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Por Carlos Irusta | ESPNDeportes.com | 04/05/2015



En 12 rounds Floyd Mayweather dominó a Manny Pacquiao, para unificar los títulos de la división welter y continuar invicto.



Floyd Mayweather no lució pero marcó claras diferencias ante Manny Pacquiao

BUENOS AIRES -- Ya pasó todo. Y la victoria de Floyd Mayweather, por puntos, unánime, sin discusiones, sobre Manny Pacquiao, deja elementos para la polémica, el análisis y hasta le abre la puerta a la nostalgia, una de las principales y más valoradas cartas del boxeo.
Antes de la pelea se preguntaban muchos si ésta era la más grande de todas. Y la respuesta, obviamente, fue siempre la misma: "Es la más grande desde un punto de vista económico. Imbatible por ahora. Eso sí, su lugar en la historia se sabrá con la campanada final y nunca antes".

Es como aquellas súper producciones de Hollywood que han tenido presupuestos millonarios y luego fracasaron en los dos frentes: el de la taquilla y de los críticos. Acá se puede decir que sucedió algo parecido.

Se podrá afirmar que, en los números, la estadística y hasta en la cantidad de celebridades asistentes, fue extraordinaria. Pero en lo que hace a la substancia boxística, no fue mucho más que un combate entretenido, o cambiante, pero no mucho más. Las grandes peleas son recordadas por su épica, por su dramatismo o por sus resultados increíbles.

LaMotta perdió por nocaut técnico ante Ray Robinson. Y, colgado de las sogas, se quedó diciéndole a Sugar: "No me pudiste voltear, estoy de pie". Muhammad Ali perdió con Joe Frazier en el Madison tras sufrir tremenda caída, pero se paró y continuó. Lo mismo que hizo en la tercera, en Manila, solo que, en esta ocasión, el que no pudo ponerse de pie fue Joe... Julio Cesar Chávez, con la pelea perdida, la definió en el último segundo frente a Meldrick Taylor. Juan Manuel Márquez con una derecha tremenda, demolió a Manny Pacquiao en un nocaut para la historia. Estamos citando ejemplos extraordinarios, se entiende. Ray Leonard, consciente de que se lo trataba como un "invento de la televisión" decidió plantarse cara a cara con Roberto Durán y terminó perdiendo por puntos. Y, cuando sonó la primera campanada, Marvelous Hagler estremeció al mundo con su ataque despiadado sobre Thomas Hearns. Y luego, al verse cortado, Hagler antes de que pudieran detenerla, terminó arrollando a su rival en un combate que también será inolvidable.

Cada lector aportará, seguramente, otros ejemplos: no es la intención, en esta nota, hacer un inventario. Manny Pacquiao ha tenido tremendas batallas con peleadores como Juan Manuel Márquez, Erik Morales, Marco Antonio Barrera. Su cuota de épica, coraje y sangre guerrera no podría ni empezar a discutirse.

Floyd Mayweather, por estilo, por mentalidad y hasta por gusto, es otra clase de boxeador. Y nadie debería reprocharle su inteligencia, su talento y su clase defensiva, de primer nivel. Eso sí: nunca debió sufrir demasiado -más allá de aquella primera pelea con José Luis Castillo- y tampoco hizo nada para estremecer al corazón de los aficionados: después de todo, esto es boxeo. Cada cual ejecuta el instrumento que domina o que siente, y si Floyd vive el boxeo de esa manera, es cosa de él.

Nadie niega ni su talento ni sus condiciones, pero que se nos permita afirmar que los grandes campeones han sido no los que acumularon solamente victorias: son los que han sabido sufrir y sobreponerse a la adversidad. Tal vez por todo su talento, Floyd no necesitó nunca resurgir de las cenizas. No es su culpa ni su responsabilidad.

Pero... también es cierto que este sábado, en esta mega pelea, solamente mostró su capacidad de ataque y de llegada en el 11er round, como si solamente hiciera falta apenas una muestra de lo que es capaz. Manny, empeñoso como siempre, avanzó en línea recta, conectando más golpes en los antebrazos de Floyd que en puntos vitales y se olvidó de trabajar al cuerpo. Floyd, con su soberbio talento, lanzó golpes netos, pero con displicencia y sin la continuidad que -justamente por su talento- se le podría reclamar.

Engañosa compañera de viaje es la nostalgia, una "Prima Donna" para los aficionados al boxeo. Parece que todo tiempo pasado fue mejor y no es asi. Pero... luego de una pelea como ésta, se hace cuesta arriba no mirar hacia atrás y recordar a los Hagler, Leonard, Hearns o Durán. La historia pondrá a ambos en su lugar.

Seguramente, Manny ocupará un sitio entre los grandes guerreros. Floyd quedará, al menos por lo que hizo hasta ahora, como un extraordinario boxeador que jamás pudo conmover el corazón de los aficionados.