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Marcos Rojo un humilde de verdad,pasá lince.


Ante más de mil personas se llevó a cabo el partido a beneficio en el que Marcos Rojo volvió a calzarse la camiseta de su querido Las Malvinas. El lateral de la selección se dio el gusto de volver a pisar el campo de juego de Barrios Las Quintas y además aprovechó para seguir ayudando a la institución porque todo lo recaudado servirá para que el club siga creciendo.

Enfrente estavo la banda local Los Totora y el resultado es anecdótico pero nadie olvidará el golazo que metió el hermano del jugador del Manchester United, Franco, que de tres dedos la clavó en un ángulo. Marcos también hizo los suyos, tres con la auriazul y uno jugando para los músicos de cumbia pop.

En la previa del partido, el histórico presidente de AFI Las Malvinas, Pino Pietrosimone, le entregó una plaqueta nombrándolo socio honorario de la institución y fue el momento de mayor emoción para el jugador que soltó varias lágrimas.

“Esta tarde fue increíble, la esperé un montón y por suerte salió todo como soñamos. Además pude jugar con mi hermano que nunca habíamos tenido la oportunidad de compartir un partido juntos defendiendo esta camiseta” Dijo Marcos Rojo y agregó: “Me voy a retirar jugando acá, no sé en cuánto tiempo, pero voy a estar bien físicamente para que no me puteen” entre risas.

Es evidente que todo lo que promete Marcos lo cumple. Así como en Enero prometió mejorar la infraestructura y hoy las mejoras son evidentes, en declaraciones con Pase a la Liga había dado su palabra que iba a hacer una rabona y la hizo.

Del cotejo también formó parte Sebastián Dubarbier, ex Gimnasia con pasado en la entidad de Las Quintas. La venta del rubio atacante del Lobo al fútbol belga le significó al club de la Liga un importante ingreso por los derechos de formación que le permitieron construir los vestuarios para infantiles.

En el final del partido lo esperaron cientos de chicos para sacarse una foto con su ídolo o conseguir un autógrafo en su camiseta. El ex futbolista de Estudiantes se tomó el tiempo para atender a cada uno y regalarle todo su cariño.

Lejos de los flashes, de los hoteles de lujo en los que concentra, las megaestrellas que lo acompañan en Inglaterra y la Selección; Marcos Rojo fue feliz como un niño, como aquel pequeño que corría con los pantalones por las rodillas a los cuatro años en la misma cancha.

En varias ocasiones, esta tarde, se le infló el pecho porque sentía el corazón lleno de amor. Y es el cariño que le devolvió la gente a un muchachito humilde que puso contentos a los miles que estuvieron en 140 y 528.
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