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Phelps, condenado sin Mundial.

La federación estadounidense de natación deja a su estrella fuera del campeonato que se celebrará en Kazán en 2015 por sus excesos con el alcohol.

Leon Eisenberg, el psiquiatra que ayudó a definir el síndrome de déficit de atención por hiperactividad, confesó antes de morir que el ADHD, en su sigla en inglés, es un magnífico ejemplo de enfermedad inventada. En 1994, a la edad de nueve años, Michael Phelps fue diagnosticado con ADHD. Los médicos le recetaron un estimulante y aconsejaron a Debbie, su madre, que le inscribiera en clases de natación a modo de terapia.



En 2012 Phelps se convirtió en el hombre con más oros olímpicos de la historia. La semana pasada fue detenido por infringir las normas de tráfico del estado de Maryland al tiempo que duplicaba la tasa de alcoholemia permitida. El domingo confesó que necesitaba acudir a un programa de desintoxicación. Ayer, la federación estadounidense de natación, presionada por el Comité Olímpico de Estados Unidos, le suspendió por seis meses y le dejó fuera del equipo nacional que representará al país en los Mundiales de Kazán del próximo verano.

“La conducta de Michael fue grave y exige consecuencias significativas”, declaró Chuck Wielgus, el director ejecutivo de USA Swimming, la federación americana. “Michael ha reconocido públicamente el impacto que tienen sus decisiones. Debe rendir cuentas debido sobre todo a su estatura en el deporte y ha resuelto dar los pasos necesarios para mejorar. Estamos aquí para apoyar plenamente sus acciones de desarrollo personal”. No es la primera sanción que la federación impone a Phelps. En 2009 lo apartó durante tres meses después de que un diario publicara una foto en la que aparecía consumiendo marihuana.

La conducta de Michael fue grave y exige consecuencias significativas”
Chuck Wielgus, director ejecutivo de USA Swimming
Bob Bowman, su entrenador, el hombre que le descubrió en el pequeño club social del norte de Baltimore al que le llevó su madre hace 20 años, emitió un comunicado: “Apoyo completamente la decisión de Michael de tomarse un tiempo para sí mismo. Mi mayor preocupación es que de los pasos necesarios para comprenderse mejor y crecer como persona a través de esta experiencia. Confío en que al regresar sea una persona más fuerte”.

La leyenda, una y otra vez repetida por la familia, refiere que Phelps se lanzó a la piscina porque el divorcio de sus padres, sumado al ADHD, había convertido su mundo en un lugar difícil de soportar. Cuando anunció su retirada tras los Juegos de Londres, dijo que no se veía nadando en Río “con 31 años”. Demasiado viejo para este oficio. “Imagino a Michael convertido en un empresario de aquí a cuatro años”, señaló Debbie. Su regreso a la competición el pasado abril tuvo, para algunos analistas, los tintes de una rendición. El nadador más grande de todos los tiempos seguía sin poder vivir fuera del agua.



En 2009 fue apartado tres meses después de que un diario publicara una foto en la que aparecía consumiendo marihuana
La noticia de la suspensión cayó como un mazazo en el mundillo de la natación de Estados Unidos. El medallista olímpico español Sergi López, director técnico del Colegio Bolles, en Florida, y entrenador de la federación americana, estaba convencido este verano de que Phelps puede aspirar a ser campeón olímpico una vez más: “Ha hecho la mejor marca del año en 100 mariposa. Sin entrenarse o entrenándose. El caso es que es el mejor”.

Si Phelps se propone regresar, deberá concentrar su preparación en alcanzar el pico de forma en los trials de Omaha previstos entre el 23 junio y 3 de julio de 2016. Ahí se definirá el equipo olímpico estadounidense para los Juegos de Río. La cita que se había fijado como último capítulo de su carrera hasta que lo detuvo la policía.



Después de ganar seis oros olímpicos en Atenas, en 2004, Phelps y Bowman se establecieron en la pequeña localidad de Ann Arbor, en donde el técnico fue nombrado entrenador jefe del equipo de la Universidad de Michigan. El New York Times publicó ayer que Phelps fue muy desgraciado en Michigan. Cierto día se presentó ante Bowman. “Entró en mi despacho y me dijo: ‘yo no encajo aquí’. Y yo le dije algo así como: ‘Tú no encajas en ninguna parte’. Y él: ‘Es que yo no soy normal’. Y yo: ‘¡Exacto! ¿Y no es eso maravilloso?’”.
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