Messi, el hombre que nunca estuvo allí

Lionel Messi vio cómo su sueño de coronarse como campeón del Mundo en Maracaná se le escurría de las manos en la prórroga. El argentino, que tenía la oportunidad de ponerse definitivamente al nivel de Maradona, no lo consiguió.

Mucho tuvo que ver en ese fracaso su pobre rendimiento en la final. Salvo un par de jugadas puntuales, estuvo desaparecido. De hecho, tuvo en sus botas una ocasión clara para marcar al comienzo de la segunda parte, pero la cruzó demasiado.
El rendimiento del argentino fue de más a menos en este Mundial, empezó como el gran líder que Argentina necesitaba, pero se fue disolviendo como un azucarillo. De igual manera fue su actuación contra los alemanes. Empezó muy voluntarioso, con ganas de hacer cosas cuando el balón le llegaba a los pies, pero su partido podría reducirse a unas cuantas arrancadas y una buena ocasión desaprovechada. Solo cuatro disparos salieron de sus botas y ninguno de ellos fue entre los tres palos.
Si su aportación ofensiva fue escasa, la defensiva fue nula. Cuando Argentina trataba de recuperar el balón, contaba con un jugador menos la mayoría de las veces. Sólo recuperó dos balones en un partido de 120 minutos, pese a que muchas veces la acción transcurría por su zona de influencia. Si alguno pensaba que La Pulga se había reservado durante el año, este partido fue la demostración de que no.
A pesar de todo, a Messi no le queda otra más que levantar la cabeza. Probablemente esta no ha sido la última oportunidad para que el talento argentino logre su Mundial. En 2018, con 31 años, probablemente todavía estará en condiciones de liderar a Argentina en la búsqueda de la tercera estrella. Eso sí, haber dejado escapar la ocasión de Maracaná le pesará toda su vida.