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No somos gigantes

No somos gigantes



Mario Castillejos

"Prefiero tener un complejo de inferioridad y ser una grata sorpresa, que tener un complejo de superioridad y ser un rudo desengaño", Vanna Bonta.

¿Está en peligro la participación de México en el Mundial? No es novedad.

¿Está nuestra Selección jugando por debajo de la expectativas? Tampoco es la primera vez.

Señores, desde que fuimos sancionados por el bochornoso episodio de los cachirules en 1988, el futbol mexicano ni remotamente se clasificó arrasando a todos los concacafkianos para asistir a Estados Unidos 94, ni a Francia 98, ni a Corea-Japón 2002, y ya no digamos a Sudáfrica 2010.

Como a nuestro ego nacional no le conviene tener memoria, yo les ayudo a recordar que hasta con el señor Menotti, Costa Rica nos ganó en San José (2-0) y empatamos en Honduras a un gol, no obstante que en tan sólo tres horas supuestamente el entrenador argentino le había cambiado la mentalidad a todos los jugadores mexicanos.

Rumbo a ese mismo Mundial, con Mejía Barón al frente, México perdió en el Salvador 2-1 y, con angustioso gol del "Abuelo" Cruz, se clasificó venciendo a Canadá 2-1.

Para llegar Francia 98, a Bora Milutinovic le costó la chamba cerrar con empate en Canadá 2-2, contra los gringos en el Azteca sin goles, en Costa Rica 3-3 y 0-0 en Jamaica.

Las deficiencias colectivas se volvieron a presentar con Enrique Meza de cara a Corea-Japón, cuando la Selección perdió en Columbus Ohio 2-0, empató en Puerto España 1-1, cayó en el Azteca contra Costa Rica 1-2 y, cuatro días después, sucumbió en San Pedro Sula 3-1.

Con cuatro puntos ganados de 15 posibles, llamaron al "Vasco" Aguirre y, no obstante que se alcanzó a clasificar con 17 puntos, tres más que Honduras, aún no puedo olvidar la manera como los hondureños perdieron en su casa frente a Trinidad y Tobago, que ya estaba eliminado, con cinco balones a los postes.

Camino al 2010, en la ronda previa al Hexagonal, después de perder en Kingston y San Pedro Sula, gracias al gol de Matías Vuoso en Edmonton, Canadá, se pasó a la fase final, por tener mejor diferencia de goles que Jamaica.

Los problemas no terminaron ahí porque, de arranque, también se perdió en Estados Unidos (2-0) y Honduras (3-1). Con Aguirre por segunda vez al frente, en el último partido se empató en Puerto España (2-2) para clasificar como segundo, tres puntos mejor que Honduras.

Si para usted esto es un digno récord de una potencia en el futbol, al igual que Vicente Fox, ya les dio por la cannabis.

PD: "Nunca perdáis contacto con el suelo; porque sólo así tendréis una idea aproximada de vuestra estatura". Antonio Machado.

Lo escrito, escrito está.

Estaban cagados de miedo



Roberto Velázquez Bolio

Parece Deja Vu. Como si no hubiera cambiado nada en 12, 16, 20 años. Los fantasmas de la eliminación de España 82 y de los cachirules de 1988. Estamos traumados. Por eso la impaciencia, la desesperación el “fuera Chepo”. Porque claro: el “fuera Bora, fuera Sven, fuera Meza, fuera Hugo” dieron resultado. Estamos traumados. Los actuales futbolistas mexicanos comparten el inconsciente colectivo futbolero nacional y estaban cagados de miedo el martes ante Costa Rica. Mientras, hicieron añicos el mito del Estadio Azteca. La desesperación de José Manuel de la Torre en la banca reflejaba el pasmo, la petrificación de un grupo de trabajo que contempla la historia de quienes, antes que ellos, fracasaron en el intento de completar una eliminatoria. Siempre había sido por el susto de jugar en Centroamérica. Pero esta es la generación de los títulos juveniles, la de la medalla de oro, la del anhelado viaje a equipos europeos. Todas las fantasías cumplidas del futbol mexicano. Ahora sólo tienen que acordarse de quiénes son y lo que han logrado. Creo en la evolución del proyecto futbolístico mexicano. En esos directivos percibidos como políticos corruptos cuando en realidad son gerentes de una transnacional que fabrica dólares e ilusiones. Creo que la Confederaciones será su excusa para mantener la calma y concretar una calificación a la Copa del Mundo que matemáticamente y objetivamente todavía se va posible. Creo que estos jugadores y entrenadores se acordarán que ya estamos en el 2013, que saben jugar futbol, y se colarán al Mundial. Claro, dedicarán la calificación a “todos los que no creyeron en nosotros”. Y en parte tendrán razón, porque el trauma también está muy presente en los amargados, en los viejitos y en los “analistas” que no pueden creer que la Concacaf ya no es la misma. Eso no quita que jugadores y entrenadores, también se cagaron de miedo. Aunque después compongan todo. En todo caso, hay un trauma compartido.

México: Una “papa caliente”



David Faitelson

Río de Janeiro, Brasil.- Lo que son las cosas: La Copa Confederaciones, que parecía una prueba interesante para lucir los avances del futbol mexicano, bien se pudo haber convertido en una prueba que pondrá en juego la continuidad de José Manuel el Chepo de la Torre como técnico de la selección mexicana.

En profunda crisis, el Tricolor llegó a Río de Janeiro, donde “la misión” que sigue no se llama Costa Rica, Jamaica o Panamá, sino significa enfrentar, de inicio, a Italia y Brasil. Ahí, el Chepo y sus jugadores buscarán un “consuelo” y un “paliativo” que por ahora parece imposible.

México no juega a nada. Luce inofensivo, inoperante, desesperado. Tiene el infortunio o quizá la fortuna de jugar en un área de pobreza futbolística que a pesar de su precario momento le permite seguir haciendo cuentas rumbo al Mundial. Le quedan dos juegos en casa, uno ante Honduras y otro frente a Panamá, además de visitas complicadas a Estados Unidos y a Costa Rica. Y hasta la esperanza de un repechaje, a visita recíproca, ante Nueva Zelanda.

El Azteca despidió al equipo entre abucheos y el grito de “fuera Chepo”, una consigna que si bien no es nueva en la historia contemporánea de la selección mexicana, es un evento que no puede pasar desapercibido. La paciencia se termina. La clientela exige y los intereses, juegan un papel determinante.

El Chepo sabe que este México está “enfermo”, pero aún no detecta con precisión en dónde radica el problema. Necesita tiempo y eso es algo que por ahora no le sobra.

La Copa Confederaciones es una “papa caliente”. Con el nivel que ha mostrado México hasta ahora, seguro que no puede competir ante las grandes potencias. Aunque siempre queda el pensamiento de que una selección mexicana que no se siente obligada, favorita, suele ofrecer mejores exhibiciones en la cancha. Por lo pronto, un estrepitoso fracaso en la Confederaciones podría presionar más al Chepo y a los dirigentes, a esos que cuidan el dinero y el negocio que significa la selección nacional. Cuidado con eso.

Sigo pensando que el peor camino es el rompimiento de un proceso. Que hay que soportar el vendaval o la tormenta, cerrar filas alrededor de la selección y del Chepo y confiar en que los tiempos mejores llegarán pronto. No hay de otra y después de todo, la Copa Confederaciones sigue siendo un reto por demás interesante.
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