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"Me encanta que me comparen con el Flaco Schiavi"

"Es un orgullo, quiero parecerme a él cada día más", dice Echeverría. "Me enseñó que en Boca no hay tiempo, hay que rendir ya". Y le dio bola.




Boca, el club que se filma (al menos) seis horas por día y del que se habla 63, todavía tiene una parte oculta. Al que las cámaras no acceden, del que los protagonistas no hablan, en el que los testigos son pocos. Ocurre a partir de las 11, cuando el entrenamiento finalizó, el grupo grande se fue a dormir la siesta y quedan unos pocos jugadores disfrutando del lugar que tiene calma luego de la mañana de furia, riéndose del mito del vestuario convulsionado. Ahí, entre el comedor, puede observarse cómo pasan Angelici y Martucci con el gesto típico de quienes hablan de cosas importantes, Calleri y Magallán riéndose como chicos y a Echeverría, a quien uno escucha hablar y se parece poco al resto de los jugadores de fútbol, haciendo la digestión tras el almuerzo esperando la nota con Olé .

-¿Siguieron con la comida de Narda Lepes o retomaron con los platos de la casa?

-No, hoy ya volvimos a los cocineros del club, que la verdad hacen cosas ricas, pero lo del miércoles fue algo novedoso y lindo. Los chicos que viven solos pudieron incorporar algunos tips.

-¿Vos sos de cocinar?

-A mí me gusta la cocina, pero además tengo a mi familia y el delivery y la comida rápida no funciona tanto en casa. Tratamos de comer bien, sano, descansar bien, la familia también te lleva a eso.

-¿Tenés alguna especialidad para tu casa?

-A mí me gusta mucho usar el horno, ayer fue uno de los consejos que nos dio Narda y a mí me encanta. Carne al horno, pollo, mucha verdura. Siempre sale y está bueno porque a los nenes les gusta, es sano, rápido y sale rico.

-¿Cuántos años tienen los chicos?

-Galo tiene seis y las melli Juana y Catalina, tres.

-¿Ya los trajiste a la Bombonera?

-Al nene sí. Para mí es un compañero en esta aventura linda de Boca.

-Alguna vez pensaste “¿en qué quilombo me metí?”

-No. Para eso me ayudó mucho el Flaco Schiavi. Lo llamé la noche anterior a arreglar como para que él me diera una idea de qué puerta iba a cruzar. Para mí es importante que un tipo con tanta historia me haya dado una mano gigante para saber con qué me iba a encontrar.

-¿Cómo se dio la relación entre ustedes?

-Muchas veces nos cruzamos siendo rivales, con golpes.

-¿Se daban? -Sí, pero siempre con respeto y buena onda. En Mar del Plata hicimos la pretemporada juntos cuando él estaba en el Shangai de China y compartíamos el hotel. Después, en el último cuerpo técnico cuando estábamos en Arsenal.

-¿Qué tipo de consejos te dio?

-Que tenía que rendir no sólo el día del partido, también cada minuto del entrenamiento, que el puesto se ganaba ahí. Me hizo entender que apenas pisaba el club tenía que empezar a rendir. No hay tiempo, no hay adaptación, no existe nada de eso acá adentro. Lo tomé para tratar de cumplirlo al pie de la letra.

-¿Te dijo que tenías que ser más malo?

-Sí... igual él me vio jugando y me dijo “seguí igual, hacé lo mismo que hacías acá” (se ríe). Quizá nos ven todos muy parecidos, corriendo, en los movimientos, la personalidad...

-¿Te ves parecido?

-En Arsenal se sumaba a los trabajos de campo, le gustaba, y yo lo veía y trataba de seguir aprendiendo por más que él no estaba como jugador, pero hay cosas que no se pierden. Y había movimientos que sí, que lo veía muy parecido y bueno, trataba de aprender de sus movimientos y sumarlos a los míos.

-¿Alguna vez pensaste que podías llegar a Boca? Hasta los 27 años estabas en el Argentino.

-Tenía la duda, sí. La meta era cada año dar un paso hacia adelante y ahora me encuentro en el escalón más alto de la escalera.

-¿En Honduras cómo fue que caíste?

-Estaba en Mar del Plata entrenando en mi club de toda la vida, Independiente. Estudiaba Educación Física, así que el fútbol no era algo prioritario. Una empresa de representación nos propuso a cuatro chicos ir a Honduras. La pasamos bien, viajamos, conocimos, fue una experiencia muy linda.

-¿En lo personal o en lo futbolístico?

-En las dos cosas. Ascendimos, fui sparring de la Selección y estuve a punto de nacionalizarme. Jugaba partido de las estrellas...

-¿Y quién fue el que te rescató para la BN?

-Pedro Monzón en Chacarita. Fue un lujo que un central de Selección, que compartía la posición, me diera consejos. Al segundo o tercer entrenamiento me dio la pechera y me dijo “no me la devuelvas más”.

-¿A Bianchi llegaste a agradecerle?

-Sí, el día que llegué al club le agradecí por la oportunidad. Traté de aprovecharlo, porque son técnicos que te dejan cosas.

-¿Por qué con Arruabarrena parecen otro equipo?

-Hay que entender el contexto. Es normal en el fútbol que cuando hay un cambio de técnico haya otra expectativa. Después, cada uno viene con sus ideas, al Vasco yo lo había tenido y sabía cuáles eran las tres cosas que son su caballito de batalla.

-¿Cuáles son?

-Intensidad, compromiso, tenencia de pelota. Todos nos apoyamos en eso y hemos visto que es el camino que queremos elegir para lograr un buen resultado. Hasta ahora estamos rindiendo...

-¿En Boca tenés licencia para una patadita más?

-Todos te dicen lo mismo, pero hoy eso se terminó. Lo vivimos contra Vélez, que entró Castellani y a los cinco minutos vio la roja. La licencia no existe, sí que hay camisetas que son respetadas y la nuestra es una de las más respetadas. Nosotros tenemos que respetarla no solamente en alguna jugada dividida, sino como equipo. Tenemos que poner a la institución un escalón por encima de los demás...

-Con la tranquilidad que hablás es difícil entender cómo sacaste a Borja, el colombiano de Olimpo.

-Fue raro, no le dije nada fuera de lo común...

-Pero sos de picantear...

-No... primero me tiró un tacazo, después me pegó con la cadera. No fue más que un insulto. Es raro que un jugador a los diez minutos te pegue. Zafó de la primera, zafó de la segunda, a la tercera era imposible. Ya se había salvado bastante.

-¿Preferís un 9 grandote o un rapidito?

-A los centrales nos gustan siempre los 9 de referencia. Después tenés que acostumbrarte, todos los equipos buscan la variante. Igual, con línea de 4 suplimos eso con un escalonamiento y un orden táctico que es prioritario.

-¿El Flaco te dijo algo después de tus primeros partidos?

-Me llamó para felicitarnos porque lo necesitábamos. Por eso te digo que son muchas similitudes, no se preocupó tanto por hablarme a mí sino por felicitar a todo el grupo.

-¿Te mete presión que te comparen con él?

-No, a mí me gusta. Cuando llegué a Arsenal me tocó reemplazar a Lisandro López que se iba al Benfica y cuando llegué acá me comparan con el Flaco y me encanta. Cuando a uno le dicen que se parece a alguien, tenés que tratar de parecerte aún más. Mi idea es ésa, seguir creciendo y si dicen que me parezco, ser cada día más parecido al Flaco, eso para mí es un orgullo.
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