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Acostumbrado a superar los retos, a dirigir a equipos mastodónticos como el Barça y la selección española, que ganaron bajo el ritmo de sus pies todo lo posible, Xavi aceptó a regañadientes este verano que podía perder protagonismo en beneficio de Rakitic, siempre y cuando el equipo funcionara y ganara. Entre otras cosas, porque tenía pensado irse a Estados Unidos y reculó sobre la bocina, sabedor de que unos momentos con el Barça le darían más —a todos los niveles— que cualquier otro equipo. “Pero no me conformo con ser suplente”, advirtió hace unas semanas el entonces capitán sin brazalete, que a sus 34 años ocupó el banquillo en los cinco primeros encuentros.

Ocurre, sin embargo, que nadie filtra pases como él ni mueve al equipo con su compás. Por lo que ha sido de la partida en los últimos tres duelos. “Bendito problema que me ponga las cosas difíciles”, expuso el técnico Luis Enrique, que agregó: “La competitividad hace mejorar a los jugadores, a todos. Espero que se vea en marzo, abril y mayo, cuando llega lo importante”. Recogió el testigo Andoni Zubizarreta, director deportivo azulgrana: “Xavi está para jugar en cualquier sitio”. Y es que sobre el césped nadie juega como el 6, futbolista singular y factor común del Barça.



Xavi es el fútbol y esta vez le ha añadido el picante en el área”

Zubizarreta


En un partido tosco, de espacios insuficientes porque el Eibar plantó una línea de cuatro y otra de cinco cerca del área, el Barça se encasquilló de inicio en los metros finales, falto de ritmo, intención e imaginación. Acusó el equipo la falta de su medular habitual, sin el quiebro de Iniesta y la ruptura desde atrás de Rakitic. No chirrió, en cualquier caso, Mascherano, que actuó de mediocentro porque Busquets también dio con sus huesos en la grada, sobre todo porque el equipo se juega la vida en Europa ante el Ajax el martes y el Bernabéu está a la vuelta de la esquina. Le costó, en cualquier caso, al Barcelona descoser al Eibar, quizá porque faltaba el pase final, preocupado El Jefecito en el corte y ocupado Sergi Roberto —jugaba de inicio por primera vez en 10 meses e hizo mutis por el foro con sobresalto y dolor porque Lillo le atropelló y le aplastó las costillas— en el toque de primeras. Hasta que apareció el volante azulgrana. “Xavi es el fútbol y esta vez le ha añadido el picante en el área”, sentenció Zubizarreta.

Alumno aplicado porque, como solicita Luis Enrique, probó en la primera parte un disparo desde fuera del área que solo Irureta acertó a repeler, el de Terrassa también evidenció que se sabe lecciones anteriores, como esa de Guardiola y del librillo azulgrana que asegura que en el área no se está sino que se aparece. Así, absorbió el cuero en la medialuna, hizo la pared con Messi y ante la salida del portero la picó con suavidad y tino para alojar el balón en la red. “Estoy contento”, resumió el volante.

“He intentado abrir piernas y brazos porque pensaba que me la pondría por abajo, pero es que tiene mucha calidad y la ha picado de maravilla”, se lamentó Irureta. “Leo de pasador y Xavi de definidor, una jugada que hemos visto muchas veces”, intervino Zubizarreta. Fue un gol que acentuó su condición de futbolista irrepetible al tiempo que desató a sus compañeros. “Quizás ellos estaban más cansados”, apuntó el 6 nada más acabar el partido. O quizá, el rey del pase —intentó 101 ante el Eibar, 87 bien— y de la Champions —sumó en París 143 partidos en Europa, más que ningún otro—, el pie con cerebro, volvió a demostrar que juega como nadie.