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Luis Enrique no consigue dominar a Messi



Real Madrid y Celta de Vigo han puesto en evidencia las carencias que todavía tiene el Barça 2014-15 y que se han visto acrecentadas por sanciones, lesiones... pero también, por algunos cambios de criterio de Luis Enrique sobre aspectos determinantes del equipo y del juego.

La derrota frente al Celta es especialmente significativa. El Barça pudo ganar con un poco de fortuna -envió cuatro remates a los postes y el guardameta Sergio estuvo impecable-. Pero careció de fútbol -entendido como colectivo que se asocia en torno al balón- y tiró de la calidad individual de sus estrellas, de la misma forma que cayó por los despistes defensivos.

No es un asunto de actitud o entrega, como el mismo entrenador del Barça admite. Pero si el Real Madrid demostró a los blaugrana -como ya hizo el PSG- que no están listos para duelos de primer orden, el Celta le recordó que la idea de juego es tan importante como la calidad de los futbolistas que lo practican.

Luis Enrique tiene que recomponer las filas en tres días y ganar al Ajax para no poner en peligro la situación del Barça en la Champions. Y al mismo tiempo, tiene que encontrar la solución a estos puntos clave para el equipo:

1- Luis Enrique ha probado infinitas combinaciones defensivas, prácticamente una por partido, pero no ha encontrado la que aporte la solidez mínima imprescindible. Solo el buen momento de Claudio Bravo y los postes han minimizado los daños hasta ahora.

La resaca del duelo ante el Celta es especialmente dura pues Mathieu es baja al menos dos semanas. La baja del francés complica la selección de un tándem defensivo. Luis Enrique no está satisfecho con el rendimiento de Piqué, no acaba de confiar en Bartra y no puede contar con Vermaelen, todavía lesionado. El recurso está siendo Mascherano que ya ha tenido que multiplicarse pues tuvo que ser el relevo de Busquets como pivote semanas atrás.

En los laterales, más de lo mismo. Jordi Alba, que no acaba de llegar a su mejor estado de forma, arrastra secuelas físicas del partido ante el Celta y es duda para Amsterdam. Adriano ha sido un recurso pero sus continuos problemas físicos lo hacen tremendamente irregular; y Mathieu, cuando está, no quiere jugar de lateral. En la otra banda, Dani Alves tampoco carbura fino pero Luis Enrique no se cree a Martín Montoya y Douglas sigue desaparecidoMathieu no quiere jugar de lateral

2.- La figura de Sergio Busquets, fundamental para el equilibrio del Barça, ha quedado en evidencia en demasiadas ocasiones en esta temporada. Es evidente que Sergio está penalizado por los problemas físicos que no acaba de superar. Pero también se constata en cada encuentro que su peso en el juego del equipo es ahora menor. El equipo elabora menos el fútbol, que solía nacer desde sus botas, y en muchas ocasiones parece falto de piernas para abarcar los muchos metros que tiene que cubrir a sus costados y a sus espaldas cuando el equipo no tiene el balón. Los relevos son Mascherano, al que Luis Enrique necesita también en la defensa y que tiene un perfil algo diferente, y Sergi Samper, que todavía está acabando de formarse en el filial.

3- De Xavi-Iniesta a Rakitic-Rafinha. Muy ligado al punto anterior, e igualmente fundamental a la hora de definir a qué quiere jugar el Barça de Luis Enrique, es la pareja de interiores que deben acompañar al pivote. A principios de verano, con Xavi a punto de marchar, Iniesta consolidado como capitán, Rakitic recién fichado y Rafinha 'repatriado', parecía bastante clara la apuesta blaugrana. Se apuntaba un mediocampo de fútbol más vertical y directo, dedicado por igual a la presión y a la protección del terreno pues los laterales iban a aocupar zonas muy adelantadas.

El paso de los partidos y las lesiones desembocaron en la apuesta para el clásico: Xavi-Busquets- Iniesta. El centro del campo de 2008. Excelente, írrepetible, único. Y erosionado físicamente por el paso del tiempo. Sin duda, un duro castigo anímico para Ivan Rakitic, que en los primeros partidos simbolizó al nuevo Barça. Pero además, el debate sobre la apuesta estilística de Luis Enrique se vuelve a abrir. ¿Un equipo organizado en torno al balón? No fue esa la sensación que dejó el Barça en el choque frente al Celta. Y otra pregunta igualmente importante: ¿Tiene el Barça los jugadores para mantener esa apuesta durante los 90 minutos de juego o se encuentra más cómodo buscando en tres pases a los delanteros?

4.- Acoplar la tripleta Luis Suárez-Messi- Neymar. Son las paradojas del fútbol. Justo cuando Luis Enrique ha podido incorporar a Luis Suárez, el Barça ha dejado de ganar. Pese a todo, la apuesta del técnico asturiano es lógica. Nadie en su sano juicio futbolístico prescindiría de cualquiera de ellos. Pero es evidente que el Barça tiene que ser paciente hasta que los automatismos entre ellos se ajusten definitivamente.

La apuesta inicial parece encaminada a que Messi retrase un tanto su posición para que Suárez y Neymar trazen sus diagonales hasta el área. Es decir, priorizar la llegada de los tres delanteros aprovechando su velocidad y su capacidad para el uno contra uno y pisar área. Sin embargo, en algunas fase del duelo ante el Celta se vio demasiado retrasado a Messi y a Luis Suárez demasiado escorado en las bandas, en zonas que en teoría tienen que ocupar los laterales... Por otra parte, cuando el equipo conseguía el dibujo que pretende el técnico, la tripleta atacante formaba un tapón en los carriles de llegada de los interiores.

5.- ¿Qué va a pasar con Montoya, con Bartra, con Pedro, con Piqué...? Por el momento son solo señales, situaciones intuidas a partir de las decisiones de Luis Enrique y sus medios silencios en las ruedas de prensa. Pero a día de hoy parece que hay varios jugadores de la plantilla que deben ganarse la confianza del técnico, como son los casos de Montoya, Bartra o Douglas; y otros que han estado acostumbrados a tener un enorme peso en el equipo y ahora se ven destinados a un papel más marginal -el caso de Pedro es el más evidente, pero puede suceder algo similar con Xavi. Y está también el caso de Gerard Piqué, con el que parece disgustado el técnico.



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