorts junto a la cama, programa la alarma a una hora que nunca antes has visto en tu reloj (existe 5 a.m. ahora?) Y prepárate para comenzar un viaje a la victoria personal y a una vida de frotar tu destreza atlética en la cara de tus imbéciles compañeros de gimnasia.



Y mientras estás en ello, deja de andar con estudiantes de séptimo grado, es raro.
Y para tu sorpresa, realmente lo consigues. Sales a la oscuridad, a las calles desiertas. Todo es grandioso, hasta que de repente, cuando tu cuerpo detecta que estás en el punto más alejado posible de un inodoro, te das cuenta que llenarte de tacos la noche anterior como una celebración a tu nueva vida saludable, pudo haber sido una decisión menos que óptima. Bienvenido a la diarrea del corredor.

Correr es uno de los deportes más movidos. Un montón de impacto. Y las vibraciones de los pies pisando el suelo una y otra vez golpeando en resonancia con tu sistema gastrointestinal, haciendo que éste, despierte. Estás a punto de encontrar tu propia nota marrón. Y cuando el momento llegue, estarás participando en una carrera en contra del mismo Satanás para encontrar cualquier cantidad de privacidad, de lo contrario enfrentarás: “el fangoso camino a casa”.

Sólo pregúntenle a Paula Radcliffe.



Paula Radcliffe tiene el récord mundial de maratón femenino con tiempo de 2:15:25. Y cerca del final del campeonato mundial de maratón 2005, Paula se encontró con algunos problemas: “estaba perdiendo tiempo porque tenía calambres en el estómago y pensé: “Sólo necesito ir y estaré bien. Realmente no quería recurrir a eso en frente de cientos de miles de personas. Pero en verdad necesitaba ir. Empecé a sentirlo entre las 15 y 16 millas y probablemente me demoré demasiado antes de detenerme. Debo haber comido demasiado.”

Ella se agachó detrás de una barrera e hizo lo que tenía que hacer. Los medios de comunicación, reconocieron esto como un desafortunado y vergonzoso momento de angustia interna , transmitida en vivo y en directo a todo el mundo.


¿Ética periodística? Al demonio! venderé esto en internet!


Oh si!, ella ganó esta carrera a las con un tiempo de 2:17:42.

Ese no fue un accidente anormal. De acuerdo con un estudio alemán, 45% de los corredores experimenta alguna forma de malestar gastrointestinal en sus carreras. En su mayoría, esta forma de incontinencia se manifiesta en una urgencia repentina e innegable de ir al baño en ese momento, y no necesariamente de una forma explosiva como si se tratase de un cohete de propulsión a “chorro”. Con previsión y planificación, se pueden reducir estos impulsos y crear un u’un kit’ para esos ataques inesperados. Ingerir una comida baja en fibra la noche anterior, mantenerse hidratado, planear rutas alrededor de baños públicos, usar calcetines suaves extra gruesos, etc.

Por supuesto, se puede hacer un ejercicio diferente, como ciclismo. Ya sabes, como Greg LeMond, que ganó el Tour de Francia 1986 con una ‘carga’ en sus pantalones cortos. Hmmm… les sugeriríamos la natación, pero trae a nuestra mente una imagen particularmente horrible.


“¡No de nuevo!”



#4. El Constante e Infinito Sudor



Lo has estado haciendo bien. Muy bien. Has incrementado tu tiempo de ejercicio de 20 minutos al día por unos cuantos días a la semana, a una hora o más diaria. Has corrido 5km, 10km. Quizás nadado medio kilómetro y permanecido en el 10% de la carrera. Demonios!, recorres 10 millas en bicicleta al trabajo y de regreso todos los días. Tu ropa se volvió demasiado grande para usar, dejándote sin otra opción que comprar un nuevo guardarropa. Un sexy y ajustado armario para lucir tus firmes y encantadores pectorales.

La vida es buena.


Y todos de repente quieren estar contigo


Excepto que te has dado cuenta que cuando sales con tus (patéticamente gordos y lentos) amigos, estás siempre cubierto con una capa de sudor mientras ellos están secos como talco de bebé. Esto no está bien. Estás sudando. Abundantemente. De hecho, constantemente te ves como si acabaras de salir del gimnasio o de una alberca. Una alberca llena de sudor de axila.

De acuerdo con el entrenador de Lance Armstrong, Chris Carmichael, a medida que te adaptas al ejercicio sudas más rápido y sudas más. En esencia, mientras incrementas la duración e intensidad del ejercicio, tu condición y tu cuerpo se prepara mejor para el castigo al que lo sometes regularmente . Esto se manifiesta por sí solo de diferentes maneras: grasa corporal baja, aumento de la masa muscular, huesos fuertes, mayor almacenamiento de glucógeno, baja velocidad del corazón. Y sudas como Patrick Ewing.


Eso sí, él está en el salón de la fama del Basquetbol y tú, acabas de conseguir un trofeo dentro de una caja de cereal.


Tu cuerpo sabe que te propones tener paseos de bicicleta de 50 kilómetros, y tiene que estar listo para enfriarse. Pero no puede diferenciar entre un calentamiento previo y un tramo de las escaleras de tu oficina. Así que para estar seguro, simplemente gira la llave del sudor en cualquier momento que tu ritmo cardíaco aumenta un latido por minuto.


“Te juro que no me acosté con ella”. ¿Qué?, No, no estoy sudando. Es sólo una tormenta localizada.


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