Te damos la bienvenida a la comunidad de T!Estás a un paso de acceder al mejor contenido, creado por personas como vos.

O iniciá sesión con
¿No tenés una cuenta?
En julio de 2008 el señor Colin Schooling, empresario de Singapur, organizó la concentración del equipo de natación de Estados Unidos en su club de campo, camino de los Juegos de Pekín. El hijo del anfitrión, Joseph, que por entonces tenía 13 años y estudiaba en el instituto Anglo-Chino, aprovechó la ocasión para hacerse una foto con su ídolo, Michael Phelps. “Veo la foto ahora”, dice, “y compruebo que estaba tan emocionado que no sonreía. Solo abría la boca, ¡pasmado!”.

Este viernes en la piscina olímpica de Rio, Michael Phelps volvió a encontrarse con Joseph Schooling camino de la final de los 100 metros mariposa. Y por primera vez en estos Juegos, el nadador más grande que ha existido se quedó sin el oro. La medalla dorada fue para Joseph Schooling, que, a sus 21 años, se convirtió en el primer campeón olímpico de la historia de Singapur.

La ceremonia de premiación fue tan irregular como todo lo que sucedió previamente. Chad le Clos cogió a Phelps y a Cseh de la mano y subieron juntos el escalón del segundo puesto levantando los brazos, dichosos, felices de la unión. “Chad”, recordó Cseh, “tuvo una gran idea porque somos buenos amigos y llevamos muchos años compitiendo juntos. Hacerlo así fue lo correcto”.

Phelps acababa de perder la última prueba individual de su vida. Pero parecía más feliz que después de varios de sus triunfos. “Ha sido grandioso poder inspirar a los niños”, dijo. “Eso ha sido lo mejor de estos años. Yo quería cambiar la natación. Siempre perseguí eso. Que los niños soñaran. Que muchos niños soñaran. Creo que lo mejor de esta experiencia es que nosotros, Chad, Laszlo y yo, lo hemos logrado. Que crean en sí mismos y que piensen que el límite es el cielo”.

“Todo el mundo me pregunta si no seguiré”, se reía el estadounidense. “¡No! Me quedo como estoy. No quiero nadar más. Volví para despedirme. Y estoy contento con esta despedida. Estoy contento con cómo ha ido esta final. Estoy orgulloso de Joe. Es evidente que ha nadado mejor que todos nosotros. He podido seguir de cerca su evolución. Lo he visto crecer y convertirse en el gran nadador que es hoy. Ya estoy listo para retirarme”.

Joe es Joseph Schooling, que miraba a su ídolo anonadado mientras hablaba en la conferencia que ofrecieron juntos los cuatro del podio. Phelps estaba exultante. “Recuerdo cuando conocí a Joe”, dijo, “en aquella concentración en Singapur con el equipo de USA... Me impresionó porque alrededor de la piscina estaba lleno de monos y los monos nos robaban las barritas energéticas. Los monos volaban por las calles. Todavía recuerdo aquellos monos. Me pareció genial”.