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Matthysse, ante el peligroso y frágil camino del resurgimien

Matthysse, ante el peligroso y frágil camino del resurgimiento.

El chubutense se enfrentará el sábado ante el mexicano Ortíz con el sueño de dar otro paso para despegar. Sin más margen de error, se desespera por ganar para ir por Danny García, su obsesión.


MATTHYSSE. El argentino y una sesión exigente ante la mirada de Látigo Coggi.

Por Lucas Bertellotti:

El calentamiento de la clase no debería estirarse mucho. Primero, unos minutos de salto de soga. Después, algunos ejercicios de elongación. Luego, sí, empezar a tirar un par de combinaciones. Pero el grupo de unas 40 personas que se entrena en el Almagro Boxing Club parece hipnotizado y estancado en el segundo paso. En el ring principal, a unos pocos metros, Lucas Matthysse hace algunos movimientos de guanteo con su entrenador, Cuty Barrera. El rock, que suele acompañar el entrenamiento, suena fuerte y hace vibrar el piso. Pero lo que se escucha con más potencia son los golpes de él. ¡Pam! ¡Pum! ¡Pam! Una derecha, un jab y una derecha. Las descargas son explosivas. "¡Uy, lo que pega, por Dios! ¿Cuánto pesa, profe?", le dice un alumno al coordinador del grupo. "Y...debe estar en 63 kilos", le responde. "¡Mamita!", devuelve. Los que lo escuchan se ríen mientras, desde el piso, estiran los cuádriceps y el gemelo. Impresionados, nunca dejan de mirar al ring.

No es anormal la reacción que tienen los integrantes de la clase de las 18.30 del Almagro Boxing Club. Ver boxear a Matthysse es tan sorprendente como inspirador. La velocidad de piernas se siente en el ruido que producen sus desplazamientos. La suavidad con la que se desliza le da un grado de naturalidad especial a su estilo. Y los golpes. Conmueven a su entrenador, lo hacen retroceder unos centímetros al recibir los impactos. Salen con potencia y rapidez, difíciles de prever. Termina un round de tres minutos. Lo felicita Barrera por la intensidad. También su otro colaborador, el histórico Látigo Coggi, que se sumó al equipo hace unos meses. Matthysse no luce cansado. Sólo pide que le sequen la transpiración de las piernas, cubiertas por un pantalón de nailon que usa para perder unos gramos.

El chubutense, de 31 años, camina por una delgada y peligrosa línea. Tiene un talento excepcional y es probable que sea el que reúna más condiciones técnicas del boxeo argentino en la actualidad (aún por encima del Chino Maidana, a punto de disputar la revancha ante Floyd Mayweather, y ya muy por arriba de Maravilla Martínez, al borde del retiro tras la dura derrota ante Miguel Coto). Pero, hasta ahora, siempre le faltó algo para terminar de consagrarse. Sus tres peleas más importantes las perdió. Ante Zab Judah, en 2010, y Devon Alexander, en 2011, fue derrota por puntos en fallos que parecieron por lo menos polémicos. El año pasado, ante el estadounidense Danny García, se quedó en las puertas de la gloria también en las tarjetas. Esta vez, fue determinante que se la haya cerrado por completo el ojo derecho en la mitad del combate, cuestión que lo condicionó para el resto de la historia, cuando su rendimiento marcaba una superioridad sobre su rival, que terminó con el título en la noche en la que Mayweather bailó al mexicano Canelo Álvarez en el MGM de Las Vegas.




Elongamiento en el Almagro Boxing Club (atrás, la frase "Bien parado o en la lona hay que ser buena persona" ).

Matthysse (35 triunfos, 33 por la vía rápida, y tres derrotas) se enfrentará el sábado ante el mexicano Roberto Ortíz (31 victorias, 24 por KO, y un empate), por el título superligero del Consejo Mundial de Boxeo, en Ohio, Estados Unidos. Será su segunda pelea de reconstrucción, después de vencer en abril en un extraordinario combate al estadounidense John Molina. Fue una actuación que dejó tantas dudas como certezas. Tiró tres veces a su rival (la pegada está intacta) pero cayó en dos oportunidades (¿la derrota con García dejó algún tipo de huella negativa?).

"Creo que esta vez nos entrenamos todavía mejor que la última pelea, la verdad que laburamos duro como siempre. De Ortíz sé que está invicto y tiene pegada dura", dice Matthysse a TN.com.ar, después del entrenamiento en el Almagro Boxing, poco antes de viajar a Estados Unidos. No le gusta hablar. Prefiere el perfil bajo. Pero en las respuestas cortas se percibe honestidad. "Creo que Danny (García) no me quiere pelear. El último rival que tuvo (Rod Salka) ni siquiera era un rival. Ojalá me dé revancha, creo que ese día tuvo bastante suerte", agrega.

No parece haber un plan B en el equipo de Matthysse. Según Mario Arano, su promotor, la intención es mantenerse en las 140 libras (63,5 kilos) y esperar a que García conceda la revancha. "Si no la quiere dar, entonces le sacarán el título y quedará vacante", dice. En los últimos días, sonó fuerte la posibilidad de combatir ante el estadounidense Adrien Broner, una víctima del Chino Maidana en el 2013 que encabezará la cartelera del sábado contra Emmanuel Taylor. Es una alternativa que le gusta al argentino y su entorno. La idea es vencer a Ortíz y volver a la acción en febrero o marzo del 2015.

-¿Qué te falta para que de un boxeador de elite pases a ser una estrella?

-Me falta que García se decida a pelear.

-¿Y si no se da?

-Y bueno...tendré que seguir remando. Yo me siento bien, creo que estoy en el primer nivel.

Dice que sueña con tres rivales: Mayweather, Manny Pacquiao y García. A diferencia de Maidana o Martínez, que decidieron entrenarse en el exterior con la intención de elevar el nivel de competitividad, Matthysse se prepara para cada una de las peleas en Junín. "Cada uno elige lo que quiere. Yo me siento cómodo ahí. Hay un buen grupo. Trabajamos bien...", dice. Para este combate, hizo algunas sesiones de sparring con Luis "El Potro" Abregú, que espera por un lugar en la noche de Pacquiao ante Chris Algieri, el 22 de noviembre en Macao, China. El chubutense reconoce que es probable que dé alguna que otra ventaja, pero parece evidente que en otro contexto no funcionaría de la misma manera. Así, con sus conocidos y en su casa, se siente bien.

Parece atravesar un momento frágil. Ya no le queda margen para perder y, en caso de ganar, no tiene del todo aseguradas las peleas grandes de verdad, pese a que su estilo es admirado en Estados Unidos.

-Pese a que tenés tantas o más condiciones que Maidana o Maravilla, ¿por qué no tenés la misma popularidad o el mismo nivel de peleas?

-Eso se lo tenés que preguntar a él...

El boxeador vuelve a mirar a Arano. Entonces, el promotor intercede: "Eh, perdón...en diciembre hablamos". Matthysse y su equipo abandonan el gimnasio, después de sacarse unas fotos con algunos de los que antes interrumpían su entrenamiento para admirarlo.




En mi caso en particular, estoy ancioso esperando la revancha del Chino Maidana y Mayweather, que es el 13 de Septiembre, este Sábado no, el que viene.
¡¡FUERZA CHINO DALE CON TODO!!


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